Quinto Día Online
24 de Septiembre del 2017

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“El Dicom es el mismo Cadivi”

“El Dicom es el mismo Cadivi”

Ronald Balza, decano de la Facultad de Economía y Ciencias Sociales de la UCAB, explica por qué

 

“Los programas sociales no resultaron”

 

“El gobierno está entrampado en un discurso”

 

 

Oliver Parra

Foto: El Ucabista

 

 

“Cómo ve Ronald Balza la economía de este país”, pregunta Ricardo Salmerón.

 

-Nuestra situación económica es terrible y podemos decir que este estado lamentable de situación se fue generando en los años de la abundancia petrolera. Por eso es muy bueno tener en cuenta que aquellos años de controles de cambio, controles de precios, expropiaciones, dependencias de las importaciones y creación de programas sociales a los que no se les hacía ningún tipo de auditoría y de seguimiento, nos dieron la impresión, durante aquellos años de boom petrolero, de una economía pujante y prometedora. Pero en el momento en que los precios del petróleo cayeron, se hacía evidente que era imposible sostener un sistema que, además, había recurrido en el endeudamiento externo. Estos controles nos mostraron que la capacidad de producción en el país mermó y que la dependencia de las importaciones llegaba al punto que los alimentos y las medicinas no las íbamos a poder encontrar, si no teníamos cómo pagarlos y que el hecho de tener que pagar deudas, al mismo tiempo que caían los precios del petróleo, nos iba a impedir hacer importaciones. Así es que la situación en la que estamos hoy, que es una situación terrible, en la que hay elevados grados de desnutrición infantil, se ha deteriorado terriblemente el sistema de salud y hemos perdido profesionales que se han ido del país, ha sido a consecuencia de un pésimo manejo de la política económica y que va a ser, además, difícil revertir en el corto plazo si las cosas se siguen manejando como hasta ahora.

 

-¿Qué es lo que impide que esos planes económicos lleven a buen término el barco de la economía a ese puerto?

-Es que nunca han sido nuevos planes desde el año 2003. O sea, desde el 2003 el sistema se ha basado en control de cambio y control de precios. A partir del 2007, se incorporaron algunos elementos que pueden parecer nuevos, pero ya estaban presentes desde el año 2002, y que son amenazas y en este caso llevaba a efectos de expropiaciones. En aquel momento se expropió la Cantv, Sidor, y cementeras. Y a medida que el tiempo fue pasando, la seguridad jurídica se hizo menor. Con la propuesta de Reforma Constitucional del año 2007, se abrió el espacio para un conjunto de leyes que han sido aprobadas bajo el marco del socialismo, que no estaban dentro de esa Constitución aprobada en el 99. En este momento lo que tenemos es más de lo mismo en el peor de los momentos. Si examinamos qué se ha hecho con el Dicom, pues el Dicom es una reedición de todo lo que tenemos desde tiempos de Cadivi hasta acá. Si examinamos la seguridad jurídica, estamos en tiempos de Asamblea Nacional Constituyente, es decir, todo marco preexistente es desconocido por el gobierno cuando dice que va a presentar una nueva Constitución, en un plazo indeterminado. Y toda aquella presión sobre las empresas, que tiene tantos años ocurriendo, pues no han mermado en ningún momento.

 

-¿Por qué insistir en planes que según lo que usted señala, no han dado los resultados necesarios?

-Bueno, yo pienso que hay una visión de partida en mucho de esto que tenía que ver con el papel del Estado como defensor de los pobres; eso fue parte del discurso que se dio inicialmente en los años de la abundancia petrolera y cuando era posible redistribuir el ingreso petrolero sin mucha revisión de cuentas, pues parecía que ese discurso tomaba un buen respaldo por parte de la población. Lamentablemente, a medida que esos ingresos fueron cayendo, se hizo muy evidente –pero no para todos—que la destrucción del aparato productivo y la dependencia se habían hecho todavía mayor. Yo creo que el gobierno quedó entrampado en un discurso. En este momento hay grupos de interés que se han creado en torno a los programas existentes, que los hacen perdurables.

 

-¿Cuánto daño le hace ese dólar negro a la economía venezolana?

-Un daño tremendo. Y la gravedad del problema es que el dólar negro existe, porque no existe un mercado oficial de divisas, sino un sistema de reparto de divisas. A veces uno dice que el paralelo es la causa de todos los problemas, pero el paralelo no existiría si nosotros tuviéramos un mercado de divisas.

 

-¿Ahí entra a jugar un papel importante lo que serían los programas sociales del gobierno, las llamadas Misiones?

-Sí, pero es que las Misiones han sido justamente una de esas promesas, tristemente no cumplidas. O sea, un sistema social no es un sistema de reparto de recursos cuando hay dinero, que fue en lo que se convirtieron las Misiones. Incluso, si recordamos Pdval, dejó perder toneladas de comidas en tiempos en los que no había hambre.