Quinto Día Online
18 de Noviembre del 2017

Cambio Climático

Jardín Botánico de la UCV emprende su rescate con voluntariado

Jardín Botánico de la UCV emprende su rescate con voluntariado

Un conjunto de problemas dejó en cuidados intensivos a este Patrimonio de la Humanidad

 

La custodia de la Guardia Nacional fue retirada desde abril pasado y el hampa saquea y somete

 

 

Alba Marina Gutiérrez

Cofundadora de periodismoCC

@Albamarinavzla

 

 

Un correo de auxilio enviado a sus contactos fue el punto de partida para que el Jardín Botánico de la UCV esté recibiendo desde la primera semana de julio el compromiso del voluntariado que respondió este urgente llamado, y así colaborar con jornadas de limpieza, a fin de recuperar este tesoro natural; uno de los pulmones de Caracas.

 

La iniciativa fue de Yaroslavi Espinoza, bióloga e investigadora en Ciencias Básicas, Naturales y Aplicadas, del Instituto Experimental Jardín Botánico “Dr. Tobías Lasser”, con 19 años de servicio.

 

“Este mensaje lo hice pidiendo colaboración para que participaran en jornadas de limpieza y recuperación para salvar al Jardín Botánico de la terrible situación en la que se encuentra sumido, por diversas razones. Amo mi lugar de trabajo y por ese hermoso lugar lo doy todo”, enfatizó.

 

Para sorpresa de Espinoza, las redes sociales rindieron rápidos frutos a favor de este clamor.

 

“La atención y la ayuda que hemos recibido ha sido maravillosa, pues las jornadas han sido todo un éxito por la participación de los voluntarios que –desinteresadamente- han ido, incluso con sus propias herramientas”.

 

Hasta ahora han realizado cuatro jornadas y en cada cita se suman más voluntarios “particulares, estudiantes de diferentes universidades, instituciones, grupos ambientalistas y la empresa privada. Todos muy interesados en poner su granito de arena para cambiarle la cara al Jardín y recuperar un espacio verde para la ciudad de Caracas”.

 

Precario presupuesto, abandonado y saqueado

Espinoza asegura que “el principal problema es que no tenemos seguridad desde hace tres años porque mudaron el destacamento de la Guardia Nacional, que resguardaba las 70 hectáreas del jardín”.

 

A partir de ese momento solo asignaron pocos guardias, y fueron retirados en abril cuando comenzaron las protestas en el país.

 

Desde entonces “el hampa nos ha destruido el Jardín. Nos dejaron sin los cables de luz de todo el instituto. En más de 15 robos se han llevado parte de los equipos y materiales valiosos de trabajo. Han destrozado todas las oficinas, las aulas, el auditorio, los viveros y los galpones. También nos dejaron sin camión cisterna, desmantelaron el camión de carga y las camionetas de investigación para las salidas de campo”.

 

Con esta amenaza de inseguridad, se vieron obligados a suspender las actividades que ofrecían y el ingreso de visitantes, “que también los estaban robando”.

 

Por otra parte, el Jardín cuenta con un precario presupuesto que impide sostener una nómina indispensable de jardineros, equipos para jardinería y de oficina, entre otros requerimientos.

 

Hay un combo de problemas; “algunos internos de la UCV; los empleados hemos estado de paro por contrato colectivo. Tenemos 20 jardineros, pero algunos están de reposo y otros de paro. Hay como tres sindicatos”.

 

Colabore y recárguese de buena energía

“Personalmente quisiera pedirles su apoyo. Solicito su valiosa participación, donde incluso aparte del trabajo y esfuerzo físico es necesaria la ayuda con material y equipos de trabajo en el campo, desde lo más sencillo, como el equipo personal: guantes, tijeras, palitas de jardinería, bolsas negras; hasta máquinas de podar, machetes, carro o camión que permita recoger el material vegetal y de desecho (o que pueda mover el carrito de carga para estos desechos)”.

 

La actividad se realiza los fines de semana y ofrece la oportunidad de compartir entre los asistentes. Para hacer más agradable la experiencia, se recomienda llevar refrigerio e hidratación.

 

Urge recuperar el jardín botánico y “la valiosa colección de plantas que son principalmente la representación de la flora del país y en donde se custodia el desarrollo de especies que están en peligro de extinción en su hábitat natural”.

 

Esta investigadora tiene entre sus planes que se “reactiven las visitas guiadas, rally ecológico, talleres de horticultura para público de todas las edades, que regresen las actividades de los grupos de yoga, artes marciales, meditación, y otros cursos y talleres que se solían realizar en el instituto”.

 

El Jardín Botánico, el Herbario Nacional de Venezuela y la Biblioteca Henri Pittier son Patrimonio de la Humanidad, igual que la UCV.

 

“Nosotros custodiamos estos tesoros botánicos, y están en peligro por el continuo asedio del hampa. Estamos desprotegidos frente a esta terrible situación. Sin embargo, con la ayuda del voluntariado que ha acudido, se ha demostrado que no estamos solos; y con mucho ánimo y esperanza esperamos recuperar y reactivar estos espacios de gran valor arquitectónico, científico, cultural y ambiental, tan necesarios en estos momentos para todos los caraqueños y todos los venezolanos”.

 

 


 

Clima en Gotas

 

Rumberos amparados violan normas en El Ávila. Incómodos visitantes en camionetas 4×4 se dan cita los fines de semana, fuera de los horarios establecidos, en uno de los miradores y accesos hacia el pueblo de Galipán.

 

La estancia de estos grupos se prolonga hasta la medianoche. Ocupan la carretera en ambas vías, congestionan la zona. Además, los galipaneros y los turistas son molestados y sometidos a burlas. Ensordecedoras cornetas acompañadas de música con alto volumen, drogas, alcohol, gritos y bailes. Y cuando se van dejan su huella de desechos y orina.

 

Estos hechos cuentan con la complicidad de las autoridades que custodian El Ávila. “Periodista, la Guardia Nacional recibe sobornos y les permiten subir sin limitación alguna, amparados con sus escoltas y chapas”.

 

Otro ciudadano señala: “No hemos podido tomar fotos ni grabar por temor a que nos vean y pongamos en peligro a nuestras familias y negocios; esa gente anda armada”.

 

“El Ávila” o “Waraira Repano” cuenta con un Plan de Ordenamiento y Reglamento de Uso (PORU). Dicho texto legal norma las actividades en este espacio natural, dedicado únicamente a actividades contemplativas, turísticas, deportivas y de recreación. También existe un paquete de leyes en materia ambiental que aplica sanciones para casos como éste.

 

Sin embargo, en un país con crisis en todos los órdenes, donde eliminaron el Ministerio de Ambiente, ¿a cuál institución acudir cuando la corrupción ha desplazado la seguridad, vigilancia y control en parques nacionales y monumentos naturales?

 

La Venezuela que quiero ver tendrá estos casos como referente de lo que nunca más debe permitirse.