Cartas del Lector

El comunismo, y la industria petrolera de Venezuela

8 junio, 2018 | 12:00 am

Aun cuando el marxismo leninismo, no se ha terminado de instalarse formalmente en Venezuela, ya se dejan ver algunos indicadores y signos de lo que sería esa nueva era que los aventureros del régimen con la ayuda de Cuba, China, Rusia, Bielorrusia, Corea del Norte, Vietnam y otras naciones de ese signo, enseñan a los iniciados.

Como todos sabemos, el comunismo tiene un nombre de lucha muy peculiar, puesto que se le llama, se ha llamado, y se le sigue llamando, la revolución del proletariado, al cual enseñan básicamente, que sus enemigos a muerte, son los capitalistas, millonarios, emprendedores, empresarios, y la denominada burguesía y oligarquía en general.

En comunismo, a los obreros, no solo les enseñan a odiar a estas clases sociales correspondientes al mundo libre y democrático que utiliza al mercado de libre comercio, o capitalismo, para desarrollar sus actividades económicas, cotidianas y necesarias para la evolución y crecimiento general de los pueblos y países. También se les enseña a sobre estimarse, lo cual también es dañino, para cualquier ser humano.

Está circulando un escrito sobre un proyecto en plena venta al gobierno de Venezuela, en cual los obreros petroleros solicitan cambiar la Constitución y las leyes, para recibir el control de la Industria petrolera de Venezuela, en lo que respecta a la administración, supervisión y control de tal industria. El argumento central, es que éstos, no tendrían que invertir ni un centavo en la industria para hacerla suya, puesto que ellos son venezolanos, y tienen el derecho de que esta les pertenezca por “herencia”. Palabras más o palabras menos, esa sería la premisa inicial.

Si mal no recuerdan, Nicolás Maduro, exhortó y regañó en público a Willis Rangel, un prominente jefe sindicalista, que cosa extraña, trabaja para el gobierno y defiende sus intereses, no el de los trabajadores. Según se entendió, Willis Rangel sería el jefe supremo de Pdvsa, como líder de los trabajadores petroleros y el presidente actual, un general del ejército, trabajaría o colaboraría con ellos, para lograr los objetivos inmediatos de producir un millón adicional de barriles de petróleo, a los que actualmente se producen. Algo así como un arroz con mango. Es tal el bochinche, que hasta establecen un porcentaje del 10% de los ingresos en dólares, por concepto de ventas del petróleo, como bonificación para ese sector obrero.

Guillermo A. Zurga
gzurga74@gmail.com

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