Una opinión, Cinco temas

El show de los ganchos rojos

8 diciembre, 2017 | 12:00 am

Fernando Luis Egaña

flegana@gmail.com

 

 

Lo primero es lo primero: una hegemonía política que es esencialmente corrupta no puede combatir la corrupción. Puede tratar de dar la impresión de que lo hace. Puede incluso ser eficaz en proyectar tal mensaje. Pero un combate serio, integral y a fondo de la corrupción es un imposible lógico para la hegemonía roja. Dicho esto, debe reconocerse que la campaña para la reelección de Maduro empezó con el tema de la supuesta lucha contra la corrupción en PDVSA. Lo que, además, sirve para abonar las consignas de la guerra económica, del bloqueo del imperio, de los infiltrados de la derecha, y pare usted de contar.

 

Los castristas saben de estas cosas. Tienen casi 60 años de experiencia. El show de los ganchos rojos, que se lleva a cabo en Venezuela, lo demuestra con elocuencia. Maduro seguirá en campaña y seguirá apresando corruptos o presuntos corruptos. Siempre y cuando, desde luego, le saque provecho político. Y esa campaña, por lo demás, solo vería un horizonte electoral si la comunidad financiera internacional le prestara los billones que necesita la hegemonía para pagar su deuda. Buscan una larga tramoya.

 

 

 

 

En nombre mío, no

Julio Borges declaró al llegar a República Dominicana que venía en nombre de 30 millones de venezolanos que no ven futuro… Tiene todo el derecho a declarar lo referido. Pero también tengo el derecho a decir que a mí no me representa. No he creído, ni creo en ese “diálogo dominicano”. Pienso que favorece a Maduro, y por lo tanto perjudica a Venezuela. Puede que sea un marciano en la Plaza Bolívar, pero así pienso, así lo digo y así lo escribo. Ojalá y esté equivocado. Ojalá y Julio Borges tenga la razón. Pero las evidencias precedentes no van en esa dirección.

 

Es cierto que hay 30 millones de venezolanos –y un poquito más– que no tienen un futuro humano y digno con la hegemonía que representa Maduro. La abrumadora mayoría lo sabe, o lo intuye. Pero eso no significa que la estrategia de la oposición política –que a su vez, Borges representa– sea acertada. Sostengo que no lo es. Mi nombre no tendrá importancia, pero reitero que no estoy a favor de lo que Borges y su equipo estuvieron haciendo en Santo Domingo.

 

 

 

 

¿Despejando el camino electoral?

El antiguo rector del CNE, Vicente Díaz, quién llegó al referido cargo en el 2006, y quien forma parte del grupo dominicano, recién ha declarado que “se están construyendo las bases para despejar el camino electoral”. Tal declaración supone dos cosas: una, que el camino electoral no está despejado; otra, que hay unas bases que tienen que construirse para que tal aspiración sea una realidad. La verdad es que parece que ha pasado mucho tiempo para un pronunciamiento de esa naturaleza.

 

Además, se trata de una opinión de Vicente Díaz. No digo que no sea de buena fe, pero una opinión puede ser acertada o no. En este caso, después de tantos “después”, es comprensible la impresión de que sea una declaración entre tantas, que el ex rector ha formulado a lo largo de los muchos años que estuvo en el cargo.

 

 

 

 

Criptomoneda

El “petro” venezolano, o el más reciente trajín del desgobierno para ver cómo detienen al dólar paralelo y cómo evitan que se siga derritiendo el “Bolívar Fuerte”, no pasará de la ruidosa propaganda y del hazmerreír (o hazmellorar) de la gente seria que sabe de estos inventos. “Cripto”, por cierto, significa oculto. Y oculto estará el “petro” venezolano, como oculto ha estado el nombrado “sucre” para supuestas transacciones internacionales, sobre todo en el ámbito del ALBA.

 

No creo que a Raúl Castro le guste la idea de que lo financien con criptomonedas, llámense como se llamen. Seguirá exigiendo que le den dólares constantes y sonantes, avalados por el Uncle Sam. ¿O no?

 

 

 

 

Rodríguez Zapatero

En España, el desprestigio del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero es público, notorio y comunicacional. Lo que no significa que lo tengan por tonto, ya que el tonto lo tiene bien lejos. A Maduro y los suyos le ha dado una ayuda muy valiosa. Tanto, que incluye el apoyo oficial de una gruesa parte de la oposición política.

 

Tan avispado es el señor Rodríguez Zapatero, que aunque opera en función de los intereses de Maduro, ha conseguido que muchos factores de la oposición política se identifiquen con él, a costa de criticar a Luis Almagro, secretario general de la OEA. No es poca cosa.

 

 

 

 

 

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