Quinto Día Online
24 de Septiembre del 2017

Ultrasecretos

Entre leyes y comisiones

Entre leyes y comisiones

No todo es unidad en la plenipotenciaria

 

Hasta dónde van a llegar con la ley de odio

 

¿Y por qué la ley del amor?

 

Los millones de Tintori y los viajes de Borges

 

¿Y Capriles qué?

 

 

L.J. Hernández

 

 

Especial para Quinto Día. Desde Madrid.

 

La tan cacareada “Ley contra el odio”, aprobada por la Asamblea Plenipotenciaria, ha devenido en la diversidad para entenderla.

 

No es precisamente a la diversidad de criterios invocada por algunos políticos, en un empeño inútil de dar con las causas que provocaron la renuncia de Earle Herrera.

 

La diversidad, a la cual me refiero, es a las muchas opiniones para interpretar la fulana ley del odio. Unos la van a utilizar para atajar al radicalismo de oposición. Otros, para impedir el desmadre que, ellos consideran, ocurre en los medios de comunicación.

 

Pero un compatriota de esta columna, inquieto por la amenaza, ha preparado un manual para salirse de esa ley, sin caer en el intento.

 

En ese manual hay unos mandamientos de obligatoria lectura. Aquí va:

 

Mandamiento 1. Amar al creador de la ley sobre todas las cosas.

 

Mandamiento 2. Honrar al gobierno y al partido.

 

Mandamiento 3. No mentir, ni en las cadenas.

 

Mandamiento 4. Si va a un hipermercado porque le informan que llegó Harina Pan, evítese las mentadas mientras llega su turno. Si cuando al fin llega, sudado y arrecho y el encargado de venderle el paquete le advierte que perdió su cola porque ya se acabó, dele un abrazo si es hombre y un beso si es mujer, para demostrar que no siente odio y que todo es amor.

 

Mandamiento 5. Si un policía le quita la cédula o su pasaporte, agradézcale porque le evitó calarse otra cola en Maiquetía.

 

Mandamiento 6. Si va a la carnicería y en vez del dueño del abasto se encuentra a un bachaquero en la puerta, que le ofrece el producto al triple del precio, abrácelo y agradezca. Ni se le ocurra una reacción de odio o insultar a su salvador.

 

Mandamiento 7. Si va a una farmacia, a dos y a tres y no consigue la medicina para el familiar que sigue esperando en el hospital vacío para no morir, no culpe al gobierno. Grite que es una guerra económica.

 

Mandamiento 8. Si un policía nacional lo detiene y después de desvalijar su carro le pide apoyo por dejarlo ir vivo, dele la mano y un paquete. Nunca una mueca, o expresión de odio.

 

Mandamiento 9. Cuando le atraquen a un familiar, ni se lo ocurra ir a la radio o a la tv a protestar. Todo lo contrario, agradezca al gobierno que usted está vivo.

 

Mandamiento 10. Cuidado con aquel mandamiento erótico. En esto, no levante falso testimonio ni mienta.

 

Ni siquiera a su mujer. Lo puede denunciar ante la Plenipotenciaria.

 

 


 

Los millones de Tintori

 

La noticia del mes fue la camioneta de Lilian Tintori llena de dólares.

 

La esposa de López asumió la propiedad de las cajas, destinadas a pagar la hospitalización de su abuela.

 

Con lo caras que están las clínicas, la versión es creíble.

 

Es creíble que el banco proveedor haya dicho que nada irregular había en ese traslado.

 

Además, si cada vez que hay un mitin los camiones hacen colas para entregar el costo de los gritos multitudinarios y nadie los decomisa, ¿qué tiene de malo que la señora Tintori haga con su dinero lo que le da la gana?

 

Claro, ella no contaba que entre quienes subieron las cajas a la poderosa camioneta, había uno de esos espías cubanos que deambulan por el país y que seguramente, más de una vez, han llevado sus cajitas a La Habana, en previsión a los huracanes.

 

Ahora Tintori está imputada, su esposo preso en la casa y lo que faltaría es que le den casa por cárcel, y así la señora pueda acompañar a su marido y dejar la viajadera a retratarse con la Merkel y Macron en Francia, para no citar al antipático de Rajoy.

 

Eso sí. Cuídese de otro intento, porque va a terminar resolviéndole el problema de efectivo al Banco Central.

 

 


 

Diversidad plenipotenciaria

 

Yo, si fuera elector constituyente, exigiría que me explicaran por qué la renuncia del periodista Earle Herrera, que para mí, alguna rabia debe llevar en sus alforjas del alma.

 

Earle ha debido sentir frustración a la forma como ignoraban sus recomendaciones. Y siendo como es, un profesional fiel a sus principios y a su formación intelectual, ha debido fastidiarse de algunos discursos.

 

Ojalá pudiéramos saber cuántos Earle se turnan en la ANC, y obligan a la reflexión sobre la ideología, en una institución democrática.

 

Sin embargo, a última hora me informaron que después de una reunión con la directiva, en la cual Herrera hizo sus críticas observaciones, el propio constituyentista dejó sin efecto su carta de renuncia.