País

La inflación golpea a vendedores de comida rápida

23 febrero, 2018 | 6:49 am

La situación que afecta la economía nacional ha golpeado a los sectores más vulnerables y ha dejado desprotegido el bolsillo del venezolano común. La inflación impacta tanto al proveedor como al distribuidor, y eso se ve reflejado en el día a día del trabajador que, por una u otra razón, se ve en la necesidad de comer en la calle.
Lo que antes se consideraba como una “solución” para sustituir una comida hecha en casa, que además era económica, ahora se convierte en un lujo que no todas las personas pueden costear. Pocas personas tienen la capacidad adquisitiva para comprar una “bala fría”, bien sea un perro caliente, una hamburguesa o hasta la simplicidad de una empanada o una arepa. Esto sin mencionar las comidas rápidas de las cadenas internacionales o las más elaboradas -como pizza-, entre otros.
En una investigación realizada por el equipo del Semanario Quinto Día, se pudo constatar el precio elevado de una hamburguesa o un perro caliente “callejero”, al igual que en establecimientos como areperas. Una empanada normal tiene un costo de entre 35 mil y 45 mil bolívares, dependiendo del relleno. En el caso de la llamada empanada “operada”, puede llegar a costar más de 80 mil bolívares. Tomando en cuenta que una quincena esta alrededor de 120 mil bolívares, se dificulta a una persona poder costearla.
En el caso de la arepa, una “viuda” tiene un precio de 30 mil bolívares, pero dependiendo del relleno va de 100 a 150 mil bolívares. El relleno más costoso es el de queso amarillo; el que más escasea es el de carne mechada. Los dueños de estos establecimientos aseguran que se ha hecho imposible mantener los precios de los productos por más de una semana, y se debe a que a diario aumentan los productos necesarios para la elaboración de los alimentos. Pese a que el precio regulado de una harina precocida es de 27 mil bolívares, alegan que la compran a un precio mucho más elevado, eso sin contar que para poder ofrecer una gran variedad de relleno hay que hacer una gran inversión.

Más de un sueldo
Los carros de perros calientes culturalmente han sido la gran solución para “resolver” la comida cuando se está en la calle, pero en la actualidad el consumo de este alimento ha disminuido considerablemente en la dieta del venezolano. Un perro normal cuesta 60 mil bolívares y según sus variedades, puede aumentar su valor hasta 150 mil bolívares, lo que representa más de una quincena. Para aquellas personas que no pueden costear un perro normal la opción es el perro “sin salchicha”, el pan con ensalada, papas, salsas, y que tiene un costo de 30 mil bolívares. Esto es lo más económico, según señalan los vendedores.
Con respecto a la hamburguesa, es sorprendente lo que puede llegar a costar, ya que los precios varían según el lugar y la zona. En Los Dos Caminos una hamburguesa normal tiene un valor de 170 mil bolívares, en Chacaíto esa misma hamburguesa puede costar 240 mil. La “mixta”, que vendría siendo la más costosa, en el primer lugar cuesta 200 mil bolívares y en el segundo lugar se puede pagar entre 430 a 460 mil bolívares. Hay otras variedades que alcanzan los 500 mil bolívares o más; un ejemplo es la que llaman “doble todo”, que como su nombre lo dice tiene dos carnes, dos chuletas, dos pollos o combinados, y sus aderezos.
Al conversar con el dueño o encargado del negocio, este explicó que los precios están acorde a la inversión que realizan y que semanalmente hay que modificarlos, porque cada vez que van a comprar lo necesario ya viene con el precio aumentado, por lo que hasta sin querer hay que aumentar. Aseguran que esto afecta las ventas y que el consumo de sus productos ha mermado de manera significativa en los últimos meses.
Algunas personas consultadas por el Semanario Quinto Día señalan que no les parece accesible este tipo de comidas; para ellos con ese gasto se pueden hacer compras para la casa, aunque a su juicio “no alcanza para mucho”.

El común denominador
Vendedores coinciden en que las ganancias han caído considerablemente, pero siguen contando con un público fiel a este tipo de alimentos. El horario y el día de la semana también influyen en las ventas.
Aseguran que a pesar de las dificultades y la inflación se esmeran en ofrecer calidad y variedad en los productos que realizan, pero como todo “hay días malos y días buenos”.
Uno de los dueños de los carros de perros calientes consultados señaló que en un día malo se venden entre 5 y 10 productos entre hamburguesa y perros calientes; a pesar de que la hamburguesa es más costosa, es lo que más se vende. Un viernes o un día de quincena para los comerciantes es el día más productivo, y sin embargo no alcanza las ventas de años anteriores.

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Las bebidas por las nubes
Si ya es costoso comprar alguno de los alimentos antes mencionados, el precio se incrementa si este se acompaña con una bebida, ya sea refresco o malta. Estas tienen un costo de 75 mil bolívares; un jugo de medio litro 55 mil y un agua entre 20 y 25 mil bolívares.

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