Quinto Día Online
22 de Noviembre del 2017

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La inflación pulveriza los nuevos billetes

La inflación pulveriza los nuevos billetes

El BCV continúa emitiendo billetes de 100 bolívares

 

En lo que va de año, ha puesto a circular 109 millones de nuevas piezas

 

 

Víctor Salmerón

@vsalmeron

 

 

Los precios aumentan a tal velocidad que el dinero pierde velozmente su capacidad de compra. Desde enero, el Banco Central comenzó a emitir billetes de mayor denominación, pero la escalada de los precios es tal que estas piezas ya se han convertido en irrelevantes.

 

El billete de 20 mil bolívares, el de mayor denominación, apenas alcanza para comprar un kilo de arroz, por lo que todo indica que en corto tiempo será necesaria una nueva actualización.

 

Mientras tanto los billetes forman parte de la larga lista de productos escasos. Agencias bancarias repletas, largas filas en cajeros automáticos que, aunque son surtidos varias veces al día rápidamente se quedan sin efectivo y crecientes dificultades para cobrar un cheque son parte del día a día de una población que observa cómo la inflación le deja en las manos billetes que compran muy pocas cosas y por tanto, se necesitan en grandes cantidades para simplemente cubrir las necesidades del día a día.

 

En julio, de acuerdo con la medición que realiza la Asamblea Nacional, la inflación experimentó un salto de 26% y en los primeros siete meses del año acumula un avance de 248,6%. Para evaluar la magnitud de esta cifra basta con observar que en todo 2012, el año previo a que Nicolás Maduro fuese elegido presidente de la República, la inflación fue de 20,1%.

 

Si en los cinco meses que restan de este año los precios registran un salto de 26% o más, la inflación acumulada en doce meses será de al menos 1.000%, una cifra impensable en 2016.

 

Sigue allí

El pasado 21 de julio la Superintendencia de Bancos prorrogó hasta el próximo 20 de septiembre la vigencia del billete de 100 bolívares, que hasta enero de este año era el de mayor denominación. Se trata de la octava vez que el gobierno se ve forzado a extender la vida del billete que, en teoría, iba a dejar de circular en diciembre de 2016.

 

La lentitud en la puesta en circulación de los nuevos billetes es tal, que el Banco Central se ha visto forzado a continuar emitiendo billetes de cien bolívares para evitar que la falta de efectivo paralice las transacciones. En julio, el BCV puso a circular 1,5 millones de nuevas piezas de billetes de cien y en total en los primeros siete meses del año ha introducido 109 millones de piezas.

 

Los billetes de 100 aún representan 26% del dinero en efectivo y no existen suficientes piezas de quinientos, mil, 2 mil, 5 mil, 10 mil y 20 mil para sustituirlos de forma eficiente.

 

Hasta el momento, el Banco Central ha puesto a circular 107,2 millones de piezas de quinientos bolívares, 203,2 millones de mil, 18,5 millones de dos mil, 22,9 millones de cinco mil, 23,7 millones de diez mil y 7,7 millones de 20 mil bolívares.

 

Estas cantidades no han permitido a las entidades financieras surtir adecuadamente a los cajeros automáticos y las agencias, por lo que mayoritariamente el público continúa recibiendo billetes de cien bolívares cuando retira efectivo.

 

El bolívar “fuerte”

Convencido de que la economía había ingresado en un ciclo virtuoso, en una nueva etapa que necesitaba un símbolo suficientemente representativo, en enero de 2008 el directorio del Banco Central puso en circulación al “bolívar fuerte”, restándole tres ceros a los billetes anteriores y colocando como pieza de mayor denominación al billete de cien.

 

El 30 de diciembre de 2007, dos días antes del nacimiento de la nueva moneda, Gastón Parra Luzardo, para ese entonces presidente del Banco Central, afirmó en cadena nacional que “la reconversión monetaria es una expresión del compromiso que asumen el BCV y el Ejecutivo nacional para fortalecer la moneda, sustentar el crecimiento y el desarrollo económico-social del país y reafirmar el objetivo de estabilidad de la economía, fundamentado en la ejecución de un conjunto de políticas consistentes en el tiempo”.

 

Agregó que “era necesario dejar atrás las consecuencias del historial de inflaciones altas. Recordemos que la tasa de inflación en el año 1996 alcanzó la cifra de 103,2%, la más alta en la historia reciente del país. Por esto, el Ejecutivo nacional y el BCV asumieron la responsabilidad histórica de reforzar la confianza en el signo monetario”.

 

Pero la economía tomó un camino muy distinto. La inflación se disparó y se esfumó la capacidad de compra de la moneda y el billete de cien, el de mayor denominación, se hizo insuficiente para comprar un refresco o un litro de leche, por lo que no hubo más salida que comenzar a emitir piezas de quinientos bolívares en adelante.