Quinto Día Online
13 de Diciembre del 2017

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Gómez, Galavis y Mac Gill

Gómez, Galavis y Mac Gill

Gómez hizo caso omiso a las intrigas contra el coronel Samuel Mac Gill, sabedor de que este chileno estaba dispuesto a someter a los hombres de uniforme hasta convertirlos en disciplinados y marciales, en servidores ejemplares del nuevo ejército. Las paradas militares levantan alborozo entre la población caraqueña y esta se distrae con las interpretaciones de bandas y estudiantinas. Un alto personaje, el general González Pacheco, luego de presenciar una de esas paradas, le suelta a Gómez con toda intención:

 

–¡Caramba General, que bien desfila el ejército de Galavís! Y a poco, éste era sacado de la Inspectoría General del Ejército, cargo que iba a desempeñar José Vicente Gómez, el hijo mayor del dictador.

 

Mac Gill caerá en desgracia con los años, luego de fracasar la insurrección militar de 1928 que planearon los oficiales de la Escuela, considerados legítimos alumnos suyos.

 

El Rehabilitador repasaba con su mirada a las tropas, y les dio entonces oportunidad a los jóvenes sargentos para que ingresaran a la Escuela de Clases y egresaran de subtenientes.

 

Mac Gill, convertido en el eco de los jóvenes militares de uniforme los preparó. El General pide que lo haga con su hijo, al que está dispuesto a ponerlo en libertad y enviarlo al extranjero con una beca.

 

Pero Mac Gill, identificado con los jóvenes, evade la respuesta.

 

–Usted sabe, mi General, que no hay peor cuña que la del mismo palo…

 

Gómez advierte la solidaridad, y mirándolo de soslayo, le extiende la mano enguantada:

 

–¡Adios, coronel– que le vaya bien! –le dice en señal de rompimiento.