Quinto Día Online
23 de Enero del 2017

Una opinión, Cinco temas

La “auto-disolución”

La “auto-disolución”

Fernando Luis Egaña

flegana@gmail.com

 

 

Para Maduro y los suyos, la Asamblea Nacional se “auto-disolvió” por supuestamente persistir en el “desacato” al TSJ. Es decir, a Maduro y los suyos… Los detalles y las circunstancias pueden variar, pero el contexto no. Una hegemonía despótica no admite un poder público nacional que sea autónomo. Punto. No se puede cuadrar el círculo. Y quien no lo entienda, no entiende nada de lo fundamental que acontece en Venezuela.

 

No obstante, a la hegemonía sí le conviene que exista una Asamblea inocua, que le facilite argumentos para la propaganda de que en Venezuela hay una democracia. Ese es el papel de una Asamblea dentro de un contexto hegemónico. No creo que gran parte de la bancada opositora esté dispuesta a seguir jugando tal juego. Lo que tiene que disolverse, por caminos constitucionales y por obra de la voluntad popular, no es la Asamblea, sino la hegemonía.

 

 

 

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Máximo descaro

 

La verdad es que el descaro del poder establecido no tiene límites. Venezuela en el suelo, o en el subsuelo, y Maduro ufanándose de los supuestos logros de la “revolución”, en una perorata de cinco largas horas en el auditorio del TSJ. Y casi todos los presentes aplaudiendo y vitoreando semejante descaro. Toda una falta de respeto con el pueblo venezolano, agobiado por una crisis sin precedentes, en medio de una bonanza petrolera.

 

Cuando se piensa que el descaro oficialista llegó a la cumbre, la realidad se encarga de demostrar que no es así, que el descaro o la desvergüenza pueden ser mayores, más despreciativos, más insolentes con la patria venezolana.

 

 

 

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“Comando Anti-Golpe”

 

¿Contra quién es el referido comando que lidera el vicepresidente El Aissami? En principio, contra los que podrían preparar un golpe contra Maduro. ¿Y quiénes pueden preparar un golpe? Los que tengan suficiente capacidad de fuego -armamento- para ello. ¿Y quiénes tienen esa capacidad? Pues los militares, las Fuerzas Armadas. En conclusión lógica, el referido comando, en el fondo, es una operación en contra de las fuerzas militares de Venezuela. Y se aprovecha, claro está, para arreciar la represión en contra de sectores opositores y de algunos sectores del oficialismo inconforme.

 

No hay que tener una perspicacia especial para darse cuenta de ello. Está de anteojito. El “Comando Anti-Golpe” sirve para hacer mucha propaganda y para tratar de intimidar a la oposición política. Pero su verdadero objetivo está en los cuarteles, ámbitos naturales del descontento nacional.

 

 

 

Costa Rica's President Oscar Arias walks in his residence after a meeting with Spanish Vice President Maria Teresa Fernandez de la Vega, Ibero-American General Secretary Enrique Iglesias and Secretary General of the Organization of American States (OAS) Jose Miguel Insulza in San Jose in this file picture taken August 3, 2009. Arias is suffering from the H1N1 virus, the government said on August 11, 2009, making him the first head of state known to have contracted swine flu. Picture taken August 3.     REUTERS/Juan Carlos Ulate/Files (COSTA RICA POLITICS HEALTH) COSTARICA/

 

 

 

Una verdad de Oscar Arias

 

El dos veces presidente de Costa Rica, y premio Nobel de la Paz, Oscar Arias Sánchez, declaró en estos días sobre la responsabilidad histórica de los que dándose cuenta de la tragedia venezolana, prefirieron mirar para otro lado. En otras palabras, los que se hicieron los locos… Se refería, fundamentalmente, a los gobernantes democráticos del continente, muchos de los cuales optaron por hacer comparsa o pasar agachados ante la destrucción de Venezuela.

 

Algunos para sacarle provecho a la dadivosidad de los destructores de nuestro país, otros para evitar conflictos o reyertas, otros para darle complacencia a grupos políticos extremistas en sus respectivas naciones, y otros por pura cobardía. No todos se comportaron así, desde luego, pero pienso que Oscar Arias no faltaría a la verdad si sostuviera que la mayoría de los gobernantes democráticos de América Latina, en el siglo XXI, fueron dolosos o al menos negligentes en relación con Venezuela.

 

 

 

Republican presidential candidate, businessman Donald Trump stands during the Fox Business Network Republican presidential debate at the North Charleston Coliseum, Thursday, Jan. 14, 2016, in North Charleston, S.C. (AP Photo/Chuck Burton)

 

 

¿Un mundo triangular?

 

En el siglo XXI se impuso en Washington la tesis de Henry Kissinger sobre un orden mundial fundamentado en dos superpotencias: EEUU y China. Tanto los republicanos como los demócratas han venido desarrollando sus políticas desde esa perspectiva. Pero al parecer, Donald Trump no está de acuerdo. Su discurso y sus acciones van en otro sentido: el tratar de impulsar una realidad de poder con tres pivotes: EEUU, Rusia y China. ¿Tiene razón o no la tiene?

 

Rusia había quedado en los márgenes del orden “kissingeriano”, pero es probable que eso cambie. Y no sólo por el empoderamiento de Rusia, en lo económico, militar y en las relaciones internacionales, sino por el apoyo de la Casa Blanca a ese proceso. Hasta el presente, nadie puede asegurar si ello será un paso en positivo o un paso en falso…