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18 de Noviembre del 2017

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En 12 subastas el Dicom solo ha liquidado $324 millones

En 12 subastas el Dicom solo ha liquidado $324 millones

La mayoría de las empresas compra las divisas a un precio muy superior al tipo de cambio que publica el Banco Central

 

 

Víctor Salmerón

@vsalmeron

 

 

Tras los fracasos del Sistema de Transacciones con Títulos en Moneda Extranjera (Sitme), del Sistema Complementario de Administración de Divisas (Sicad), del Sistema Complementario de Administración de Divisas repotenciado (Sicad II), del Sistema Marginal de Divisas (Simadi) y del tipo de cambio complementario (Dicom), el Ministerio de Finanzas y el Banco Central pusieron en marcha el “nuevo Dicom”, en mayo de este año.

 

Pero el resultado no ha sido el esperado y todo apunta a un nuevo fracaso en el intento por estabilizar el mercado cambiario. El monto de dólares vendido a las empresas es bastante bajo y la mayoría de quienes acuden al sistema registran pérdidas porque el Banco Central establece un tipo de cambio que no se ajusta a lo que realmente ocurre en las subastas.

 

Muy poco

El pasado 21 de junio el vicepresidente de Economía, Ramón Lobo, afirmó que a través del Dicom las empresas estaban recibiendo todas las divisas que requieren para elevar la producción en los 15 sectores que el gobierno definió como estratégicos: “Hoy indagamos sobre el alcance del Dicom en cada uno de los motores para el fortalecimiento de la actividad productiva. En ese sentido, manifestamos nuestro beneplácito por el alcance de la disponibilidad de recursos de divisas para que las empresas nacionales puedan desarrollar su actividad económica”, dijo.

 

No obstante, la realidad es que las empresas han podido comprar una cantidad irrelevante de dólares a través del sistema y por ende, las plantas continúan paralizadas o a media máquina por la falta de materia prima e insumos.

 

Síntesis Financiera precisa en su informe “El Tesorero” que “desde que comenzó el pasado 26 de mayo el Dicom ha liquidado apenas 324 millones de dólares en doce subastas” y añade que lo bajo de este monto revela que la mayoría de las importaciones del sector público se realizan a través del tipo de cambio protegido (Dipro), mientras que en las del sector privado el mercado paralelo tiene un peso importante.

 

“La reducida dimensión del monto adjudicado deja en evidencia que las importaciones del país son realizadas mayormente por el sector público a tasas preferenciales, mientras las de las empresas se están realizando mayormente a través de mecanismos en los que incide con fuerza las divisas canalizadas a precio de mercado paralelo”, dice Síntesis Financiera.

 

El tipo de cambio

En las últimas dos semanas el Banco Central ha señalado que el tipo de cambio resultante de las subastas es de 2.970 bolívares por dólar y esta es la tasa que las empresas deben utilizar como referencia para calcular su estructura de costos. Pero se trata del tipo de cambio al que una pequeña cantidad de empresas compra las divisas. La mayoría ha cancelado entre 6 mil y 7 mil bolívares por cada dólar.

 

Para calcular el tipo de cambio de corte de cada subasta, el Banco Central ordena el precio que las empresas están dispuestas a pagar de mayor a menor. Cada empresa que recibe divisas paga el precio que colocó en su orden de compra y el tipo de cambio resultante de la subasta es el más bajo.

 

Por lo tanto, basta que una empresa reciba dólares a 2.970 bolívares para que ese sea el tipo de cambio resultante de la subasta, aunque la mayoría haya pagado entre 6 mil y 7 mil bolívares por cada dólar.

 

Si bien antes de cada subasta el Banco Central informa la existencia de una banda donde desea que se ubique el precio del dólar (hasta la semana pasada el piso se mantuvo en 2.310 bolívares y el techo en 2.970 bolívares), la mayoría de las empresas ha estado dispuesta a pagar un precio superior, porque en el mercado paralelo el dólar se cotiza mucho más caro.

 

El impacto

Al comprar dólares a un tipo de cambio muy superior al que el Banco Central establece como referencia para calcular sus costos, las empresas incurren en pérdidas, algo que se traduce en menos producción y por ende, en mayor escasez.

 

“Como es ya ampliamente conocido, la gran mayoría de las empresas están haciendo ofertas de adquisición de divisas a precios superiores al techo de la banda y, si les son adjudicadas, deben pagar el precio ofertado. Sin embargo, el costo reconocido para el cálculo del precio final de los bienes producidos es el precio de corte de la subasta. Huelga señalar la inconveniencia de prolongar y ampliar las pérdidas cambiarias para las empresas con el fin de contener la inflación, y la poca eficacia de esta vía como política antiinflacionaria. Pretender que las empresas produzcan a pérdida sólo contribuye a reavivar la escasez y, por ende, a la subida de precios”, explica Síntesis Financiera.

 

El Banco Central oculta las cifras de inflación, lo que ha generado que organismos como la Asamblea Nacional realicen una medición utilizando la metodología que históricamente empleó el BCV para medir la variación de precios.

 

De acuerdo con este indicador, en julio la inflación experimentó un salto de 26% y en los primeros siete meses del año acumula un avance de 248,6%. Para evaluar la magnitud de esta cifra basta con observar que en todo 2012, el año previo a que Nicolás Maduro fuese elegido presidente de la República, la inflación fue de 20,1%.

 

La aceleración de la inflación ha derivado en que las empresas y distintos sectores de la economía establezcan sus precios utilizando al dólar como referencia. Ecoanalítica señala en un informe sobre el tema que “en escenarios hiperinflacionarios (o cuasi), las empresas, ante la necesidad de realizar ajustes reiterados de precios, optan por indexarlos a monedas extranjeras. Una dolarización tácita es una respuesta común en este tipo de economías. En este punto, los consumidores enfrentan precios más altos, lo que constituye un añadido a su ya precaria condición”.