Quinto Día Online
26 de Marzo del 2017

Economía

En lo que resta de año el país debe pagar deuda por $5.712 millones

En lo que resta de año el país debe pagar deuda por $5.712 millones

El grueso de los pagos deberá hacerlo Pdvsa que debe cancelar 3.049 millones de dólares por capital y 1.029 millones en intereses

 

 

Víctor Salmerón

@vsalmeron

 

 

Los pagos pendientes de capital e intereses de la deuda que el Gobierno multiplicó velozmente en los últimos diez años a través de la emisión de bonos de Pdvsa y del Ministerio de Finanzas, incrementan la precariedad de las cuentas públicas. Entre agosto y diciembre habrá que desembolsar 5.712 millones de dólares en momentos en que el recorte de las importaciones se traduce en plantas paralizadas por falta de materia prima, anaqueles vacíos en los supermercados y farmacias con pocas medicinas.

 

El grueso de los pagos tendrá que hacerlo Pdvsa que debe cancelar 3.049 millones de dólares por capital y 1.029 millones en intereses. El mayor esfuerzo está pautado para noviembre cuando enfrente vencimientos por 2.700 millones de dólares.

 

La fragilidad es enorme. Las reservas internacionales, el tanque de dólares que permite cancelar deuda externa, cerró el pasado 5 de agosto en 12 mil 260 millones de dólares, el nivel más bajo desde marzo de 2003. Aparte de la cantidad, los inversionistas están al tanto de que la gran mayoría de las reservas son barras de oro y que en efectivo existe menos de dos millones de dólares.

 

La cesta petrolera venezolana, que provee 96% del ingreso por exportaciones, se cotiza en un promedio de 32,09 dólares el barril versus 88 dólares en 2014 y el país carece de un fondo de ahorro para enfrentar la sequía de divisas.

 

Al mismo tiempo el presidente de Pdvsa, Eulogio Del Pino, confirmó que la producción petrolera registra un descenso de 7,5% en el año para ubicarse en 2,8 millones de barriles diarios. Aunque afirmó que el declive se debió a problemas coyunturales que ya han sido superados.

 

“La caída de 220 mil barriles diarios fue coyuntural debido a los problemas eléctricos y a una situación que tuvimos con uno de los mejoradores pero esa situación fue superada”, dijo Del Pino citado por el portal Petroguía.

 

Analistas afirman que entre las causas que explican la caída que tuvo la producción figuran problemas de caja en Pdvsa para adquirir el diluyente que convierte en exportable el petróleo extrapesado de la Faja del Orinoco.

 

Pero Pdvsa parece haber superado este inconveniente. De acuerdo con datos de Reuters en julio Pdvsa incrementó las ventas de petróleo a Estados Unidos en 817 mil 806 barriles diarios, el volumen más alto desde noviembre, debido a un alza en las ventas de crudos producidos en la Faja del Orinoco.

 

Las exportaciones de crudo Merey, elaborado mayormente con petróleo extrapesado venezolano y diluyentes importados, mostraron un significativo incremento. En tanto, los envíos de crudo Hamaca, producido en la Faja del Orinoco por PDVSA y Chevron, alcanzaron su mayor nivel en más de 18 meses.

 

En julio Estados Unidos recibió cincuenta cargamentos de crudo de Pdvsa y sus empresas mixtas versus 39 el mes anterior. Valero Energy fue el mayor receptor, seguido por el brazo refinador de Pdvsa, Citgo Petroleum, Phillips 66 y Chevron Corp, indicó Reuters.

 

 

El canje

 

Normalmente para pagar los bonos que se vencen los países emiten nuevos títulos, pero la percepción de riesgo que tienen los inversionistas implica que Venezuela tendría que cancelar una tasa de interés exorbitante.

 

Venezuela asumiría una tasa de interés de 32 puntos porcentuales por encima de lo que paga Estados Unidos, la nación que se financia al menor costo, mientras que en promedio el resto de los países de América Latina cancela 4,4 puntos.

 

De acuerdo con lo señalado a Petroguía por Eulogio Del Pino, Pdvsa prepara un canje de deuda, es decir, le propondrá a los inversionistas que cambien parte de los bonos que están por vencerse por nuevos títulos que tendrían que tener algún atractivo extra en materia de rendimiento.

 

“Tenemos montado un plan que será anunciado próximamente de intercambio de nuestra deuda, que tiene un peso muy fuerte en 2016 y 2017″, dijo Del Pino a Petroguía.

 

Miembros de la Asamblea Nacional, como el diputado José Guerra, han sostenido que el canje es inconveniente ya que lo acertado sería realizar un refinanciamiento de toda la deuda, tanto de la República como de Pdvsa, para aliviar los pagos que también presentan vencimientos fuertes en 2017.

 

Del Pino no ha informado las características del canje y se ha limitado a señalar que “salió gente no autorizada por nosotros a decir que estamos reuniéndonos con los tenedores de bonos. En el momento adecuado vamos a anunciar oficialmente cuál es el plan que estamos ofreciendo a los tenedores de bonos que consideramos atractivo”.

 

Hasta ahora la medida fundamental para cumplir con los pagos de deuda ha sido un severo recorte en la entrega de dólares al sector privado, con lo que la población ha pagado un alto precio por la escasez de productos básicos mientras que los puestos de trabajo comienzan a peligrar en un entorno en el que las empresas disminuyen la producción por la falta de repuestos, insumos y materia prima.

 

 

Otra vez

 

A partir de 2004 Venezuela saboreó el boom petrolero más largo de la historia, tan solo el bache de 2009-2010 marca una pausa y la población disfrutó de una constante expansión del consumo soportada en importaciones, mientras que la administración de Hugo Chávez estatizó empresas y financió planes de gasto que necesitaron de un importante incremento de la deuda externa.

 

Las estadísticas del Banco Central de Venezuela registran que entre el tercer trimestre de 2004 y el tercer trimestre de 2015 la deuda en dólares se cuadruplicó y aumentó desde 27 mil 053 millones hasta 120 mil 204 millones.

 

El proceso no es nuevo. Entre mediados de los años 70 y hasta comienzos de la década de los 80 el precio del barril se disparó y el río de petrodólares que ingresó a las arcas públicas pavimentó la vía para planes de gasto de tal magnitud que la fortuna quedó pequeña y los gobiernos de Carlos Andrés Pérez y Luis Herrera Campíns optaron por endeudarse velozmente.

 

Sorpresivamente el precio del petróleo perdió altura en 1982, la banca internacional cerró el grifo del financiamiento y en febrero de 1983 el país cayó en una crisis que disparó la pobreza y sembró la semilla de la inestabilidad política que estallaría en 1989 y 1992.