Ultrasecretos

El Papa en aprietos

28 septiembre, 2018 | 12:00 am

El papa Francisco está en aprietos.

“Pancho”, como lo llaman en Argentina, vuelve a la polémica por el caso de los abusos sexuales en la Iglesia que lo obligaron a convocar a un Consejo Mundial de Obispos.

El escándalo del obispo de Pensilvania en Estados Unidos y el conflicto provocado por los sacerdotes y el obispo en Chile, son parte del menú para el plato episcopal. Hace varias semanas el diario El Tiempo, de Bogotá, divulgó la polémica entrevista con quien llegó a pedir la renuncia del papa.

Este es su texto.

Hace dos semanas que el papa Francisco recibió una desagradable noticia a primera hora de la mañana: Carlo Maria Viganò, antiguo nuncio apostólico (embajador) en Washington, le exigía en una carta publicada en varios medios católicos conservadores que renunciará al pontificado por encubrir al arzobispo estadounidense Theodore McCarrick, al que el propio Jorge Mario Bergoglio echó el pasado julio del Colegio Cardenalicio tras destaparse que abusó sexualmente de un adolescente.

En la edición, traducción y distribución de la misiva tuvo un papel protagonista el periodista y escritor italiano Marco Tosatti, conocido por su animadversión al papa argentino. Vaticanista durante años del diario La Stampa, Tosatti, ya jubilado, se convirtió al catolicismo cubriendo el pontificado de San Juan Pablo II. Tosatti habló con El Tiempo.

– ¿Por qué ayudó a Viganò?
– Yo no lo conocía bien, pero me llamó para decirme que quería concederme una entrevista para hablar de cosas importantes. Nos vimos y me contó toda la historia, pero me dijo que la entrevista la haríamos en otro momento. Luego se publicó el informe sobre los abusos en la diócesis de Pensilvania y le dije que era el momento de hacer la entrevista.

Me citó la semana siguiente y me contó que no quería hacer una entrevista, pues había preparado un documento. Yo lo edité un poco. Viganò me dijo que quería publicarlo también en inglés y español, así que pensé en algunos colegas de otros medios. Lo tradujimos y lo publicamos aquel domingo.

– Precisamente cuando el Papa estaba en Irlanda, un viaje marcado por los abusos de la Iglesia local…
Un documento tan fuerte da igual el momento en el que hubiera salido… No estaba calculado.

– ¿Hay una estrategia para desestabilizar al Papa?
– Puede parecerlo, pero no. Yo no tengo ningún interés ni estoy conectado con (el presidente de EEUU, Donald) Trump, (el exestratega de la Casa Blanca Steve) Bannon o (el presidente de Rusia, Vladimir) Putin.

Eso son tonterías. Lo que hay que ver es lo que pasa después de la publicación.

La mayor parte de los medios, en lugar de verificar si lo que cuenta la carta es verdad, se lanzaron a decir que Viganò estaba loco, mentía o actuaba así por motivos personales.

– Pero varios medios han desmontado parte del contenido de la carta…
– Se han publicado solo interpretaciones, pero el Papa debería decir si es verdad o no el nudo central: Viganò asegura que le advirtió del historial de abusos cometidos por McCarrik con seminaristas y jóvenes sacerdotes. El Papa ha elegido el silencio. Eso es un problema. Pienso que no dice nada porque teme que salga luego algo que demuestre que sí lo sabía.

– Fue precisamente el papa Francisco quien decidió que McCarrick dejara de ser cardenal, una medida muy inusual…
– Solo lo hizo porque intervino la justicia estadounidense por ser la víctima un menor. Pero, desde hace mucho, la Iglesia sabía quién era McCarrick, y, a pesar de eso, era el consejero del Papa para todos los nombramientos de obispos en Estados Unidos.

¿Hay una estrategia del sector más conservador de la Iglesia para acabar con el sumo pontífice?
No creo en la teoría del complot, es la que usan las personas cercanas al papa Francisco. Se ataca a quien levanta el dedo para decir que hay algo que no funciona sin ir al nudo central del asunto.

– ¿Por qué hay una resistencia interna a Bergoglio?
– Ante muchas cosas que él hace, surge oposición, duda y perplejidad. Si uno invita al Encuentro Mundial de las Familias de Dublín a un ponente que hace propaganda de las familias LGTB.

No es un ataque al Papa. El ataque al Papa, entre comillas, está al final, pero antes hay 10 páginas en las que se cuenta la historia de cómo la Iglesia encubre, trabaja mal y esconde cosas.

Es una denuncia de lo mal que funciona la Iglesia. Tal vez hubiera sido mejor si no hubieran estado las últimas líneas sobre la renuncia; se habría entendido mejor el valor histórico de este documento.

– Viganò ya estuvo implicado en el caso VatiLeaks por la filtración de documentos reservados en 2012. ¿Qué credibilidad tiene?
– Hay un dicho que dice: ‘Un bastardo que dice la verdad sigue siendo un bastardo, pero la verdad es siempre la verdad’.