Quinto Día Online
22 de Noviembre del 2017

Economía

“La deuda externa es impagable”

“La deuda externa es impagable”

El economista y diputado José Guerra señala que el servicio equivale a 46% del ingreso petrolero y considera vital un refinanciamiento

 

 

Víctor Salmerón

@vsalmeron

 

 

Tras no ahorrar durante los años del boom petrolero, endeudarse frenéticamente y despilfarrar buena parte del dinero, Venezuela se encuentra en una situación muy comprometida para cumplir con sus acreedores. José Guerra, economista y miembro de la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional, no duda en señalar que “en las condiciones actuales la deuda externa es impagable”.

 

Los números son claros. Por concepto de bonos de la República y de PDVSA el país debe 87 mil 901 millones de dólares y solo este año el vencimiento de capital e intereses obliga a desembolsar 9 mil 432 millones de dólares, a los que se añaden otros mil 950 millones por otros conceptos como préstamos de organismos multilaterales.

 

El resultado es que el peso de la deuda externa ha comenzado a doblar la espalda de una economía en la que 96 de cada 100 dólares provienen de exportaciones petroleras muy debilitadas por el descenso en los precios del barril y la caída de la producción de PDVSA.

 

“Si estimamos un precio del petróleo de 45 dólares el barril y que las exportaciones que le generan caja a PDVSA aportarán unos 24 mil 650 millones de dólares en el año, entonces en 2017 el servicio de la deuda equivale a 46% del ingreso a obtener a través del petróleo. Es decir, a este precio del petróleo y exportando 1,5 millones de barriles diarios no hay forma de pagar la deuda, salvo con una contracción salvaje de las importaciones”, dice José Guerra.

 

Agrega que como el país no está generando los ingresos suficientes para pagar la deuda, aparte de la caída de las importaciones que se traduce en empresas paralizadas por la falta de materia prima e insumos, hay que considerar el declive de las reservas internacionales, que ya se ubican en mínimos históricos.

 

Gracias a que las importaciones han caído a menos de la mitad de las de 2013 en los primeros ocho meses del año, el país ha cumplido con el calendario de pagos previsto para este año, pero aún le falta una valla importante por superar. “Entre octubre y noviembre hay que cancelar 3 mil 525 millones de dólares”, advierte José Guerra.

 

El refinanciamiento

La concentración de los vencimientos de bonos de PDVSA y el gobierno central ha creado una joroba que sólo comenzará a disminuir en 2028. La perspectiva es que, si el precio del petróleo no aumenta de forma considerable, el país tendrá que destinar al menos un tercio del ingreso petrolero de cada año a servir la deuda, algo que compromete seriamente la posibilidad de que la economía deje atrás la recesión e inicie un ciclo de recuperación.

 

En este contexto, José Guerra considera que es necesario iniciar un plan que permita refinanciar la deuda, es decir, acordar con quienes tienen los bonos de la República y PDVSA en sus portafolios nuevos plazos y una rebaja del monto adeudado.

 

“Hay que refinanciar la deuda externa, de lo contrario la economía no podrá crecer. Para esto hay que restablecer los lazos con el mercado financiero internacional, diseñar un plan económico creíble, que genere confianza en que la economía venezolana va a recuperarse y por último, emitir nuevos bonos cuyo pago esté relacionado con el desenvolvimiento de los precios del petróleo”, señala el diputado miembro de la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional.

 

Desarrolla un poco más este último aspecto y explica que “la idea es que el pago de la nueva deuda esté relacionado con el flujo de caja a obtener por petróleo”.

 

Ante la interrogante de si es inevitable que para tener éxito el refinanciamiento cuente con el aval del Fondo Monetario Internacional, indica que “el punto está en que antes de ir al Fondo Monetario Internacional hay que restablecer las relaciones con este organismo. Hay que establecer un diálogo con el mercado y los multilaterales”.

 

Un aspecto a evaluar es si la administración de Nicolás Maduro está en condiciones de aplicar un plan con estas características. A este respecto, José Guerra indica que “sin un cambio importante en la política económica no puedes hacer un refinanciamiento exitoso. Obviamente el entorno político complica aún más las cosas”.

 

La posibilidad de obtener recursos en el corto plazo luce complicada. La Asamblea Nacional, que ha sido desconocida por el gobierno bajo el argumento del Tribunal Supremo de Justicia de que se encuentra en desacato, advirtió a las entidades financieras que no reconocerá ningún tipo de endeudamiento que no haya sido aprobado por sus diputados.

 

A este efecto se añade el costo reputacional en el que incurrirían bancos extranjeros si financian a un gobierno acusado de violar derechos humanos y vulnerar la democracia.

 

José Guerra afirma que si el país incumple con los pagos previstos y cae en default la situación se complicará a grado sumo. “Este sería un escenario catastrófico, los buques petroleros podrían ser embargados y el país entraría en una crisis aún más profunda. A diferencia de Argentina, que cuando cayó en default exportaba granos, carne, soya, Venezuela sólo exporta petróleo, su situación es diferente”.

 

Factura pesada

Si bien la deuda representada en bonos es el principal inconveniente hay que considerar que las facturas a pagar son más voluminosas. José Guerra precisa que al añadir a los bonos la deuda de PDVSA con proveedores, otros pasivos de PDVSA, deuda con China, la deuda con el sector privado por concepto de importaciones y llevar a dólares la deuda interna (utilizando un tipo de cambio de 5 mil bolívares por dólar), el país debe 146 mil 525 millones de dólares.

 

Uno de los termómetros más utilizados por los economistas es la relación de la deuda respecto al PIB porque compara cuánto debe un país en proporción a lo que produce. José Guerra explica que “las estimaciones a un tipo de cambio de equilibrio indican que la deuda total representa 80% del PIB. La economía no está creciendo y cada vez la deuda se hace más pesada respecto al tamaño del PIB, es evidente que estamos ante un problema grave”.