Economía

De Caracas a Cúcuta: la ruta del bolívar hasta la frontera

26 enero, 2018 | 12:00 am

En 2017 se incautaron 125 mil 960 litros de combustible, correspondientes a la movilización ilegal de gasolina

 

“Mientras no se elimine la causa del problema, que es ese subsidio exagerado, el contrabando de extracción se va a mantener”, expresó el economista Víctor Álvarez

 

 

Oswin J. Barrios

@oswinjoses

 

 

En las calles de Caracas se observa a comerciantes “rebajar” el precio de sus productos, como estrategia para recibir pagos con billete en mano. Un cartel en el que se escribe “sí hay punto de venta”, se observa al lado de un negocio ubicado en el Mercado Municipal de Quinta Crespo. Allí los productos tienen un precio, si se compran mediante tarjeta de crédito, y otro, generalmente un 30% más barato, si se cancelan con dinero en efectivo.

 

Las cifras bajan aún más si de por medio están billetes de alta denominación, como los de 20 mil y 100 mil bolívares.

 

María Ramírez, habitante de la Avenida Panteón, asegura que en un local vio un cartel que anunciaba “el medio cartón de huevos a 130 mil bolívares en efectivo”. Cuando entró al sitio, se encontró con que por punto de venta cobraban 160 mil bolívares.

 

En una charcutería del sector UD-3, parroquia Caricuao, venden el kilo de queso a 200 mil bolívares, pero los clientes pueden pagarlo a 180 mil bolívares con dinero en mano.

 

“Es un tractor que está succionando el efectivo y está localizado en la frontera”, denunció Luis Enrique Gavazut, investigador independiente y miembro del Observatorio Económico de la Presidencia de la República, al describir este mecanismo que permite obtener ganancias “extraordinarias”.

 

“Los buhoneros, taxistas, bachaqueros, entre otras personas, acumulan ese dinero y cuando tienen una cierta cantidad significativa que justifique el viaje, se trasladan físicamente hasta San Antonio, Táchira, que funge como frontera con Cúcuta, Colombia y venden este capital en efectivo a través de transferencias bancarias”, detalló Gavazut, quien además dijo que el dinero lo cambian por el doble, e incluso triplican el valor nominal del billete que se trate.

 

Un tema de complicidades

 

El especialista explicó que esta “economía delincuencial” se deriva de un escenario hiperinflacionario, donde los precios en bolívares van subiendo de manera acelerada y la demanda de efectivo “aumenta, porque la moneda está artificialmente muy devaluada”.

 

Gavazut expuso que el fenómeno se empezó a agudizar cuando las casas de cambio del lado colombiano comenzaron a devaluar el bolívar para que, con una menor cantidad de pesos colombianos, pudieran obtener una mayor cantidad de bolívares, y teniendo del lado venezolano gasolina subsidiada, la compraban. Igualmente pasaba con productos regulados, “que en general son mucho más económicos que en Colombia”.

 

“Esa mercancía se la llevaban a Cúcuta y allí la venden, no solamente en los departamentos fronterizos, sino también hasta la propia Bogotá, donde los buhoneros, incluso los comercios formales, se vende los productos regulados provenientes de Venezuela”.

 

Por su parte, Víctor Álvarez, economista y Premio Nacional de Ciencias 2013, caracteriza a este fenómeno como una proliferación de medios de acopio “para capturar los billetes de alta denominación, que luego son revendidos, y la pregunta que debemos hacernos es ¿a quién le interesa pagar prácticamente el doble por el valor real de un billete?”.

 

Asimismo recordó que existe una cantidad de negocios que son expresión de esa “economía criminal”, ligados al contrabando de extracción de gasolina, alimentos y medicinas. “Son negocios que por el seguimiento que pudieran ser objeto por parte del Estado, tras la pista de estas actividades ilícitas, se realizan con pagos en efectivo, por ello necesitan acopiar grandes cantidades de billetes”.

 

La situación adoptó niveles de preocupación y de alarma en el seno del gobierno cuando el expresidente de PDVSA, Rafael Ramírez, denunciara en agosto de 2014 que se fugaban hacia la República de Colombia 45 mil litros diarios de gasolina.

 

Sobre la anuencia de algunos efectivos de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) para dejar pasar gandolas hacia la frontera colombo-venezolana, Luis Gavazut respondió que el contrabando de extracción “necesariamente pasa por un tema de complicidades”. En ese orden de ideas, el investigador reveló que existen de 2 mil a 3 mil trochas establecidas para cruzar hacia el país vecino, “por los caminos verdes”.

 

“Hay un ejército de explotados, que son personas conocidas como mulas, a las cuales se les paga una miseria y son prácticamente esclavos de estas mafias. Los obligan a trasladar a pie el contrabando por dichas trochas. Ese es un comercio que por más fuerza armada que se tenga o la mejor buena voluntad para controlarlo, siempre habrá una forma en que alguna persona se escabulla a través de un camino verde”, expresó Gavazut.

 

El investigador refirió que el constituyente por el Sector Pensionado, David Paravisini, denunció que se contrabandean buques llenos de hidrocarburos venezolanos; “en el momento en que se comenzó a combatir la situación de la frontera, cuando el presidente Maduro decidió cerrarla durante un año, circuló una noticia donde se consiguió un oleoducto que trasladaba la gasolina venezolana por una refinería de un centro de almacenamiento de combustible en Venezuela hacia Colombia, vía tubería, totalmente ilegal”, aseveró.

 

“Si eso ocurre, no me extraña que las gandolas pasen, no de madrugada si no en el día, sobornando a algunos efectivos de la Guardia Nacional Bolivariana que están allí para vigilar que no exista ese tráfico de gandolas”.

 

De igual forma, se preguntó cómo impedir que los guardias nacionales se dejen sobornar si en este tipo de economías criminales se maneja grandes cantidades de dinero. “¿Cómo evitar que se dejen comprar y se hagan de la vista gorda? Y peor aún, estas gandolas ¿de dónde salen?, ¿quién les suministra el combustible? Porque esa gasolina sale de las instalaciones de PDVSA. Es todo un entramado, donde el componente de la corrupción es importante”, dijo Gavazut.

 

Respecto a quienes podrían estar detrás de dicho mecanismo ilegal, Víctor Álvarez sostuvo que “es posible que sea una jugada de quienes adversan al gobierno, para provocar una crisis de los medios de pago, sacando también parte del efectivo que aún circula. ¿Qué otra cosa explica que se hayan encontrado camiones con billetes venezolanos en Paraguay, o en Brasil?”.

 

Arma de doble filo

 

Sobre la posibilidad de aumentar el precio de la gasolina en Venezuela, Víctor Álvarez afirmó que establecer un costo del combustible venezolano, semejante al que está en Colombia, “sería una manera para erradicar el incentivo al contrabando”.

 

“Mientras no se elimine la causa del problema, que es ese subsidio exagerado; mientras no se exija en la frontera un precio de la gasolina en Venezuela semejante al que hay en Colombia, ese incentivo perverso al contrabando de extracción se va a mantener, al igual que el incentivo a las bolsas CLAP y de las medicinas subsidiadas, porque el precio que se paga en Venezuela, en comparación con el costo que tienen en Colombia, es muy bajo. Es esa enorme brecha lo que estimula el contrabando de extracción”, aseguró Álvarez.

 

Sobre ese tema, Gavazut plantea que la medida provocaría un “efecto perverso sobre la inflación, porque si nada más con los aumentos salariales, que solamente tienen un impacto de no más del 12% en las estructuras de costos de la producción general en Venezuela, se lo trasladan más del doble a toda la estructura, con la gasolina pasaría igual; cuando aumenten el combustible también aumentarán los costos de todo. Además no hay garantía de que acabe con el contrabando, porque igual se pueden llevar la gandola robada. Es decir, ya ni siquiera comprada a precio de gallina flaca subsidiada, simplemente la robarían”, expresó.

 

Igualmente, consideró como una posible solución al contrabando de extracción “el cierre definitivo de la frontera y atacar con mucha fuerza toda la economía criminal que se teje allí”. Asimismo, propuso estabilizar la economía nacional en todo lo que respecta al valor de la moneda y la inflación, incrementando el ingreso de divisas al Estado, “para que las inyecte a la actividad comercial dentro del marco de control de cambio y así aumentar la disponibilidad de bienes”.

 

Durante el primer semestre de 2017 se computaron 4 reportes mensuales para un total de 25 casos de contrabando, de los cuales 17 corresponden a la movilización ilegal de gasolina con la incautación de 125 mil 960 litros de combustible, lo cual representa 91% de casos registrados. Le siguieron 3 reportes de contrabando de alimentos y materiales ferrosos; 2 de repuestos de vehículos, 1 de materiales preciosos y 1 de cemento, reseñó el Monitoreo del Observatorio de Delito Organizado.

 

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Bachaqueo en Facebook

 

En varias publicaciones de un grupo de Facebook se ofrecen billetes del nuevo cono monetario nacional y el que los oferta pide que le hagan la transferencia solo por el Banco de Venezuela. Entre los billetes se encuentra el de 100 bolívares, 5 mil bolívares, 10 mil bolívares y 20 mil bolívares para ser vendidos con una ganancia del 40% para el comerciante.

 

Las personas se mostraron sorprendidas por el precio, otras no dudaron en hacer ofertas aludiendo el problema de la escasez de efectivo en el país.

 

En 2016 el medio de comunicación Telesur publicó en su página web un trabajo de investigación sobre los billetes venezolanos, y de acuerdo a las investigaciones concluyeron que “eran utilizados por mafias para imprimir dólares falsos sobre el papel moneda venezolano”.

 

Sobre esta tesis que se manejó en años anteriores, ambos especialistas concluyeron que técnicamente es imposible desteñir los bolívares venezolanos para imprimir en ellos otra moneda extranjera, debido a las dimensiones que tiene.