Una opinión, Cinco temas

El “petrazo”

24 agosto, 2018 | 12:00 am

Todo el andamiaje del “paquete” anunciado, o el llamado “petrazo”, se fundamenta o ancla en algo que no existe: “el petro”. Ese fantasma de criptomoneda es una ficción, una apariencia, una irrealidad. Luego no puede ser ancla de nada. Y en consecuencia el referido andamiaje está en el aire. Esto es así si tratamos de observar el asunto desde una perspectiva económica. Pero hacer eso sería un error, porque el “petrazo” no tiene que ver con lo económico sino con lo político-delictivo.

Lo que pretende es justificar que todos los dólares del petróleo sigan siendo para aprovechamiento exclusivo —depredación— de los jerarcas de la hegemonía roja, y que los demás se arreglen como puedan. Y si se van, mejor todavía. Eso no es política económica, ni siquiera de la peor índole. No. Eso es una mezcolanza de máxima corrupción con despotismo político. Tal cual.

La carta de Almagro

La carta del secretario general de la OEA. Luis Almagro, al presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, solicitando que se acate la decisión del TSJ, nombrado por la referida Asamblea, en el sentido de la condena a Maduro por 18 años, luego de que la misma Asamblea declarara la falta absoluta por causa de abandono del cargo, es clara como agua de manantial.

Y esa claridad también incluye el planteamiento sobre la complicidad con la dictadura si no se acata la decisión del TSJ legítimo. ¿Qué hará el presidente de la Asamblea Nacional? No quiero adelantarme, pero creo que tratará de darle largas al asunto.

Entre colapso y colapso…

El sistema eléctrico venezolano ha colapsado varias veces, desde el año 2008, cuando la hegemonía le echó la culpa al fenómeno climático “El Niño”. En realidad, de ese colapso nunca se recuperó, pero después hubo períodos de cierta estabilidad en la crisis, seguidos de catástrofes nacionales. Es decir una sucesión de colapsos, si es que cabe plantearlo de esta manera. Ahora estamos en uno que parece definitivo e irremediable, al menos mientras la hegemonía continúe en el poder.

Pero entre colapso y colapso, se han gastado millardos y millardos de dólares, que no hicieron nada para mejorar la mega-crisis, y que por tanto fueron a parar a los bolsillos de los jerarcas y de sus carteles, uno de ellos, o varios de ellos, integrados por los infames “bolichicos”. Sí, esa es la historia del colapso y depredación del sistema eléctrico nacional. Y es tan solo una parte de la historia general de la masiva depredación de Venezuela en el siglo XXI.

El cargo le quedó grande

En estos días me fijé en un “close-up” del presidente argentino, Mauricio Macri, y parecía un anciano a quien de pronto le cayeron todos los años encima. No me sorprende en su caso. Las expectativas que suscitó su llegada a la Casa Rosada, no sólo no han sido satisfechas, sino que han sido defraudadas. No sé sabe a cuál perspectiva ideológica responde. Quizá ni él mismo lo sepa. Y sin ideología, al menos básica, no hay política, y sin política no puede haber gobierno eficaz.

Esa carencia de Macri puede ser la razón principal para que el populismo —sin máscaras—, retorne al poder en Argentina. Macri luce demacrado. Tal parece que su gobierno también. La oposición aumenta en Argentina. Y el futuro está perfilando el rostro de un seguidor del general Perón. Lástima por esa gran nación.

El Virrey

No es un secreto que el segundo jerarca de la revolución cubana, Ramiro Valdés —el primero es Raúl Castro, y el tercero, quizá, sea el presidente Díaz-Canel—, es una especie de virrey cubano para Venezuela. Fidel lo dispuso así, y tanto el predecesor como el sucesor lo aceptaron sin chistar. La especialidad del virrey es la seguridad del Estado, por algo fue el fundador del G-2. Pero otra especialidad suya es el uso de la tecnología —o como él la llama: la técnica— para el control político, económico y social de la población.

Función que se le asigna al “carnet de la patria”, o el instrumento tecnológico para controlar, segregar y tratar de esclavizar a la población. El virrey, además, no es un diletante, sino un personaje curtido por décadas de mando, con sus altos y bajos del poder. Es sumamente peligroso que el virrey cubano en Venezuela sea Ramiro Valdés.