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EROTICA ESPALDA

EROTICA ESPALDA

Abierta al pleno goce como desierto erótico generoso

 

Puede convertirse en una de las aventuras de goce corporal intensa para los amantes. Transcurre desde la nuca hasta las nalgas, todo un viaje a la serenidad del placer, desnuda y a nuestra merced.

 

Dr. Gerardo Giménez Ramírez

Médico Sexólogo del Servicio de Urología del Hospital Universitario de Caracas.

 

 

Se constituye como una muy amplia extensión de la piel de la persona deseada, con pequeñas depresiones y protuberancias que ensombrecen y nos permiten una vista más que sensual. Puede llevar minutos y hasta horas su exploración sensorial, sin accidentes, dando lugar a su disfrute e, incluso, llegar a amarla.

 

¿Conoces la espalda de tu pareja? Explórala pidiéndole que se siente de espaldas a ti y con una luz adecuada. Obsérvala de un modo general para luego detallarla. Mírala de un modo integral para saber cómo es, precisa su forma y sus contornos suaves y fuertes, delicados e imponentes. Ese goce con el sentido de la vista intensificará poco a poco su disfrute. Sin prisa, recórrela desde un fin de nuca hasta un principio de glúteos.

 

Luego de ese vistazo general, de compararle con alguna forma geométrica y hasta las que se dibujan por sus músculos y huesos, y sus prominencias y depresiones, concéntrate en la piel de la espalda de quien amas. El color de la piel, en su gama aportada por la melanina, desde un blanco rosado hasta un negro profundo, bronceada o sin marcas ni huellas de la exposición al sol, cubre esta extensa zona erógena. ¿Hay vellos? ¿Son estos largos, cortos o muy cortos? ¿Adornan esa piel dorsal y la hacen más que provocativa? ¿Ves lunares, pecas? ¿Incrementan su inagotable potencial erótico? Fantasea sobre lo qué hacer a cada milímetro de piel. ¡No te pierdas ni un detalle de esa piel ni de tus deseos más profundos, apasionantes y excitante!

 

Ahora, besa esa espalda. El toque sensual de tus labios en ella , leves, llevados más allá para un final de lamida de sus partes más llamativas, incluso recorrer toda la longitud de su centro siguiendo la columna vertebral en ese canal de amor que provoca cuando está tu pareja sentada y erguida o si está acostada boca abajo. Esto puede provocar un estremecimiento placentero en tu pareja que puede hacerte estremecer a ti también y elevará la intensidad sensorial y pasional de ambos. Mientras que degustas su espalda, puedes disfrutar del olor de la piel de tu pareja, pudiendo impregnarte y estimularte con más para la siguiente fase.

 

Comienza a tocar la espalda de tu amante, primero con la yema de un dedo y deja que se vayan uniendo los demás, la palma, el dorso y hasta el canto de la mano a medida que el deseo de tacto de su suavidad, calor y turgencia vaya inundando esa parte –la más sensible- de tus miembros superiores. Toca delicadamente toda su extensión. No dejes ningún espacio, aunque mínimo, desaprovechado. De último, recorre el surco vertebral. Amplía el modo de contacto usando tu cara, tu pecho, tus genitales, tus pies y hasta tu propia espalda para llevar a cabo un encuentro de esa zona erógena de ambos. ¡Un beso de espaldas!

 

Denle una verdadera participación erótica a sus espaldas. Todo el cuerpo es una zona erógena. Esta exploración puede llevarles a sentir una gran carga emocional y afectiva, les lleva a sensaciones orgásmicas muy intensas y prolongar la duración del clímax alcanzado después de tan sublime contacto y experiencia.

 

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