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17 de Enero del 2018

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Felipe de Edimburgo está jubilado, pero sigue “metiendo la pata”

Felipe de Edimburgo está jubilado, pero sigue “metiendo la pata”

El marido de Isabel II, durante un paseo por Sandringham, al ver a un hombre barbudo preguntó: “¿Es un terrorista?”

 

 

L. J. Hernández

 

 

Durante 70 años, el duque de Edimburgo ha sido un trabajador fiel a la corona inglesa, a la que ha servido con total dedicación. Pero el pasado mes de agosto se jubiló de la vida oficial. A sus 96 años decidió que era el momento de descansar. Aun así sigue dejándose ver en los actos familiares, como estas navidades en Sandringham. El duque está jubilado, pero no por ello deja de meter la pata con sus comentarios. El domingo, después un paseo por Sandringham, señaló a un hombre barbudo que estaba entre el público y le preguntó: “¿Es un terrorista?”.

 

El esposo de la reina Isabel asistía a la iglesia de St. Magdalene, cerca de la casa de la familia real en el norte de Norfolk, en la víspera de Año Nuevo junto con su hija Ana, cuando hizo este comentario. El duque vio a un hombre alto con una larga barba, e hizo el comentario a sus escoltas, según un testigo anónimo citado por el Daily Mail y Sun, quienes aseguran que la persona en cuestión encontró la broma bastante desagradable.

 

“El hombre estaba con su esposa y su hijo”, informó un testigo de la escena. “Felipe estaba deseando a muchas personas un feliz año nuevo y luego vio a ese tipo con su barba. Lo señaló de manera divertida y se volvió hacia uno de sus guardaespaldas reales, diciendo: ‘¿Es eso un terrorista?’ “. Y añadió: “Obviamente era una pequeña broma, pero lo dijo al alcance del oído del hombre. Creo que Felipe sabía que lo iban a escuchar”.

 

El marido de Isabel II también bromeó con Alison Leggett, de 54 años, de Hunstanton, Norfolk, después de ver a su zorro labrador rojo de 18 meses descansando sobre hierba empapada, diciéndole: “Espero que no se haya puesto húmedo”.

 

El grupo, que también incluía a la reina, luego entró en la iglesia y cantó una variedad de villancicos navideños. The Guardian se ha puesto en contacto con Buckingham Palace, que no ha querido hacer comentarios.

 

Nadie duda de que es el miembro más políticamente incorrecto de la familia real británica, pero pese a ello siempre ha contado con el respaldo incondicional de su esposa, la reina Isabel, con quien lleva 70 años casado. La izquierda británica lo tiene por un racista sin remedio, que no se da cuenta de que sus pesadas bromas ponen en evidencia al país. La derecha lo considera un librepensador al que le trae al pairo la corrección política. Sus resbalones han dado hasta para un libro, Prince Philip: Wise Words and Golden Gaffes, que recoge las frases más polémicas del duque. Una edición previa, titulada Duke of Hazard, fue lanzada aprovechando el 85º cumpleaños del príncipe y se convirtió en best seller en Reino Unido. Sus autores, el periodista especializado en monarquía Phil Dampier y el ex corresponsal real para el Daily Express, Ashley Walton, mantienen que el tomo dista de ser una burla. “Es una muestra de cariño para un tesoro nacional”, declaró Dampier.

 

El libro incluye algunos de los más recientes “felipismos”: “¿La van a meter en el horno?”, espetó durante una recepción a una nonagenaria en silla de ruedas, que se protegía del frío con un material parecido al aluminio. “Qué lugar más espantoso”, contestó cuando un miembro del Parlamento informó que representaba a la ciudad norteña de Stoke-on-Trent. Otras anécdotas revelan su debilidad por las mujeres atractivas: “Me arrestarían si bajara esa cremallera”, dijo durante una visita en Londres a una joven rubia con un vestido de cierre frontal.

 

En 1967, cuando se le preguntó si le gustaría visitar la Unión Soviética, contestó: “Me gustaría ir a Rusia mucho, aunque los cabrones asesinaron a la mitad de mi familia”. Dos años después, al hablar de las finanzas de la familia real británica, dijo: “Vamos a entrar en números rojos el año que viene, probablemente tendré que renunciar al polo”. En 1981, durante la recesión, reflexionó: “Todo el mundo estaba diciendo que debemos tener más tiempo libre. Ahora se quejan de que están en el paro”. Durante un viaje a Kenia en 1984, al aceptar una estatuilla de manos de una mujer, preguntó: “Eres una mujer, ¿no?”.

 

Una de las meteduras de pata más sonadas de Felipe de Edimburgo fue en 2009, en presencia de Barack Obama. El presidente estadounidense le había dicho que ese día se había entrevistado con el entonces primer ministro, Gordon Brown; el político David Cameron y Dmitri Medvédev, “¿Es que puede distinguir a unos de otros?”, le espetó.