La Anécdota

Gracias a los “sagrados”

3 agosto, 2018 | 12:00 am

La Ley lo dice. —Sí, la Ley lo dice, y el rumor público señala a Juan Vicente Gómez, pero hay que interpretarla, pues es absurdo que se señale como autor de un delito cometido en el silencio de la noche a determinada persona que ni siquiera estaba en el lugar del suceso—, le replicó Consalvi.

A los días se presentó a su despacho un ayudante de José Vicente.

—Los días eran de zozobra, y yo, naturalmente, sentí cierta inquietud, que se fue acentuando al decirme el ayudante:

—Vengo a invitarle a dar un paseo:

Para bien o para mal, agregó Consalvi, no tuve más remedio que aceptar. Y cuando creyó que el ayudante iba a llevarlo a su casa, el coche cruzó hacia la Quinta de José Vicente, situada cerca de Villa Zoila, recibiéndole este con vivas muestras de cordialidad.

A los días recibió Consalvi un telegrama del doctor Batista Galindo, invitándolo a Maracay, donde de nuevo habló con José Vicente, pasando desde aquel momento del “reciento opresor de la judicatura, en donde quedaron sin gloria y si provecho los mejores días”, al cargo de Secretario General de Gobierno —nada menos que en Maracay—, la capital del gomecismo.