Quinto Día Online
22 de Agosto del 2017

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Juan Barreto: “MUD y PSUV se necesitan desesperadamente para justificar su existencia”

Juan Barreto: “MUD y PSUV se necesitan desesperadamente para justificar su existencia”

“La fuerza de la polarización ha hecho inevitable, casi una fatalidad o una obligación, estar con uno o estar con el otro”

 

“Para algunos es más importante estar jugando con figuras mediáticas y proyectos individuales presentados como solución mágica y mesiánica”

 

 

Mario Villegas

mariovillegas100@gmail.com

@mario_villegas

 

 

A Juan Barreto le parece ocioso y prematuro hacer conjeturas acerca de si el presidente Nicolás Maduro debe ser el candidato del chavismo a la reelección, así como el mecanismo a través del cual debe ser escogido el abanderado presidencial del Polo Patriótico.

 

Desde el punto de vista del ex alcalde metropolitano y fundador del partido Redes, el problema fundamental es programático y de concepción política. Dice que mientras la lógica rentista es electorera y se pasea de elección en elección, para los revolucionarios siempre se trata del poder “y es una cuestión de hegemonía y relaciones de fuerzas que se expresan en programas y que, por supuesto, será encarnado por hombres concretos”.

 

He aquí sus respuestas a las interrogantes que le formulamos para la presente edición de Quinto Día.

 

-¿Resignado y dispuesto a recoger firmas para revalidar a su organización política Redes?

El TSJ emitió un dictamen inconstitucional y alejado del espíritu de la democracia participativa y protagónica. Privilegia a las mayorías y liquida a las minorías. Reduce la política a una magnitud y a un procedimiento. De este modo, los partidos políticos dejan de ser la expresión de corrientes ideológicas y pasarían a ser la expresión de un porcentaje de electores. Esta pragmatización liberal de la política no hace otra cosa que afianzar la polarización y justificarla al beneficiar sólo a los dos grandes bloques políticos hoy confrontados. Nosotros aprovecharemos cualquier resquicio de legalidad que se abra al interior del Estado burgués, luchando por la ampliación de las garantías y derechos democráticos civiles, reclamando nuestro derecho a existir como corriente del chavismo con vigencia y pertinencia histórica. Utilizaríamos todos los mecanismos legales y pacíficos que estén a nuestra disposición.

 

-¿Le gustaría sentarse en la Mesa de Diálogo con la oposición o se siente bien representado con los emisarios del gobierno?

-Bien bueno que los dos factores polarizados intenten dialogar, pero el diálogo para que sea nacional debe ser más que eso, debe tomar en cuenta a todo aquel que tenga algo que decir y debería organizarse por mesa temática alrededor de los grandes problemas del país, privilegiando la inseguridad, la inflación, el salario, la productividad y la deuda; abriendo un gran debate que nos logre poner de acuerdo. Eso pasa porque en primera instancia tanto el chavismo como la oposición dialoguen aguas adentro, pero esto no se ha hecho, entonces si se para de la Mesa alguno de los dos factores actualmente convocados, se termina el diálogo.

 

-¿Esta crisis es producto de la guerra económica que el gobierno atribuye a la oposición o aprecia usted otras causales?

-Estamos a merced de dos reduccionismos que pretenden ser mutuamente excluyentes, uno que achaca todos los males a la gestión del presidente Maduro y el otro que sólo atribuye la situación a la guerra económica. Ambos enfoques son miopes al perder de vista la crisis del modelo y del Estado rentista, que es lo que en última instancia ha fracasado. Cualquier administración que pretenda resolver esta crisis estructural dentro de la misma visión y lógica, fracasará, no importa que sea una socialdemocracia distributiva o un neoliberalismo tropical. Por supuesto que dentro del bloque polarizado nosotros sabemos distinguir matices y entendemos que con un gobierno neoliberal de la oposición, la situación sería aun más crítica.

 

-¿Qué hace falta para que los venezolanos pasemos de la extrema polarización y el entrabamiento institucional a la verdadera y fecunda convivencia democrática?

-La contradicción MUD-PSUV es en sí misma una lógica que crea una suerte de sistema solar en el que gira y orbita toda la realidad política. Un centro gravitatorio conformado por dos factores que se retroalimentan, parecido a lo que pasa en otros países entre liberales y conservadores, demócratas y republicanos. Cada uno necesita del otro desesperadamente para justificar su existencia, en la misma medida en la que sus prácticas cada vez se parecen más. La fuerza de la polarización hasta ahora ha hecho inevitable, casi una fatalidad u obligación, estar con uno o con el otro, reduciendo a su mínima expresión y al margen de la centralidad polarizada a cualquier expresión crítica o disidente, la cual inmediatamente es descalificada como sospechosa. Todo aquel que asuma una posición autónoma o independiente de estos polos será visto como “bicho raro” y perseguido. Pero esta realidad está cambiando y la polaridad se resquebraja. Lo que estaría planteado es perseverar en contra de la corriente. Solo así podrá levantarse otro polo, contrario a la actual centralidad dominante. Esto significa levantar un movimiento contra-hegemónico por encima del relato que legitima el actual juego, tal cual hizo Chávez en su momento, desplazando la unidad centralizada del pacto de Punto Fijo. Esto generalmente no es comprendido por los revolucionarios que siguen atrapados al interior de un pensamiento maniqueísta.

 

-¿Qué extraña del Maduro con el que usted compartió en la Liga Socialista?

-El Maduro de hoy, como todo el mundo, es producto de sus vínculos, relaciones, dependencias, compromisos, ideologías, aprendizajes y circunstancias, de manera que seria ocioso regodearse en la metafísica de los recuerdos felices del pasado. El Maduro de hoy es el Presidente y como tal lo respetamos y reconocemos. Con él siempre hemos aspirado a tener una relación de igual respeto, reconocimiento y crítica.

 

-¿Cuál unidad está peor, la del chavismo o la de la oposición?

-La oposición se convirtió en un saco de gatos, mientras que en el chavismo se ha conservado,  al menos, la alianza electoral del Gran Polo Patriótico, de la que esta vez aspiramos menos sectarismo, mayor reconocimiento al movimiento popular.

 

-¿Es inobjetable una candidatura de Nicolás Maduro a la reelección en las venideras presidenciales? ¿Cómo debe escogerse al próximo abanderado presidencial del Polo Patriótico?

-Me parece ocioso y prematuro estarse paseando por ese tipo de conjeturas, cuando lo que está a la vista es que el problema fundamental es programático y de concepción política. La lógica rentista es electorera y se pasea de elección en elección. El democratismo liberal burgués cree que es una cuestión de hombres y procedimientos. Para los revolucionarios siempre se trata del poder y es una cuestión de hegemonía y relaciones de fuerzas que se expresan en programas y que por supuesto, será encarnado por hombres concretos. Pero en este sentido no puedes invertir los términos. Nosotros hemos presentado un programa de luchas, hacemos hincapié en la economía: el rescate del salario, la estabilización de la moneda, la reducción de la inflación, el manejo de la deuda, la lucha contra la corrupción, el desarrollo hacia adentro y la productividad, todo esto desde una redistribución del poder que apunte en la dirección de los gobiernos comunales y los gobiernos de fábricas, pero pareciera que esto no quiere ser discutido. Para algunos es más importante estar jugando con figuras mediáticas y proyectos individuales como solución mágica y mesiánica a los problemas de todos. Nosotros decimos, salgamos de la crisis dándole poder al pueblo.