Quinto Día Online
13 de Diciembre del 2017

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“El juego está trancado”

“El juego está trancado”

Confesiones de un jesuita

 

El padre Miguel Matos explica por qué y denuncia que la situación social es trágica

 

No ve liderazgos alternativos ni en el gobierno ni en la oposición

 

Hay niños pasando hambre y sus padres carecen de recursos alimenticios para mandarlos a la escuela

 

Ángel Oviedo L.

 

 

-¿Qué piensa usted de la Inmunidad Parlamentaria?

-Es una de las posibilidades que tiene la nación, que tiene el soberano y que tiene el pueblo de expresarse desde una palestra realmente autorizada, como es el Congreso Nacional, y como es la Asamblea Nacional. Y yo siento que es una de las primeras garantías de libertad de expresión, que lógicamente no es un privilegio solamente de los integrantes de la Asamblea Nacional, sino de todo el pueblo, pero particularmente de esas personas que han sido elegidas para ser voceros y si no pueden ser voceros, porque son oprimidos en su libertad de expresión, entonces, ¿qué queda para el resto de la población?

 

-¿Cómo ve usted, desde su punto de vista, el país que estamos viviendo?

-Lo más serio, diríamos, es el porvenir trancado que hay. El juego está trancado, porque uno dice, ‘caramba estamos en una situación verdaderamente inédita’, pero uno dice, ‘pero bueno, esto se ve que tiene, que hay resquicios por los cuales se ve que puede superarse la situación’. Pero por más que uno haga ejercicios intelectuales, ejercicios mentales, uno dice, ‘caramba, ¿cómo puede terminar esto bien cuando todos los factores que están en confrontación están tan absolutamente blindados?’. Está blindado el gobierno, está blindada la oposición, blindada la misma sociedad civil. Entonces, lo más fuerte es la dificultad para visualizar soluciones a corto plazo, que son las que hacen falta. Corto y largo plazo. Yo creo que necesariamente, lo quieran o no lo quieran, los sectores en conflicto tenemos que ir hacia una conjunción de poderes y de sectores. Yo creo que un solo sector no puede responsabilizarse de superar la crisis inédita que estamos padeciendo. En otros países, aquí mismo en América Latina, ha habido conflictos incluso más fuertes, porque ha habido conflictos violentos, cruentos, diríamos. Con derramamiento de sangre y los han superado, se han superado. Ahí tenemos el caso de El Salvador, Guatemala, Colombia, que acaba de tener ese diálogo tan fuerte, muchas veces difícil de llevar adelante, sin embargo están en vías de resolverse los antagonismos. Nosotros necesariamente tenemos que llegar a eso.

 

-Esperemos llegar a eso sin pasar por la sangre.

-Exactamente, sin pasar por la sangre.

 

-Hay radicales del otro lado que dicen, ‘no, ¿y para qué vamos a dialogar con esta gente que viola la Constitución y que está contra todo el orden jurídico?’.

 

-Bueno, y lo más fuerte es que en todo esto no se ve cuáles son los elementos alternativos que están en pugna, cuál es la alternativa que ofrece la oposición, no solamente la alternativa política, así más politiquera, sino la alternativa de gobierno, qué sistema impondríamos nosotros o trataríamos de imponer en el caso de que tuviéramos el poder. Y lo mismo el sector oficial, que tiene su programa, tiene su ideología -el socialismo-, pero ni siquiera se ve cuál es el camino que va a escoger o que va a transitar el socialismo una vez que se ha encontrado con este problema de que en Venezuela resulta inviable. O sea, mientras más se radicaliza yo creo que la situación se le pone más difícil al socialismo.

 

-Entonces, con esa visión de dos liderazgos hay un sector mayoritario que no quiere la violencia, que quiere diálogo, que quiere un entendimiento, que somos la mayoría y usted debe conocer más de esta situación.

 

-Bueno, el problema es que esa mayoría, esa sociedad civil mayoritaria que no se decanta ni de un lado ni del otro, es una población acéfala, una población sin un liderazgo que realmente aglutine.

 

-Sin embargo, parte de esa mayoría se pronunció cuando hubo las elecciones.

-Claro.

 

-Se fue hacia la mayoría, porque siempre he dicho aquí hay más opositores, que oposición.

-Yo siento que, en primer lugar, el liderazgo debe buscar las formas de sentar a los sectores en pugna, pero sentarlos no para resolver problemas menudos, sino para poner las bases hacia una Venezuela que busque otros caminos distintos a los que ha transitado en estos últimos 18 años.

 

-¿Usted leyó esta nota que dice que la Iglesia desafía al chavismo y llama a misa de desobediencia civil? ¿Eso es lo que está ocurriendo?

 

-Exacto, sí, porque la Iglesia yo creo que por ejemplo la Conferencia Episcopal en ese particular, se ha ido radicalizando y ha ido cada vez exigiendo pasos más concretos y a mí me parece que es una dirección acertada, diríamos, aceptada en cuanto a que va a tono con lo que la sociedad va viendo y con lo que se va viendo como necesidad de exigir, en este caso, exigirle al gobierno. Pero lo que no está bien es esa pugna ya a nivel de una eucaristía que se convierte en un acto político. De cualquier signo, eso no está bien.

 

-¿Y la situación social?

-La situación social que estamos viviendo, yo digo que llega casi al genocidio. Estamos viviendo una situación no solamente inédita, sino una situación en la cual el camino te lleva a la desesperación. En las escuelas de Fe y Alegría, por ejemplo, no es raro encontrar niños que se desmayan porque no han comido ni siquiera el día anterior, o niños que no van a la escuela porque los padres no los quieren enviar sin nada en el estómago. Pero eso a nivel anecdótico, pero a nivel general, uno ve solamente lo que son las colas multitudinarias para gente que pasa el día entero esperando y de repente llega, se termina su cola, ya no consigue nada que comprar o los precios son tan exorbitantes que aunque haya alguno que otro producto, no puede comprarlo. Yo creo que la situación social es realmente trágica en Venezuela.

 

-¿Cuál es el sistema político que una persona como usted desearía para su país? Sector privado, sector público, combinación de ambos, ¿qué es lo mejor?

-A mí siempre me ha parecido incluso más cercano al Evangelio de Jesús el socialismo. Pero es que los socialismos son tantos, o sea, que no se puede hablar en socialismo. Yo siento que nosotros empezamos en Venezuela con un socialismo que tenía muchas características de nuestra idiosincrasia, pero que poco a poco nos hemos convertido en un socialismo, un estatismo que ha traído como consecuencia todo el desastre económico, el desastre de la producción, el desastre de la distribución. Pero todavía yo sigo sintiendo que entre el neoliberalismo craso y un socialismo bien vivido, el socialismo se acerca más al ideal de la felicidad de todos los ciudadanos.

 

-¿Qué papel tendría el sector privado en ese socialismo que usted pregona?

-Un papel fundamental.

 

-¿La libre empresa, la libre iniciativa?

-Sí, exactamente, es que no son incompatibles, y se ve que no son incompatibles porque hay países, hay estados en los cuales hay una opción por el socialismo y sin embargo, el sector privado, la propiedad privada, todo eso sigue funcionando sin los abusos de un neoliberalismo craso, que realmente sí es contrario a la justicia, y contrario a la felicidad de los pueblos.