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La leyenda del Laúd

21 septiembre, 2018 | 12:00 am

Lamek, nieto de Adán, perdió a su hijo amado. En un acto de absoluta desesperación, colgó los restos de su hijo fallecido de un árbol, incapaz de resignarse a su pérdida. El cuerpo inerte con el tiempo se descompuso, deshaciéndose hasta solo quedar la caja torácica y, unida a esta, una de las extremidades del cadáver. El viento entonces penetró en las cavidades óseas produciendo un suspiro que caló en el alma de Lamek. Este entonces decidió construir una réplica de los restos humanos que provocaban esos sonidos. Lo hizo en madera y piel, y añadió unas cuerdas a imitación de los tendones. De ella extrajo el sonido que conseguía expresar sus profundas emociones, en sintonía con el viento cuando atravesaba el cuerpo sin vida de su hijo.