Quinto Día Online
22 de Noviembre del 2017

Cartas del Lector

El Tesoro norteamericano

El Tesoro norteamericano

Estados Unidos de Norteamérica es, sin lugar a dudas, el país más influyente del globo terrestre. Es indiscutible su dominio y superioridad en muchas facetas: en lo deportivo, en lo económico, en lo político, en lo militar, en lo artístico, en lo académico, entre muchas otras áreas. Ese excelente desempeño le ha permitido extender su influencia a nivel internacional, especialmente dentro del continente americano. Esa supremacía ha traído como consecuencia la admiración de la mayoría y el rechazo de minorías radicales que pregonan ideales comunistas, marxistas, fascistas y socialistas.

 

Es difícil discernir la fórmula del éxito norteamericano, que algunos atribuyen a sus vastas reservas de recursos naturales, otros a su gran poderío militar y otros a su gran extensión territorial. No obstante, en contraparte, Venezuela es un país que guarda dentro de sus entrañas uno de los tesoros minerales más cuantiosos de la humanidad, sin contar sus paisajes naturales, ubicación estratégica y diversidad de ecosistemas. Es decir, Venezuela cuenta, incluso, con tantas o más riquezas que el mismo país norteño.

 

Ante tal comparación me permito dar respuesta a la siguiente interrogante ¿Cuál es el secreto del éxito norteamericano? Desde mi perspectiva, la notoriedad de la sociedad norteamericana recae en el hecho de que, desde hace mucho tiempo ellos descubrieron que su mayor garantía financiera, no son sus vastas reservas minerales, su gran extensión territorial o sus depósitos en oro y plata. Ellos descifraron que su activo más valioso, es un bien intangible e incuantificable: se llama ‘Confianza’.

 

En el año de 1971, el gobierno de los Estados Unidos decidió romper el patrón monetario tradicional, el cual se apoyaba en depósitos de oro y plata, y comenzó a emitir dinero sin prenda. Desde ese entonces, el dólar americano dejó de tener el respaldo de las reservas materiales y pasó a tener la garantía que reside en la confianza que le otorgan los mercados mundiales, lo cual le adjudicó al cono monetario norteamericano una valoración subjetiva o plusvalía, que está fundamentada en un sentimiento o una idea de estabilidad y de certidumbre.

 

Así, cuanto más aumenta la confianza de los inversionistas en la solidez política, económica y social de los Estados Unidos, más crece el valor del dólar en los mercados internacionales. Sin duda alguna que la confianza, la estabilidad política y el talento humano, son las nuevas formas de riqueza en el mundo de los negocios. De nada vale que un país posea las mayores reservas minerales del planeta, si no proyecta solidez ante los inversionistas. Tal es el caso de Venezuela, donde el grupo de autócratas que secuestraron el poder político del país, se valen de una rastrera estrategia de opresión criminal, utilizando el hambre y la intimidación, para encubrir el endeudamiento desmedido y el desenfreno con el que han despilfarrado las reservas internacionales.

 

Para concluir, quiero dejar ésta reflexión: que las riquezas materiales no te salvarán de la pobreza, puesto que el dinero puede comprar un libro, pero no el conocimiento; incluso una dictadura puede pagar por propaganda de páginas enteras en el New York Times, pero no puede extinguir el fuego eterno de la verdad. Ahí la lección que debemos aprender de nuestros vecinos norteamericanos, quienes nos han demostrado que los ciudadanos, la solidez política y la confianza son más valiosos que el petróleo, el oro, la plata y el gas natural.

 

 

 

 

Ambrosio Rodríguez

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