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24 de Septiembre del 2017

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El empobrecimiento cambió el patrón de consumo

El empobrecimiento cambió el patrón de consumo

Aunque la alimentación absorbe la mayor parte del gasto, las familias llevan menos comida a la mesa. Mientras Alimentos Polar solía vender 30 kg de comida por persona, ahora vende 17 kg y caen las ventas de cerveza

 

 

Víctor Salmerón

@vsalmeron

 

 

Inmersos en un torbellino donde los precios aumentan velozmente y dejan muy atrás al ingreso, los venezolanos se ven forzados a reducir y cambiar sus hábitos de consumo. La modificación más evidente es que la alimentación absorbe la mayor parte del gasto familiar.

 

El informe que Ecoanalítica dedica a este tema, señala que “al analizar lo que consumen los venezolanos, se observa cómo casi la totalidad de su presupuesto se destina a la alimentación; indistintamente del nivel socioeconómico, la proporción del gasto en alimentos de la canasta de cada familia ha aumentado”.

 

Precisa que de acuerdo con sus estimaciones, en promedio, las familias destinan la mitad del ingreso a la compra de alimentos. Otra señal clara de cómo la comida tiene un peso desmesurado en el presupuesto es que el bono de alimentación decretado por el gobierno supera en 135% al salario mínimo.

 

Pero a pesar de dirigir a la alimentación la mayor parte del ingreso, las familias no pueden consumir la misma cantidad y variedad. Al contrario, el incremento de los precios deriva en un descenso muy importante en las ventas de empresas emblemáticas, como Polar.

 

“Mientras Alimentos Polar solía vender 30 kg de comida por persona, ahora vende 17 kg, lo cual es una reducción casi a la mitad, una cifra alarmante”, indica el informe de Ecoanalítica.

 

Al mismo tiempo, el consumo de productos no esenciales pero que hasta hace poco eran bastante accesibles para la mayoría de los venezolanos, registra una caída muy importante. “Un claro ejemplo es la demanda de cerveza, bebida muy consumida en el mercado interno, que ha caído alrededor de 75%, pues ahora el presupuesto deja muy poco margen para todos aquellos productos o servicios que no son de primera necesidad, que antes eran normales y que ahora son considerados suntuarios”, dice Ecoanalítica.

 

 

No hay

 

Atrás ha quedado el tiempo en que el consumidor podía elegir marcas, ahora debe contentarse con lo que encuentre en los anaqueles. La combinación de controles de precios que obligan a producir a pérdida, empresas estatizadas que ahora producen menos, falta de materia prima en el sector privado y recorte drástico de las importaciones, se traduce en menos artículos para comprar.

 

Las cifras del Banco Central de Venezuela, que tienen un enorme atraso, señalan que en julio de 2014 la escasez se ubicó en 25,5%, mientras que en julio de este año habría aumentado hasta 37,4% y de acuerdo con datos del Centro de Documentación y Análisis para los Trabajadores (Cenda), en algunos productos alcanza 80%.

 

 

La tijera

 

En Venezuela, 96 de cada 100 dólares que ingresan al país provienen del petróleo, y tras no ahorrar durante el prolongado boom de altos precios del barril, endeudarse masivamente, vaciar las reservas en efectivo del Banco Central y gastar en proyectos que no son capaces de exportar, el gobierno se ha quedado sin suficientes divisas. Analistas consideran que para disminuir el costo de este desajuste, la administración de Nicolás Maduro ha podido implementar un plan de financiamiento, renegociar los pagos de la deuda y aplicar un programa de reformas estructurales, pero ha optado por un profundo recorte en los dólares que asigna al sector privado.

 

“El tipo de cambio no oficial es el mecanismo que cada vez más utiliza la empresa privada para importar, debido a que las liquidaciones de divisas a través de mecanismos oficiales se han contraído. En los primeros diez meses del año las liquidaciones diarias al sector privado han promediado 19,2 millones de dólares, lo que representa una caída de 65,4% respecto al mismo período del año pasado”, señala Ecoanalítica.

 

El desequilibrio entre la oferta y la demanda impulsa la inflación y golpea a las familias de menos recursos. La última encuesta de Latinobarómetro, publicada en julio de este año, señala que “en Venezuela un 72% de los ciudadanos dice que en los últimos 12 meses le ha faltado la comida, lo que se sitúa 31 puntos porcentuales por sobre el segundo país de la región que tiene esta dificultad (República Dominicana con el 41%). Son los países centroamericanos los que más sufren esta carencia, en un tercio de su población: Nicaragua, Guatemala, El Salvador y Honduras”.

 

La medición del ingreso subjetivo deja un registro de cómo se sienten los latinoamericanos ante los vaivenes de sus ingresos personales. Esta medida consiste en cuatro categorías de ingreso disponible que reportan los entrevistados: les alcanza bien y pueden ahorrar; les alcanza justo sin grandes dificultades; no les alcanza y tienen dificultades; o no les alcanza y tienen grandes dificultades.

 

En el caso de Venezuela, 82% de la población indica que no le alcanza el ingreso y 15% responde que le es suficiente.

 

 

La industria

 

El desplome del consumo impacta a las empresas que sufren una caída muy importante de las ventas. La encuesta realizada por la Confederación Venezolana de Industriales (Conindustria) indica que al contrastar el tercer trimestre de 2016 con el mismo lapso del año pasado, 61% de las empresas indican que el volumen de ventas disminuyó mucho, 28,3% que disminuyó poco, 3,8% que se mantuvo igual, 5,7% que creció poco y 0,9% que aumentó mucho.

 

Por sectores, el resultado es muy preocupante: 90% de las empresas de alimentos, textil y calzado reportan caída de las ventas, al igual que 87% de las que se encuentran en el ramo químico y farmacéutico y 100% de las que se ubican en el sector automotor, muebles, plástico y caucho.

 

“Esto debe obligar a reforzar los departamentos de ventas de las empresas y a repensar las estrategias de mercadeo de sus productos y servicios, identificar correctamente el nuevo target de su clientela y dirigir su publicidad en esa dirección. Las empresas están adentrándose en un mercado mucho más competitivo, pero no porque haya más competidores, sino porque están intentando vencer la caída del poder adquisitivo y la recesión”, explica Ecoanalítica.