Cambio Climático

El oro en Venezuela no brilla como queremos

18 mayo, 2018 | 11:33 am

Pedro García, ingeniero agrónomo de la UCV. Tiene en su haber 43 años de experiencias en temas ambientales; tiempo durante el cual desempeñó cargos públicos para este sector. Fue coordinador del Inventario de Recursos Naturales de Guayana en la CVG (1983-1988). Actualmente es consultor y miembro del Grupo Orinoco (centro de análisis sobre energía y ambiente).

García recibió una invitación de la Comisión Permanente de Ambiente, Recursos Naturales y Cambio Climático de la Asamblea Nacional para ofrecer un foro en el que explicó “cómo se van a repotenciar y se están repotenciando, los impactos ambientales negativos que ha ocasionado y ocasiona la minería en la región de Guayana”.

Afectación que se ha incrementado y “se magnificará con el arco minero, tanto en intensidad como en extensión geográfica; recordemos que abarca aproximadamente 112 mil kilómetros cuadrados”.

Indicador que califica al “antro minero” (como lo llama García) “en uno de los proyectos mineros más grande de América Latina; y quizás del mundo. En Venezuela no tenemos precedentes de un proyecto de esa magnitud en el sector minero, que se haya puesto en marcha”.

En entrevista especial con Quinto Día, el ingeniero agrónomo dio detalles de los aspectos medulares que reveló ante la Asamblea Nacional-Ambiente.

– ¿Cuáles son esos pasivos que —a su juicio— se magnificarán con el arco minero?

– Los del medio físico, como los bióticos y abióticos, lo socioeconómico. Está en riesgo toda la biodiversidad, incluyendo las comunidades. El desequilibrio ecológico de la zona acabará con muchas vidas de personas y especies, afectará fuentes de agua. Ya está pasando.

– Usted hizo énfasis en la desinformación en torno al arco minero. Explique ¿a qué se refiere?

– Detrás del antro minero hay mucha desinformación, opacidad respecto a lo que se quiere hacer y sobre lo que se está haciendo. Cuestioné la presencia de empresas que han sido señaladas por otros organismos, oenegés y analistas políticos porque son empresas maletín. Por otra parte, no nos han explicado por qué hay actores involucrados como los militares, que no sé qué experiencia puedan tener en esta materia; además destaqué porqué la presencia de empresas con una reputación muy cuestionada sobre las que Chávez advirtió en su momento. También insistí en que la información que conocemos contradice la arenga cacareada de “salvar el planeta” porque estamos hablando de la posible intervención de más de 100 mil kilómetros cuadrados de territorio. Ese proyecto necesitaba y necesita mucha información, una consulta pública, la participación de universidades, de expertos, la academia, las oenegés. Todos teníamos y tenemos que revisar y cuestionar esa propuesta y conocer cada detalle de lo que ahí se quería hacer y se está haciendo. Todo el país tenía que negarlo o avalarlo.

– ¿Intervendrán todos esos kilómetros de territorio?

– No creo que todos se vayan a intervenir, pero el gran estímulo es la minería ilegal, que tiene décadas devastando ante la indiferencia de los gobiernos que hemos tenido, especialmente de las autoridades ambientales y donde han fracasado iniciativas como la reconversión minera —promovida por este gobierno— que se quedó en buenas intenciones y no hubo resultados.

– ¿Qué sabe de los estudios de impacto ambiental?

– No se han hecho, esto ha sido reconocido por el mismo Gobierno. De paso, no tengo idea en qué tiempo y con cuáles recursos financieros y humanos van a hacer un estudio de impacto ambiental a un territorio de 112 mil kilómetros cuadrados. Si hubiese existido un verdadero proceso de planificación —no improvisación como lo que ocurre— ya tuviésemos algunos pronósticos de varios espacios que indiquen que hay evidencia de minerales, hacia allí habría que dirigir los estudios de impacto ambiental. La minería es como un tumor cancerígeno y debe ser mínima, porque desde sus inicios comienza a generar devastación y procesos irreversibles.

– ¿Por qué el Gobierno se montó en este proyecto minero?

– La justificación que ellos vociferan es la diversificación de la renta petrolera. Pero esto no es más que una diversificación de la renta a base de explotación de minerales, recursos no renovables. La misma excusa irresponsable del segundo gobierno de Rafael Caldera al asegurar que la minería iba a ser un factor económico que iba a contribuir con la deuda y con el déficit de divisas. Esto no será posible porque la minería no es confiable en números. Para el caso de Venezuela, no sabemos cuánto —realmente— aporta al PIB y qué recursos le va a generar al país; también desconocemos cuánto costará resarcir los daños. Por eso el “antro minero” es rentable y atractivo. Por ejemplo, para trasnacionales como las canadienses donde la actividad minera a cielo abierto está prohibida, aquí el desorden y la falta de seriedad del Gobierno les da la oportunidad de hacer mucho dinero sin tener cuentas qué rendir, especialmente en lo socioambiental. A las trasnacionales lo que les interesa es hacer recursos e irse rápidamente. Enriquecen a los grupos mafiosos de la minería y del Gobierno; y a nosotros —los venezolanos— nos quedan los pasivos ambientales, sociales y económicos, imposibles de recuperar.

– Usted ha mostrado una fotografía de insostenibilidad de dimensiones sociales, ambientales, económicas ¿qué propone el Grupo Orinoco ante este escenario para cuando llegue un cambio de Gobierno?

– No estamos en contra de la minería pero en Venezuela requiere de un proceso urgente de planificación para reducir el impacto negativo. 1) Hay que declarar como ilegal ese Decreto 2.248 que oficializó al “antro minero” y suspender cualquier tipo de actividad asociada. Será una tarea difícil de abordar y resolver porque está montado sobre aparatos delictivos, pranes que venden a grandes proveedores, una cadena de mafias que trasciende las fronteras del país, con redes, por ejemplo con la Bolsa de Vancouver en Canadá y con otros actores. 2) Conformar mesas de trabajo multidisciplinarias. Venezuela tiene talento profesional, expertos, investigadores para formar equipos y definir el menú de opciones para resolver este problema con acciones prospectivas y de planificación. 3) Revisar todo el marco legal para reducir al máximo el daño ambiental.

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Algunos datos referidos por el experto

-Con el arco minero están bajo amenaza entre 15 a 20 grupos indígenas.

-Se desconoce cuál es la reserva real porque no hicieron prospecciones serias.

-La minería en Venezuela adolece de estadísticas confiables y carece de indicadores de gestión. La producción real no es declarada, se habla de que un 50%, 70% de la extracción sale por los caminos verdes en aeronaves, lanchas.

-Los conceptos de resiliencia y sustentabilidad no aplican en minería, son antagónicos, porque siempre destruye otros recursos como aguas, suelos, cobertura vegetal y servicios ecológicos.

-La parte baja del río Caroní donde está todo el desarrollo eléctrico está amenazada por sedimentos de la minería.

-La cadena de producción de minería en Venezuela empieza por los mineros ilegales. No hay un proceso claro, no lo ha habido nunca. Aquí el proceso está como cortocircuitado, solo sabemos que lo sacan y nada más. El deber ser en un país con un Gobierno serio es: 1) prospección basada en conocimientos geológicos (dura años); 2) explotación; 3) recuperación de territorios (etapa paralela a la explotación); 4) proceso de manufactura para transformar en lingote o joya.

-En 2008, Venezuela fue excluida del Sistema Kimberley que es para certificar la exportación e importación legal de diamantes en bruto, aunque el gobierno anunció en 2016 que todo el arco minero está certificado. Pero, esta norma exige “un mineral limpio de sangre, sin delincuencia asociada para que puede ser mercadeado y vendido. Kimberly sabe que la minería en nuestro país es un proceso muy viciado y corrompido”.

Al cierre de la entrevista, el ingeniero, Pedro García, emplazó al país: “hay que mantener viva la denuncia, organizar a los grupos ambientalistas, profesionales y políticos, construir un discurso técnico entendible para que juntos planifiquemos cómo hacer minería respetable con el ambiente. Porque no toda Venezuela está al tanto de lo que está ocurriendo en el arco minero, la mayoría de la población —incluso políticos— no tiene idea de la trascendencia que tiene este proyecto —por ejemplo— para que le llegue agua a su casa, porque esta explotación minera —también— está amenazando las principales fuentes hidrográficas del país concentradas en Guayana como el Orinoco y el Caroní.