Quinto Día Online
24 de Septiembre del 2017

Internacionales

El calzado del poder

El calzado del poder

Ángel Oviedo

 

 

Con información de El País, de España

 

La primera dama de Estados Unidos, Melania Trump estuvo sometida a las miradas del mundo luego de aparecer en público usando tacones de aguja de 10 centímetros para viajar a Texas, zona afectada por el paso del huracán “Harvey”.

 

Las redes sociales se inundaron de infinidad de comentarios que criticaban la elección del atuendo de la señora Trump, quien antes de aterrizar en Texas decidió cambiar su look impecable. Esta situación plantea la hipótesis que señala una desconexión entre la administración Trump y la realidad, y es que sin duda alguna fue un desatino.

 

La influencia de los comentarios en las redes sociales no hizo esperar la reacción de los asesores de Melania, quien se había cambiado de ropa al poner pie en suelo texano, vestida un poco más informal, con el cabello recogido y zapatos de goma, desmantelando su deseo de realizar un fashion statement en cada una de sus apariciones.

 

La imagen de una persona vende el mensaje que quiere transmitir. Aunque parezca carecer de importancia, hasta los zapatos son vistos como una herramienta de comunicación, por tal razón surge la importancia de tener un código de vestimenta acorde a cada ocasión. Los zapatos de un personaje público pueden ser emisarios de mensajes equívocos que no favorezcan lo que se busca transmitir.

 

Lo que dicen los zapatos del poder

 

Algunos ejemplos notorios de los mensajes que da la imagen de una persona se pueden apreciar en el caso de la primera ministra británica, Theresa May, quien se inclina solo por firmas británicas para sus accesorios. De igual manera su homóloga escocesa, quien intenta mandar un mensaje directo usando zapatos con el típico diseño escocés o la canciller alemana Ángela Merkel, apegada a la realidad con un calzado cómodo y desgastado.

 

En el caso del género masculino, utilizan el calzado para elevar su altura, haciendo una relación entre la estatura y el poder. En ello se enmarca un trasfondo sexista de algunos líderes de parecer más altos y algunos de ellos no reparan en esconder el hecho de buscar ganar centímetros con su calzado. En otros casos, algunos políticos prefieren enviar un mensaje de comodidad y proximidad con la gente.

 

Una anécdota que connota el empoderado sexista en el uso del calzado hizo que Carla Bruni o Michelle Obama optaran por el uso del zapato de tacón bajo o ‘bailarinas’ para no restarle empaque a Sarkozy y Barack Obama. La reina Letizia, amante de los tacones infinitos con plataforma, no tiene ese problema: los 1,97 centímetros del rey Felipe le dejan un margen más que suficiente.