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26 de Junio del 2017

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Fracasó la política agroalimentaria

Fracasó la política agroalimentaria

Las estadísticas señalan que la producción, en términos per cápita, es decepcionante

 

 

La sociedad venezolana ha devenido en una masa de hombres y mujeres atormentados por la escasez y el incesante incremento en el precio de los alimentos. Por primera vez en mucho tiempo la clase media recorta el consumo, al punto que ya no puede adquirir frutas ni carnes rojas todas las semanas y las familias con menos recursos se refugian en la compra de arroz, harina y pasta.

 

En este entorno los trabajos del economista Alejandro Gutiérrez, quien ha convertido al tema alimentario en el centro de sus investigaciones, cobran mayor relevancia. Su voz es una de las más autorizadas en la materia: Profesor titular de la Universidad de Los Andes, doctor en Estudios del Desarrollo, consultor del Banco Mundial, la FAO y, desde la semana pasada, miembro de la Academia Nacional de Ciencias Económicas.

 

Su trabajo de incorporación a la Academia, titulado El Sistema Alimentario Venezolano: Evolución reciente y bases para el diseño de una nueva estrategia, es elocuente. Alejandro Gutiérrez tomó las cifras del Ministerio de Agricultura y Tierras, que registran el valor bruto de la producción agrícola vegetal, animal y pesquera aprecios de 1997 y lo dividió por la población de cada año para expresarlo en términos per cápita. El resultado es una tasa media de crecimiento anual de -1,5% y el hecho relevante de que en 2014 la producción era 78% de lo que fue en 1998.

 

Por períodos destaca que en 1998-2003 hubo una caída de 0,8%, durante 2003-2008 crecimiento de 1,6% y en 2008-2014 un declive de 4,7%.

 

En su discurso de incorporación a la Academia, Alejandro Gutiérrez precisó: “Se destaca el decrecimiento para la casi totalidad de los rubros agrícolas y pecuarios en el período 2008-2014. Resultado que refleja el agotamiento de los estímulos de precios, rentabilidad, subsidios a insumos y financiamiento, los cuales tuvieron efecto positivo sobre la producción agrícola durante los años de la bonanza petrolera (2004-2008), aunque debe recordarse que el crecimiento del sector agrícola en ese período fue inferior al del resto de la economía”.

 

“Los resultados negativos del período 2008-2014 pudieron ser peores, pues se basan en estadísticas oficiales, generalmente sobreestimadas con respecto a las que reportan los gremios agrícolas, lo que obliga a tomar con reserva las estadísticas oficiales de producción y los reportes de los balances alimentarios publicados por el INN y la FAO”, agregó.

 

Al evaluar las causas del fracaso, señaló: “Los pésimos resultados obtenidos en materia de producción agrícola se explican por la baja rentabilidad que originan los controles de precios y su congelamiento por largos períodos, la escasez de insumos (fracaso de Agropatria); las menores inversiones debido a la incertidumbre; la inseguridad jurídica, personal; el poco respeto por los derechos de propiedad privada y el Cambio Climático en algunos años. Con controles de precios y un tipo de cambio apreciado en términos reales, el Gobierno prefiere importar alimentos abaratados artificialmente antes que fijar precios rentables para los bienes producidos en el país”.

 

En un contexto de caída de la producción, el recorte de importaciones ha golpeado a la población. “Parte importante del desordenado, ineficiente e inútil ajuste que ha hecho el Gobierno para enfrentar la reducción de la renta petrolera ha sido la reducción de las importaciones. Entre 2012 y 2015 las importaciones totales per cápita se redujeron en 37,0%. Nuestras estimaciones permiten afirmar que en el caso de las importaciones agroalimentarias per cápita estas se han reducido entre 2013 y 2015 en un 28,0%. Lo que ha agravado la disponibilidad de alimentos, pues tampoco ha aumentado la producción nacional”, afirmó Alejandro Gutiérrez.

 

Víctor Salmerón

@vsalmeron