Opinión

Fake news

15 diciembre, 2017 | 12:00 am

Hildegard Rondón de Sansó

 

 

La inclusión en internet de noticias falsas ha constituido un hecho sorpresivo. En efecto, los periódicos, las revistas y la radio, que fueron nuestros medios tradicionales de información, algunas veces nos presentaban hechos no comprobables o falsos. En internet, por el contrario, hasta fecha reciente, todas sus informaciones se tenían como verdaderas; pero, de pronto, varias organizaciones, como es el Buzzfeed de Canadá, por una parte, y por otra, alguien considerado como padre de Internet, Vint Cef, dicen que la falta de seguridad y confianza en internet es uno de sus problemas más graves.

 

Las causas del cambio operado en internet son expuestas por los expertos, señalando que se ha producido la democratización de las redes sociales, donde cualquiera puede acceder a la información o producirla, sin necesidad de un gatekeeper (guardián). Por otra parte, la dinámica de la lectura por internet, que exige mayor rapidez, significa que se preste poca atención a la autenticidad de la información, lo cual va en beneficio de quienes divulgan falsedades.

 

Mozilla, el navegador web, se ha lanzado en la batalla contra las fake news, diciendo que su meta principal es “combatir la contaminación de la información en línea y de las informaciones falsas”, considerando que la falta de un modelo de actuación y la debilidad de las normas existentes, fomenta la publicación de noticias falsas.

 

Juan Luis Cebrian, presidente del Grupo Prisa y de El País, estima que internet se ha convertido en un “basurero de opiniones”, ya que, si bien hay diarios digitales respetables, hay también una gran cantidad de sistemas organizados para generar desinformación y chantajes.

 

Señalan los analistas que las fake news son noticias disfrazadas y, en su origen, son una respuesta de los movimientos anti-sistema al poder constituido. En internet la regla no es la ley, sino el software. Este fenómeno ha estado presente en la configuración de la opinión pública en las recientes elecciones: la francesa, la alemana y, asimismo, en el referéndum de Cataluña. Existen las “guerrillas” cibernéticas, cuyas intervenciones no son ideológicas, sino que su objetivo es generar confusión para que no se pueda distinguir entre la verdad y la mentira, lo cual provoca una pérdida de credibilidad sobre la naturaleza de la noticia.

 

Uno de los casos más notorios de noticias falsas fue la publicación por todos los medios de la foto del cadáver de Osama Bin Laden, la cual no fue presentada con sus mejores rasgos, ya que aparentemente, había sufrido una intencionada desfiguración. Pues bien, agentes especializados en publicidad, comunicaron más tarde al mundo que la foto era una superchería y que ello debe ser así, porque el gobierno de los Estados Unidos, que tuvo en sus manos la etapa final de Bin Laden, no publicó ninguna foto de su muerte.

 

Otro caso fue el de abril de este año, de un video publicado en Youtube que mostraba el supuesto hallazgo de un “alien”, en el pueblo de Kamensk, Rusia. La policía, interesada en el hecho, interrogó a los responsables del video, quienes confesaron que el cuerpo del extraterrestre había sido fabricado con piel de pollo, relleno con migajas de pan.

 

A los anteriores podemos agregar mil casos más para corroborar la presencia de las fake news.

 

Las noticias falsas han sido clasificadas en tres tipos: 1.- La misinformation, constituida por la propaganda, que no es otra cosa que difundir verdades a medias con fines específicos; 2.- la disinformation, que es la información inventada, es decir, la mentira y 3.- La malinformation, o sea, el discurso del odio, del hostigamiento. Desgraciadamente las dos últimas son muy utilizadas, envenenando así una de las tecnologías más preciosas de nuestro tiempo.