Opinión

“El Día Después”

23 febrero, 2018 | 8:31 am

Amanece miércoles cuando escribo mí columna y aún la MUD no se pronuncia oficialmente y de conjunto acerca de la participación o no en las elecciones presidenciales adelantadas, y en unas eventuales parlamentarias nacionales. Es cierto que varios factores ya anunciaron su decisión y que todo indica que el ente multipartidista se decantará por no postular candidato o candidatos, si se aprueba la propuesta de última hora del vicepresidente del PSUV. Pero el país espera una explicación más de por qué no ir, y cuál es la hoja de ruta en los tiempos por venir.
Se alinea la MUD –por no decir cede- con el llamado a no presentar candidatos de la Iglesia, Fedecámaras, Averu, movimientos e individualidades de oposición; militares retirados; centenares de influencers –con unos cuantos activando desde de los laboratorios del oficialismo-, representantes de la sociedad civil y en mucho con gobiernos extranjeros, solidarios en la lucha por el rescate de la democracia en Venezuela. Ha habido infinidad de reuniones en la cúpula, y lo que sé es que las discusiones han sido intensas mientras que desde la comodidad de su casa, bastantes fuera del país, los “gurús” de las redes suben de tono el debate y multiplican insultos contra aquellos que se atrevan a sugerir que es votando, masiva y decididamente, como podemos salir de esta tragedia. Hasta donde estoy informado, ninguna organización ha consultado a sus bases; no ha habido asambleas en los barrios para preguntarle a los que más sufren si son capaces de comprometerse a fondo en una elecciones, dispares, pero elecciones al fin -¿en cuál no ha habido triquiñuelas?-; no se ha oído al denominado venezolano “de a pie” si puede esperar a que los gringos invadan; que un militar civilista dé un golpe; que Maduro se canse y renuncie; en fin, que la calle hable. Por cierto, circulan por allí encuestas en las cuales no solo la gran mayoría de los entrevistados rechazan la gestión gubernamental, sino que son más los que están dispuestos a votar que los que no.
Yo soy un militante disciplinado de la Unidad –con U mayúscula- y de Acción Democrática, y con tal acataré lo que se resuelva. Pero como no dudo que será no presentar candidatos y/o participar en “procesos fraudulentos, convocados por la ANC”, quiero dejar claro que sigo creyendo que lo que correspondía era sumergirse con los de abajo; recorrer el país, casa a casa; instalarse en las colas de los bancos, Mercal, farmacias; en las emergencias de los hospitales; en las fronteras, incluso en los ministerios y gobernaciones, hablar incansablemente y convencer al que no le alcanza el sueldo, al que el malandraje le ha matado un familiar, al que un pariente se le ha muerto de mengua, al que un muchacho se le ha marchado del país, que su drama es por culpa de un hatajo de incapaces que cada día están más gordos y “buchúos”, y que solo un nuevo gobierno; un nuevo modelo; nuevas políticas y nuevos programas, le devolverían la Venezuela que merecen y que eso era posible votando, cuidando los votos y haciéndolos respetar.
Pero ni modo, ya está decidido y salvo sorpresas, el gobierno irá solo o cuando más, con algunas comparsas. Entonces lo que quiero saber, es qué vamos a hacer a partir de mañana, o del 23 de abril, más en propiedad. Yo y millones necesitamos se nos explique qué se hará – recordando la laureada película de The Day After Tomorrow de Roland Emmerich- “El Día Después”.