Quinto Día Online

Destacada

Giselle Cesin: El único fracaso es rendirse

Giselle Cesin: El único fracaso es rendirse

Gaby Arocha

@gabyarocha

 

Giselle nació en Maturín pero ha vivido muchos años en Caracas. Es decidida, trabajadora, comprometida y un poco hiperactiva. Después de pasar por una operación de corazón debido a un problema congénito decidió hacer El Reto de Alcatraz, un triatlón en San Francisco con una competencia de natación con condiciones climáticas muy duras. Le pregunto si influyó esa cirugía para  proponerse metas tan altas y dice: Definitivamente. Cuando estás ante la posibilidad de no poder hacer lo que realmente amas, hasta una corrida en el parque se vuelve un privilegio; más aún el poder entrenar en lugares increíbles.

 

 

Adora a su familia. Ha hecho 7 maratones, varios triatlones, 2 Ironman. Le gusta la moda. Es difícil creer que la que entrena a la par de cualquier atleta  y soporta las condiciones más extremas es la misma que luce después impecable en las fotos. Desde niña he amado los deportes y sobre todo los que son al aire libre. Me gusta el contacto con la naturaleza, con lo impredecible de estar a su merced, ya sea escalando, corriendo, rodando.

 

 

Esta aventurera viviendo hace unos años en Estados Unidos decidió incursionar en el esquí en nieve en pistas vírgenes y tenía que subir con los esquíes al hombro. Hizo su primer Iroman en Arizona (3,8 kilómetros de nado, 180 kilómetros en bicicleta y 42 kilómetros corriendo). Hasta hace poco era usual verla entrenando en el Parque del Este y subiendo El Ávila. Ambos me aportan paz, tranquilidad, amor por Caracas. Son santuarios donde no solo el cuerpo se hace fuerte sino también el alma.

 

 

 

Ha sido embajadora del Proyecto Vamos, colaboradora de Hogares Bambi, periodista deportiva en televisión. Hoy entrena para ir al Everest, una meta que está próxima a lograr  y en septiembre empezará un postgrado de periodismo en la Universidad de Colorado. Instagram y Twitter son espacios en los que interactúa con muchos seguidores. Las redes son una manera de contar mis locuras. Lo empecé a hacer porque luego de la operación de corazón, cuando me preparaba para un triatlón, una amiga (que tenía pánico a nadar en aguas abiertas) me escribió: “Si tú puedes, yo también”, y venció su miedo. Ese día entendí que si mi historia y  mis aventuras sirven para motivar aunque sea a una persona, vale la pena compartirlas. Aparte del deporte le encanta leer. Leo sin parar un libro a la semana desde que soy niña. Me gusta ver series y salir a comer con mis amigos. Es metódica, osada, disciplinada.

 

 

Admira a su papá, que jugó básquet con la Selección de Monagas, a los integrantes del Proyecto Cumbres que la inspiraron. Sus ídolos son Tiger Woods, Michael Jordan, Kobe Bryant y Tom Brady.

 

 

Por lo que sabemos de ella su filosofía de vida podría resumirse en tener la fortaleza de insistir en los objetivos para convertir los sueños en metas concretas y hacer siempre lo que a uno lo haga realmente feliz. Lograr hazañas que puedan convertirse en inspiración para otros y en orgullo para los venezolanos, convertir los logros personales en esperanza para los que no se atreven a intentar lo que desean. Creo en el poder de la amabilidad para con todos y creo en el respeto máximo a las personas, sin discriminar por género, condición sexual ni ninguna otra razón. Así resume su filosofía.

 

 

 

La meta hoy está en la cumbre

 

 

Cuenta que hace 15 años siguió de cerca la hazaña de los integrantes del Proyecto Cumbre. En el año 2002, en una presentación del libro “Camino a la Cumbre, del Ávila al Everest” ellos le dedicaron el libro. Salió de ahí con una idea entre ceja y ceja: Un día voy a ir al Everest. Cuando  consideró que era el momento de enfocarse en el montañismo buscó a los mejores asesores y ha trabajado duro. Horas y horas con morrales de hasta 60 kilos de peso y enfocada en la meta. Entrena entre 10 y 30 horas semanales dependiendo del ciclo en el que esté.  Su recorrido comenzó por el Mt. Lady Washington en Colorado, un 4.000m. En 2015 fue al Pico Bolívar en Mérida. Escaló los volcanes Lliniza, Cayambe, Antisana y Chimborazo en Ecuador. En Estados Unidos, el Monte Rainier en Seattle, el Monte Olympus en Utah. El 23 de  Junio de 2016 se convirtió en la primera venezolana en alcanzar la cumbre del Denali en Alaska,  una de las 11 montañas más peligrosas del mundo junto al norteamericano Vince Anderson, (ganador con Steve House del Piolet de Oro en 2005 por lograr el primer ascenso al estilo alpino a la cara Rupal del Nanga Parbat, en Pakistán), y Buster Jesik.  El 18 de julio Giselle recorrió la ruta del Pequeño Alpamayo y el Huayna Potosí en Bolivia, junto a Willie Benegas. Creo firmemente en que podemos aprender de las experiencias de otras personas, y más aún en temas como estos. Tengo la oportunidad de entrenar con Steve House y Scott Johnston. Steve es uno de los mejores montañistas de la historia, ambos son autores del libro “Training for the New Alpinism”. Actualmente estoy en casa de Steve en Ouray, Colorado, entrenando para Everest.  

 

 

Un revés en el camino

 

En diciembre de 2016 decidió subir al Aconcagua desde Argentina. Estando en el campamente y antes de hacer cumbre, hubo un accidente en la carpa. Alguien dejó caer un líquido inflamable y la ropa térmica de Giselle se prendió. Lograron escapar pero ya ella había sufrido quemaduras en la espalda y una mano, en el 11% de su cuerpo. La rescataron con un helicóptero pero dejó pendiente la cumbre. Fue alrededor de las 4 de la tarde y estábamos en una carpa común. Un día volveré. Fue duro, pero lo que ocurrió no empaña los días maravilloso que viví ahí y en Vallecitos, (el lugar donde aclimaté previamente). Fue una de esas ocasiones en las que entiendes que la vida es un ratico y hay que vivirla, disfrutarla, buscar la felicidad. Enfrento la situación; puede haber un momento de desesperación pero respiro, pienso en lo que ocurre y sus posibles soluciones y en todo lo que trabajé para estar ahí.

 

Pasado el susto tuvo que descansar un mes por prescripción médica pero no ha cesado en su objetivo. Su familia la admira. Me apoyan pero sufren. Mi papá me atormenta en las montañas, me escribe al satelital y me dice, “¿Lo que toca hoy es peligroso?”

 

 

Ya está fuerte y entrenando. Estoy en Colorado, aquí me quedo hasta Everest. A Everest voy con Willie Benegas, su hermano Damian, 3 norteamericanos y con Alberto Camardiel. Esta será la primera expedición venezolana a la montaña más alta del planeta, 15 años después de aquel momento en el que nos llenamos de orgullo cuando Marcus Tobía y José Antonio Delgado lograron alcanzar su cumbre y César Miguel Rondón los entrevistó en vivo para la radio.

 

La expedición comienza el 3 de abril y durará más de 55 días. Primero deben adaptarse a la altura entrenando en montañas que están cerca del campamento base del Everest. La mejor noticia es que desde aquí podemos apoyar y seguir a Giselle y a Alberto, (un extraordinario atleta y periodista venezolano al que todos conocemos), en el Proyecto 8848. Ellos se han comprometido a mantenerse en comunicación a través de sus redes sociales, @gisellecesin @acamardiel, en Twitter e Instagram. En Facebook Giselle Cesin, Alberto Camardiel. Vamos a vivir su experiencia y compartiremos con ellos la alegría de que Venezuela sea noticia por esta hazaña.

 

Yo creo firmemente en mi país, en la gente decente y trabajadora, en el buen venezolano. Al principio eran logros personales, pero luego de mi video de cumbre recibí tantas muestras de cariño de desconocidos que me decían que se sentían orgullosos de ser venezolanos que hoy me da ilusión poder compartir eso y regalar un poco de alegría a mi país que tanto lo necesita en estos momentos. Creo que se puede seguir viviendo en Venezuela, se puede seguir construyendo y luchando.

 

 

Le temo al fracaso, pero no a un fracaso por el mal tiempo en la montaña o porque me enferme, sino al fracaso por rendirme. Es normal tener miedo en situaciones y lugares extremos, hay que sentirlo, vivirlo, respetarlo, porque es el que te mantiene viva en esos lugares.

 

La meta final de Giselle no es Everest. Para abril de 2018 el objetivo será Mooses Tooth en Alaska, una escalada en hielo bien técnica cerca de Denali. Quiero tratar en 2018 o 2019 el Cho Oyu sin oxígeno y con skis.

 

Alguien dijo que valiente no es el que no tiene miedo, sino el que logra dominarlo y sigue adelante. Giselle Cesin está entre los que nunca dejarán de avanzar.