Cartas del Lector

Ironías

20 julio, 2018 | 12:00 am

Una tarde iban dos paisanos caminando sumidos en sus propios pensamientos y problemas, sin percatarse chocaron, e inmediatamente después de reaccionar cada cual con algo de violencia, se reconocieron y festejaron el afortunado encuentro.

La alegría se expresó en un fuerte apretón de manos seguido de un abrazo de palmadas en las espaldas. El primero preguntó por la familia del segundo, y así estuvieron por unos cuantos segundos.

— ¿Qué es de su vida? ¿Cómo me lo tratan? Fueron algunas de las preguntas que se cruzaron —.

— Y, cuénteme. Lo veo más delgado y sano. ¿Está haciendo dieta o en el gimnasio? —

Quien era objeto de la interrogante saltó como asustado, arqueó sus cejas pobladas, así al mejor estilo de Julio Borges, y respondió: “claro vale, la mejor dieta de todas. La de Maduro”.

Y sin darle oportunidad a su entrañable amigo enfiló sus baterías para regresarle la pregunta. ¿Y tú, también te ves muy sano y jovial, qué has hecho para estar de esa forma?

Su amigo frunció el entrecejo, miró hacia los lados como percatándose que no hubiese nadie en los alrededores y atinó a decir: “cómo no voy a estar bien, gracias a las políticas de alimentación de tu gobierno, ya tengo el colesterol normalizado, más nunca he comido carne o cosa parecida”.

La reacción fue de unos aplausos fervientes acompañado con la expresión: ¡Hurra!

Ambos se echaron reír, ya no había oportunidad para seguir jugando, el golpe de las preocupaciones retumbó nuevamente en sus consciencias y tuvieron que seguir su camino, cada cual con sus problemas, sus necesidades y el hambre que ya llevaban a cuesta.

Y, así como les ocurrió a estos paisanos nos acontece a cada uno de nosotros. Somos reos de una grave situación económica que nos ha librado de los “males del capitalismo”, sí así mismo. Maduro eliminó el colesterol porque nadie come grasa, erradicó el ácido úrico porque los venezolanos no saben lo que es la carne roja. Estas son sus obras.

Y ni hablar los que hemos rebajado de peso gracias al ejercicio. Claro, el socialismo a puesto a trotar a más de una personas en todas partes del país. Y ustedes se preguntarán la razón, bueno porque a muchos nos ha tocado caminar grandes trechos por la falta de transporte público y por la carencia de efectivo.

Otra de las obras de Maduro en la presidencia. Su ejercicio ha sido triste y lamentable para la inmensa mayoría de los venezolanos.

Y es que, esta gestión en sí misma es una ironía de la vida y de la historia.

José Dionisio Solórzano
solorzano.dj@gmail.com