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LA ANÉCDOTA

26 enero, 2018 | 12:00 am

La historia del Pilcomayo

 

Va, viene, desaparece y bloquea su propio cauce. El río Pilcomayo, fronterizo entre la región de Paraguay y Argentina es impetuoso y caprichoso. Una actitud poco común para un cuerpo de agua. Cuando baja de las montañas, a 4 mil metros de altura, transporta toneladas de sedimentos que al llegar a la planicie de El Chaco hacen que se bloquee su cauce, frenando su corriente.

 

Su naturaleza indomable, sumada a su tendencia a obstaculizar su caudal logró que el siglo pasado Argentina y Paraguay marcaran sus fronteras geográficas, independientemente de su aparición. Esto también ha tenido otras consecuencias más graves: al reducirse considerablemente, las autoridades de ambos países decidieron “domarlo”, construyendo un cauce artificial, el cual lo divide como una suerte de “pantalón”. El proyecto, que curiosamente se conoce bajo este mismo nombre, fue una hábil estrategia para evitar también un conflicto diplomático: al dividirlo en dos, se reparte equitativamente para ambas regiones.

 

¿Ya conocías este caprichoso río?