Opinión

“Éxodo”

21 septiembre, 2018 | 12:00 am

Los que se fueron

Se alude a las diferentes razones que expresan los grupos de migrantes venezolanos.

Son variados los motivos que llevan a los venezolanos a inmigrar para buscar nuevas condiciones de vida en el exterior, siendo la razón común: el estado de inseguridad existente; la escasez de alimentos y de medicinas; la inflación; la carencia de nuevas fuentes laborales.

Además, de estas razones generales hay motivaciones de cada sujeto o grupo que decide partir.

Las más constantes están fundadas en el conocimiento de personas que están en el país al cual se pretende llegar, que les han tendido sus manos, o bien, fueron quienes sugirieron la idea de la partida.

Es posible también que se trate de la existencia de compatriotas que ya se instalaron en el país de migración y ya gozan de condiciones laborales favorables.

En efecto, uno de los motivos que más pesan sobre el éxodo, es el tener ascendientes, aun cuando sean lejanos, en los lugares de destino.

Como Venezuela fue un país de inmigración, el país-refugio de los desplazados por las guerras, por las tiranías o por las crisis económicas de otros países, algunos de los inmigrantes que vinieron a nuestro suelo, al mejorar las condiciones de su tierra de origen, regresaron y, son los que les sirven de puente.

También se cuentan los que emigran buscando sus lazos de parentesco. Ellos serán los candidatos a no regresar, porque en la misma forma en que sus antepasados se asentaron en Venezuela, tuvieron descendencia en ella y establecieron múltiples relaciones, sobre todo, las amistosas, porque nuestro pueblo es profundamente proclive a la amistad, están “blindados” con la promesa de un trabajo bien remunerado y la posibilidad de una vivienda acogedora.

Hay lamentablemente un grupo que asume el viaje, la ida, la separación, como algo intrascendente que no se detiene a verificar si posee alguna seguridad de empleo; si conoce a alguien; si ha sido invitado o llamado por quien pueda suavizarle el rigor de la llegada, con la seguridad de un pequeño refugio.

Ese tipo de inmigrante es normalmente el aventurero que, como tal, tiene la actitud de quien no ha medido todas y cada una de las consecuencias. Ese atolondrado que se va simplemente por viajar, por cambiar, no es la mayoría, pero sí está constituido por un grupo relevante que es el que impresiona más a los nacionales del país a donde se dirige, que no pueden entender cómo se deja todo a la suerte, es decir, que no se analiza el significado y consecuencia de un cambio vital.

Otra categoría de venezolanos que se han ido son los que dejamos escapar hacia el exterior a cursar estudios, a innovar en sus conocimientos o bien, a establecer relaciones comerciales. Este grupo es el que posee mejor visión de las cosas porque tiene un pré-conocimiento de lo que le espera, lo cual le permite asumir conductas e iniciativas que son bien recibidas.

El éxodo más dañino para Venezuela es la pérdida de sus profesionales, tanto de los que se han ido en plan de estudios de los diversos grados, pero sobre todo, los que llegaron a la importantísima categoría de cursantes de post-grado. Estos, son la juventud sustituta que se nos escapa.

Igualmente están los especialistas que están abandonando sus clínicas, sus talleres y bufetes en Venezuela porque han sido llamados a ejercer en el exterior en altos niveles económicos o intelectuales.

Es este último grupo el que nos afecta con mayor rigor, porque por un lado, son los especialistas en las tareas y materias más exclusivas que, al partir para siempre, se están llevando una porción relevante de nuestro futuro.