Ultrasecretos

Cuba en planes para dividir el poder de gobierno

20 julio, 2018 | 12:00 am

El proyecto de carta magna —que no se ha hecho público pero fue reseñado por el diario Granma— fue preparado por una comisión encabezada por el ex gobernante Raúl Castro. Incluye la creación de un primer ministro, que estaría al frente del Consejo de Ministros y la administración del gobierno, además de un vicepresidente y un presidente del país. Actualmente no hay un cargo de presidente como tal sino de presidente del Consejo de Estado y de Ministros y existen varios vicepresidentes.

“Los cambios dan a entender que están dividiendo el control político para mejorar el sistema socialista”, comentó Andy Gómez, académico retirado de la Universidad de Miami.

De ser correcta esta descripción, ello implicaría que el presidente no estaría directamente al frente ni del Consejo de Estado ni del Consejo de Ministros.

En el nuevo modelo, el poder sería compartido entre más actores, lo que podría evitar una lucha interina tras la muerte de Castro, de 87 años.

“Creo que esto tiene que ver con el reconocimiento y los ajustes necesarios [en relación] al fin de la era del caudillismo de los Castro y la necesidad de introducir una estructura administrativa más compartida y equilibrada, con al menos la ilusión de la separación de poderes”, comentó Ted Henken, profesor de Baruch College. “Pero más que una separación de poderes, que podría describirse mejor como una separación de responsabilidades”.

Las reformas intentan crear “un sistema menos personalizado, más institucionalizado y con una apariencia de mayor legitimidad ante los ojos de los cubanos”, dijo Richard Feinberg, investigador del Brookings Institution en Washington. La creación de un primer ministro así como de gobiernos locales —Cuba volvería a tener gobernadores provinciales— buscaría mayor eficiencia en la administración del país.

Pero aunque las reformas intentan crear la impresión de que se crearán instituciones “más normales” y habrá una división entre partido y gobierno, agregó Feinberg, “sin darse cuenta, [el reporte de Granma] admite que todos las reformas tuvieron que ser aprobadas por el Buró Político” del Partido Comunista antes de que la Asamblea Nacional acordara comenzar la reforma constitucional en junio.

No hay muchas sorpresas en los cambios que Castro intenta hacer a la Constitución, que deberá ser aprobada en referendo “para crear algún sentido de participación popular”, señaló Feinberg.

“El texto reafirma el carácter socialista de nuestro sistema político, económico y social, así como el papel rector del Partido Comunista de Cuba como fuerza dirigente superior de la sociedad y el Estado”, reportó Granma.

El proyecto, descarta la posibilidad del voto directo para elegir al presidente, una demanda que muchos cubanos habían realizado en foros públicos. El presidente será nombrado por los diputados de la Asamblea Nacional, como hasta ahora. El actual gobernante Díaz-Canel llegó a la cima del gobierno con menos del 1% de voto directo a nivel local.

“No se resuelve…que efectivamente el pueblo elija a su presidente y no a través de los diputados a la Asamblea Nacional. El presidente debe rendir cuenta al pueblo que lo eligió”, comentó un lector identificado como Juan Lancara en el sitio digital de Granma.

Pero la propuesta de un sistema donde el presidente comparta el poder con un primer ministro a cargo del gobierno y un presidente del parlamento que dirige el consejo de Estado, ha generado muchas interrogantes, aunque los expertos advierten que el reporte de Granma es ambiguo y todavía es muy pronto para entender la magnitud de los cambios.

El gobierno cubano ha declarado que tiene intención de fortalecer la legislatura. Unir la presidencia del Consejo de Estado y de la Asamblea pudiera responder a esto, dijo Feinberg.

Por otra parte, “todavía no sabemos cómo se elegirá al primer ministro”, dijo William LeoGrande, profesor de American University. “Si el presidente designa al primer ministro, entonces el presidente seguirá siendo el funcionario gubernamental más poderoso. Así es como funciona la relación entre el presidente y el primer ministro en Francia, China y Rusia”.

Castro podría haber dado una clave adicional para entender el futuro de su sucesor.

Castro, de 87 años, dejó el gobierno en abril a Díaz-Canel, de 58 años, aunque se mantiene al frente del Partido Comunista. Antes de retirarse, dijo que el plan era que Díaz-Canel lo sustituyera como primer secretario cuando dejara el cargo en el 2021.

Un presidente que también es primer secretario del Partido tendría la última palabra sobre las decisiones de gobierno en el país, coinciden todos los analistas.

El proyecto de Constitución recoge cambios que Castro había sugerido en sus intervenciones públicas en los últimos años, como la limitación de los mandatos del presidente a dos de cinco años y la creación del primer ministro.

La figura del primer ministro en Cuba no es nueva.

El fallecido gobernante Fidel Castro ocupó ese puesto y fue el verdadero hombre fuerte de la política cubana desde 1959 hasta 1976, cuando se aprobó la Constitución actual y pasó a ser el presidente del Consejo de Estado y de Ministros.

Pero LeoGrande no cree que esta sea la dinámica que podría volver a instaurarse con la nueva Constitución.

“No hay duda de que Díaz-Canel está a cargo del gobierno. Él está en la portada de Granma todos los días. Y, por supuesto, fue vicepresidente de la comisión que redactó la nueva Constitución, por lo que no es probable que él mismo se haya autoeliminado”, opinó LeoGrande. “Creo que el reporte de Granma fue ambiguo”.

Gómez, sin embargo, dijo que la propuesta le quita aún más peso a la figura de Díaz-Canel —quien gobierna bajo el manto y la aprobación de Castro—, al tiempo que está llena de contradicciones.

“Si hablan de un Estado socialista y el control del Partido, ¿Cómo van a hablar de libertad política y prosperidad individual?”, dijo. “Eso no existe”.