País

Fallas en el suministro de agua agotan paciencia de los venezolanos

4 mayo, 2018 | 12:00 am

Otro problema hay que apuntar a la lista de los nacionales. Escasez de alimentos, cantidad de insumos médicos y medicinas insuficientes, enfermedades erradicadas que reaparecen, falta de efectivo, colapso del transporte público, son dificultades que al ciudadano de a pie le toca enfrentar diariamente, pero ahora engrosa el inventario las fallas en los servicios públicos.

Hace un mes vecinos de la comunidad de Los Godos de Maturín, en el estado Monagas denunciaron no contar con el servicio de agua potable desde febrero. La irregularidad del suministro se repite en otros sectores del estado, situación que afectó a instituciones educativas como la escuela Manola Luna Silva y el liceo bolivariano Mario Briceño Iragorry.

Según los habitantes de la comunidad de Los Guaritos, ambas instituciones educativas tuvieron que despachar más temprano a los estudiantes por no contar con el vital líquido.

Una situación similar vivieron los vecinos de la comunidad de San Félix, estado Bolívar, cuando en la Unidad Educativa María Elena de Mora redujeron la jornada habitual de clases por falta de agua.

En el occidente del país, específicamente en el estado Zulia los sistemas de bombeo de agua potable están afectados por las constantes fluctuaciones en el servicio eléctrico que dañan motores, bombas transformadores, generadores y tableros.

“Las variaciones de voltaje no permiten alcanzar la presurización de las tuberías, impidiendo abastecer de agua a la población como corresponde”, explicó el expresidente de Hidrolago, Danny Pérez, al tiempo que se refirió a los municipios Maracaibo y San Francisco como los más afectados.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) el agua es fundamental para la vida y el 27 de noviembre de 2002 aprobó una observación general donde le exaltan como un derecho humano, allí 145 naciones —entre ellas Venezuela— ratificaron el pacto donde tienen que velar que la población entera tenga progresivamente acceso al agua como bebida potable y segura, así como a instalaciones de saneamiento, de forma equitativa y sin discriminación.

Nizar Richani, vicepresidente del Colegio de Ingenieros del estado Carabobo, pidió el 23 de abril que se anunciara la emergencia hídrica en la entidad producto de la escasez de agua que se vive allí desde el mes de noviembre de 2017.

El representante de la Comisión del Agua de Ingenieros de Venezuela explicó a Quinto Día que lo que ocurre en la región central del país (Aragua, Carabobo y Cojedes) sucede en toda Venezuela, “el sistema hídrico integra un compendio de variables interconectadas: saneamiento, potabilización, servicio eléctrico y mantenimiento para trasladar agua de un sitio a otro, si una de estas falla se produce un corte en el suministro. Eso es lo que está ocurriendo”, explicó.

Declaró que este tipo de servicios se debe de proyectar, al menos, a 50 años y que actualmente no existe una inversión que les permita asimilar una falla sin que tenga consecuencias para la ciudadanía.

En el caso específico del estado Carabobo, a finales de 2017, ocurrió un evento en las estaciones de bombeo, las cuales se encargan de transportar el agua a las plantas potabilizadoras “y hasta estos momentos en el mes de mayo, no se ha corregido enteramente la falla”.

En el área metropolitana de Valencia se requiere un caudal no menor a seis mil litros por segundo desde las estaciones donde se encuentran los embalses: Pao Cachiche y Pao La Balsa, hasta las plantas potabilizadoras, concretamente en la Alejo Zuloaga, la cual se encarga de surtir agua a la capital.

“Si no existe la posibilidad de llevar seis mil litros de agua desde el embalse a la potabilizadora falla el sistema de distribución”, alerta Richani.

El experto aseguró que las causas fundamentales de las fallas en el suministro del recurso hídrico son la falta de inversión, de mantenimiento, y el no proyectar a mediano y largo plazo “pues el servicio no se puede reactivar de un día para otro”.

Reiteró que la falta del vital líquido no es una situación sencilla, “de hecho, una de las metas del milenio que tiene la Organización de las Naciones Unidas (ONU) es proveer de agua a la ciudadanía y es uno de los grandes retos de la humanidad, no es un problema que se pueda resolver con pañitos sin tomar en cuenta las proyecciones”.

Sobre la normativa a nivel mundial, que incluye el re-uso del agua, dijo que Venezuela no se ha adaptado. Agregó que en la época moderna se acostumbra hablar de un plan de seguridad del agua porque se trata de una situación estratégica, “eso en definitiva no se está llevando a cabo con la precisión que debería hacerse y las pruebas están en los reclamos de la ciudadanía que es fiel testigo de lo que está ocurriendo”.

Desde hace más de 10 años especialistas en ingeniería habían advertido del escenario actual si no se realizaban las inversiones correspondientes, “pues no se hicieron y allí están las consecuencias”, afirma Richani.

Durante 2016 y 2017 Valencia, una de las ciudades más pobladas de Venezuela, mostró uno de los accesos al agua más desiguales del país y la parroquia más seca fue El Socorro, que recibió en promedio 14% del suministro pleno a la semana, es decir, sólo 24 horas del servicio.

En cuanto a la solicitud de decretar la emergencia hídrica en Carabobo, el vicepresidente del Colegio de Ingenieros en ese estado dijo que no se ejecutó. “Tenemos entendido que se hacen esfuerzos para tratar de disminuir las paradas en las estaciones de bombeo y en la planta potabilizadora. No obstante insistimos con cifras el requerimiento en el área metropolitana de Valencia que son seis mil litros por segundo, en este momento no se ha podido manejar un promedio mayor a los mil 500 litros por segundo, eso significa un déficit aproximado del 60 al 65% de lo que requiere la capital valenciana”.

Advirtió que mientras no se cubra con la solicitud de dicha cantidad de caudal, no se podrá satisfacer la demanda en el centro del país.

Al ser consultado sobre el nivel de agua que tienen los embalses que surten a las plantas potabilizadoras, reveló que la mayoría tienen buenos niveles de agua. “En Venezuela hay agua, lo que no existe es infraestructura y un plan de administración eficiente de este recurso”.

En ese sentido destacó que no es fácil resolver el problema asociado con el suministro de agua a corto plazo. “La inversión venezolana, en lo que tiene que ver con el recurso hídrico, tiene que hacerse cargada de proyectos, no existe un recetario mágico para resolverlo. No obstante, Venezuela sí tiene condiciones para aplicar correctivos.

Resaltó que cuando confluyan el conocimiento, la inversión y la voluntad política se resuelve el problema a corto, largo y mediano plazo.