Quinto Día Online
23 de Enero del 2017

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El gobierno estudia devaluar en el primer trimestre

El gobierno estudia devaluar en el primer trimestre

La venta de pesos colombianos en casas de cambio de Táchira y Zulia generó una nueva cotización para el dólar. Analistas consideran que el esquema incurre en fallas que no permitirán un descenso importante y sostenido del billete verde en el mercado paralelo

 

 

Víctor Salmerón

@vsalmeron

 

 

Presionado por la necesidad de contar con más dinero para cubrir el gasto, el gobierno evalúa devaluar el tipo de cambio protegido (Dipro), que aplica para las importaciones de productos esenciales, durante el primer trimestre de este año. Entre los escenarios en consideración figura deslizar la tasa desde 10 bolívares por dólar a entre 40 y 50 bolívares por dólar.

 

Si bien esta medida tendría un impacto en el precio de los productos regulados, permitiría que PDVSA obtenga más bolívares por cada dólar que vende. Al mismo tiempo, también está en consideración deslizar la tasa del tipo de cambio complementario (Dicom), que al cierre del 17 de enero se ubicó en 678 bolívares, hasta niveles cercanos a mil bolívares por dólar.

 

Técnicos del Banco Central de Venezuela y del Ministerio de Finanzas han propuesto la necesidad de unificar el tipo de cambio, pero la idea de mantener el esquema actual y solo ajustar las tasas parece contar con más apoyo por parte del presidente Nicolás Maduro.

 

 

El descontrol

 

Muy pocos países tienen un sistema de cambios múltiples, de hecho, ni aliados de Venezuela como Bolivia, Nicaragua o Ecuador lo hacen. La gran mayoría mantiene un solo precio para el dólar, fijo o flexible. En el sistema en el que el tipo de cambio está fijo, si el gobierno imprime una gran cantidad de dinero para financiarse porque no puede cubrir sus gastos, los billetes inundan la economía y los ciudadanos aumentan la compra de dólares. Entonces el tanque de divisas disponibles para ser vendidas, es decir, las reservas internacionales, desciende velozmente.

 

Si el tipo de cambio es flexible y el gobierno imprime montañas de billetes para financiarse, el Banco Central puede mantener el nivel de las reservas internacionales, pero tiene que dejar que el precio del dólar aumente hasta que la demanda de divisas pierda intensidad, porque se tornan muy caras.
Así, en los sistemas de cambio fijo o flexible, existe un ajuste automático donde el gobierno no puede fabricar dinero sin ningún tipo de límite para financiarse.

 

Supuestamente el sistema diseñado por Nicolás Maduro y sus ministros resuelve este problema, porque mantiene fijo el precio de la gran mayoría de los dólares que vende y al controlar las cantidades, preserva las reservas internacionales. Además, imprime montañas de billetes para gastar lo que no tiene porque los impuestos, el endeudamiento y el ingreso petrolero no le alcanzan para cubrir el presupuesto.

 

El problema es que la economía no se comporta como predicen las tablas de Excel y la diferencia entre los dólares que el Banco Central vende y los que en verdad desean comprar los ciudadanos y las empresas da origen a un mercado paralelo donde la demanda es gigantesca, porque como el gobierno de Nicolás Maduro está imprimiendo billetes a mansalva para financiarse, existe una enorme cantidad de bolívares que desesperadamente persiguen billetes verdes.

 

Las estadísticas oficiales registran que entre el primero de julio y el 23 de diciembre del año pasado, la masa de billetes que el Banco Central fabricó para financiar al gobierno, saltó desde 1,05 billones de bolívares hasta 4,5 billones.

 

La cotización del dólar en el mercado paralelo impacta el precio de una amplia gama de productos y servicios, porque un segmento importante de la economía lo utiliza para calcular los costos de reposición.

 

Un estudio elaborado por Ecoanalítica determina que cuatro categorías en las que el Banco Central de Venezuela divide los bienes y servicios que utiliza para calcular la inflación tienen precios altamente correlacionados con el dólar paralelo. Concretamente bebidas alcohólicas, restaurantes y hoteles, esparcimiento y cultura, vestido y calzado y equipamiento del hogar.

 

Se trata de sectores que prácticamente no reciben divisas por los canales oficiales y, como en la mayoría de los casos no están sujetos a controles de precios, fijan sus costos de acuerdo al comportamiento del dólar en el mercado paralelo.

 

 

Casas de cambio

 

En un intento por frenar la escalada del dólar paralelo (una ley prohíbe divulgar su cotización), el gobierno ha creado una tercera tasa oficial a través de casas de cambio que operan en Táchira y Zulia. Por ahora las personas naturales podrán comprar pesos colombianos y luego cambiarlos a dólares en Colombia. En el mediano plazo se contempla que las empresas también puedan adquirir divisas por esta vía.

 

De acuerdo con lo informado por el gobernador del Táchira, José Vielma Mora, en caso de transacciones en efectivo las personas pueden adquirir el equivalente en pesos colombianos de hasta 200 dólares diarios y por transferencias, 300. Una vez compra los pesos en las casas de cambio, todas pertenecientes a la empresa Italcambio, los pesos les son transferidos a una cuenta bancaria en Colombia o a una casa de cambio asociada con Italcambio.

 

Al tomar en cuenta la cotización del dólar en Colombia y que se estableció una tasa de 4 pesos colombianos por bolívar, las primeras transacciones arrojan que a través de este sistema es posible comprar dólares a un tipo de cambio de 734 bolívares, que resulta mucho más bajo que el tipo de cambio paralelo.

 

 

La falla

 

Analistas consideran que muy probablemente este sistema se sumará a la lista de fracasos que ha tenido el gobierno en el intento por disminuir al dólar paralelo que incluye al Sitme, Sicad, Sicad II, Simadi y Dicom.

 

Señalan que la tasa a la que han comenzado las operaciones es sumamente baja y está divorciada del mercado. Explican que lo lógico hubiese sido que en un primer momento se equiparara con la del dólar paralelo y luego descendiese paulatinamente, hasta lograr un punto de equilibrio.

 

Otro factor a tomar en cuenta es que hay limitaciones en los montos a comprar y en quienes pueden acceder a este mercado, por lo tanto, una parte muy importante de la demanda de divisas no será satisfecha y seguirá existiendo el mercado paralelo.

 

Además, se ha creado una oportunidad de arbitraje y corrupción. Es decir, existen todos los incentivos para hacer lo que sea necesario a fin de comprar dólares en las casas de cambio y revenderlos en el mercado paralelo a un precio muy superior.

 

Agregan que no está claro de dónde surgirá la oferta constante de pesos colombianos. En este sentido, el gobernador del Táchira afirmó que el Banco Central de Venezuela dispone de “cualquier cantidad de millones de pesos colombianos”.