Quinto Día Online
22 de Noviembre del 2017

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Hasta dónde llegará la “guerra” por El Aissami

Hasta dónde llegará la “guerra” por El Aissami

El diplomático norteamericano no se retracta

 

Maduro sigue bravo y se sacude a CNN

 

¿Será este incidente la víspera de una ruptura?

 

La Fuerza Armada respaldó al Vicepresidente

 

 

L.J. Hernández

 

 

La semana tuvo un martes no precisamente 13.

 

En todo caso será un “martes negro”, sobre todo para el Vicepresidente de la República y para el empresario Samark López.

 

El mundo político, agitado en las entrañas del gobierno y sus conmilitones.

 

Un comunicado del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos advertía sobre las sanciones, pero no para el gobierno. El objetivo era Tareck El Aissami, ex gobernador de Aragua y vicepresidente de la República y un empresario de fama emergente, amigo cercano del funcionario.

 

El escrito de la agencia gringa vinculaba a los dos personajes a una red “narcoterrorista”, que significaba “una amenaza para los estadounidenses”.

 

El informe fue colocado en la página web de la Embajada de Estados Unidos en Caracas.

 

Para el día en que la noticia llegó a Caracas, ya varias empresas y cuentas de López Bello habían sido congeladas en territorio norteamericano.

 

López Bello fue el primero en reaccionar y en un comunicado transmitido por la Agencia EFE, negaba los cargos por injustos e inexplicables.

 

El Aissami lo hizo al día siguiente. Había transcurrido una larga noche de expectante silencio.

 

El Twitter fue la primera respuesta de este personero del gobierno para descalificar la acusación. Lo tildó de infamia y de un ataque contra la revolución bolivariana. “Esa infamia me fortalece”, dijo en otro de la casi media docena de mensajes. Las redes explotaron. Los amigos que nunca creyeron. Los no amigos que creían todo.

 

Uno de los incrédulos fue el indignado presidente, Nicolás Maduro Moros.

 

La oportunidad fue en el Consejo Federal de Gobierno, que estratégicamente condujo el discurso hasta llegar al tema.

 

A su lado, el Vicepresidente e incondicional aliado.

 

“Esto es una infamia”, proclamó el mandatario.

 

“Lo que quieren es destruir a Tareck para destruir la revolución bolivariana”, dijo el furioso Jefe de Estado.

 

Tras su discurso, tendió la mano por buen tiempo a su amigo Tareck. “Tareck, Tareck”, arengó con fuerzas, entre aplausos de la concurrencia.

 

Para esa hora, ya la Canciller había citado al diplomático de Estados Unidos, a quien Maduro había exigido retractarse. Pero la reunión fue tan breve como la nota de protesta.

 

Y concluía sin que Rodríguez obtuviera la respuesta deseada.

 

El encargado de la embajada caminó lentamente, tras una despedida tan fría como la tarde gris del martes.

 

El periodista quiso saber su opinión. No hubo respuesta.

 

Más tarde, una fuente diplomática dijo en confidencia:

 

—No hubo ni habrá una rectificación del gobierno de Estados Unidos. Y el embajador encargado no va a retractarse. Esa figura ni existe en el lenguaje de la diplomacia americana y menos las deseadas disculpas del gobierno venezolano.

 

Delcy Rodríguez leyó para la prensa la posición oficial del gobierno venezolano.

 

Eso ocurría en Caracas, mientras en Florida agentes de la autoridad norteamericana daban cuenta de más empresas del empresario López Bello.

 

Una versión de última hora indicaba que López Bello convino en entregar varias de las empresas a 30 años de cárcel que le esperan al final del juicio, si el fallo fuera en su contra.

 

López Bello, según los cargos que él se apresuró a desmentir, habría proporcionado asistencia financiera para el tráfico de drogas.

 

“Eso es falso. Es falso”, gritó el empresario nacido en 1974. Fue director de Planificación en la gobernación de Mérida. Se retiró e inició el gran salto hacia el empresario pujante, hasta conquistar una de las grandes fortunas que existen en Venezuela. En el 2009 superó con audacia el escándalo denunciado por una concejala por la pérdida de toneladas de alimentos básicos, importados para la empresa del Estado, Pdval.