País

Cuando la vocación no alcanza para comer

20 julio, 2018 | 12:00 am

Desde hace 26 días profesionales de la salud (médicos, bioanalistas, odontólogos) del país se encuentran en protesta exigiendo mejoras salariales. Una enfermera devenga quincenalmente entre 700 mil a un millón de bolívares, pero la Canasta Básica Alimentaria Familiar para el mes de julio tuvo un valor de 378.300.617 bolívares, según el Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas-FVM).

“Nosotros los trabajadores del sector salud estamos trabajando por caridad. Una compañera enfermera cobró esta quincena 750 mil bolívares que no son suficientes para cubrir sus necesidades básicas. Queremos hacerle llegar un mensaje al gobierno nacional de que no se siga burlando de nosotros con bonos, porque con eso no nos van a callar”, expresó María Ramírez, enfermera, durante una manifestación que tuvo lugar en el estado Táchira.

Danny Golindano, coordinador nacional de la ONG Médicos por la Salud, dijo a Quinto Día que la situación actual de los profesionales del gremio es la más precaria en Latinoamérica. “Vivimos un sistema de salud que no tiene respuestas a los pacientes y esto limita el trabajo de un profesional siendo uno de los mejores, pero con los sueldos más bajos”.

Según la Federación Médica Venezolana durante los últimos seis años más de 22.800 médicos han huido del país por la crisis económica, política y social que enfrenta Venezuela.

La institución asegura que la fuga masiva de médicos ha acelerado el colapso del sistema de salud en el país; situación que les suma un problema más a los pacientes en los centros de salud, quienes también han manifestado por el déficit de médicos y enfermeras.

“Del 10% de los médicos que inician postgrado en el país 4.2 % de primer año lo abandonan porque no tienen como mantenerse en el postgrado”, informa Golindano al tiempo que asegura que más desilusión da cuando agarran sus maletas porque no tienen un sueldo que cubra sus necesidades básicas. “Los que aún seguimos haciendo medicina en Venezuela lo hacemos porque nos gusta y nos apasiona nuestra carrera, y el gran miedo que tenemos nosotros los médicos es no poder darle respuesta a un paciente, yo que soy hematólogo y manejo la parte oncológica tengo un paciente con leucemia y tiene la posibilidad de curarse, pero la situación precaria del país no te permite darle respuesta inmediata”.

El presidente de la Federación Médica Venezolana, Douglas León Natera, refirió en una entrevista que las protestas también se dan por lo que sucede puertas adentro en los centros de atención hospitalaria. “En las áreas críticas (de emergencia) no hay absolutamente nada de insumos. Hospitales referencia de Venezuela como el Clínico Universitario, Pérez Carreño, J.M. de los Ríos, Domingo Luciani, que deberían tener como mínimo el 90% de los insumos, apenas llegan al 9% y los otros, que no son tan reconocidos (aproximadamente 300) tienen 0%. No hay absolutamente nada. Las puertas están abiertas pero existe un cierre técnico oficializado por el gobierno hace mucho tiempo”.

Asimismo indicó que el gremio no puede ejercer con dignidad la profesión porque no pueden garantizar la vida y la salud de los pacientes.

“Con ese salario, si vas a trabajar no comes en tu casa, y si vas comer en tu casa no puedes trabajar. Ese sueldo apenas alcanza para mediodía de comida. Allí está el problema, por un lado la falta de insumos, y el salario miserable. El gobierno se ha negado a sentarse con la federación de farmacéuticos y los colegios, fundamentalmente el de Caracas y las federaciones todas, a discutir sobre el salario de los trabajadores del sector salud”.

Letra muerta
De acuerdo con la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela en el artículo 86 establece: “(…) El Estado garantizará un presupuesto para la salud que permita cumplir con los objetivos de la política sanitaria”.

Para Natera lo escrito en la Carta Magna no se pone en práctica, “se olvidan de ello, o dicen que dotan y resulta que no hay nada en emergencia, pero sí, de pronto puede aparecer algún insumo, siempre y cuando ellos quieran atribuirle la responsabilidad que tiene el administrador, el gobierno nacional o el director, quieren hacer ver que el médico o la enfermera no quieren atender al paciente, pero resulta ser todo lo contrario. Si lo hay lo tienen escondido bajo llave. En emergencia no hay absolutamente nada”.

Un reporte del Alto Comisionado de la Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Acnudh), realizado por Zeid Ra’ad Al Hussein indica que “todos los médicos, académicos, otros profesionales de la salud, y defensores de los derechos humanos que fueron entrevistados, coincidieron en señalar que el país sufre de una dramática crisis sanitaria y de un completo colapso del sistema de atención sanitaria, que ha resultado en violaciones masivas al derecho a la salud”.

Esta situación, señala Acnudh, fue causada por “múltiples factores”. Entre ellos menciona la reducción del porcentaje del gasto en salud con respecto al PIB de Venezuela, que pasó de 5% en 2007 a 3% en 2015, según los datos reportados por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Las cifras contrastan con los datos de hace diez años. Para 2006, el gasto en salud era de 4,9%. En el año 2000, representaba 6% del total del PIB.

“El presupuesto asignado por el gobierno para prevenir y controlar el paludismo fue recortado en 70 % para el período 2015-2016″, señala el informe citando a la OMS. Esto trajo como consecuencia la propagación de la enfermedad por todo el país y con una estimación de más de 300 mil casos y 280 muertes.

Respecto a la réplica que se debería obtener por parte de los organismos competentes, Golindano sostiene que no ha habido respuestas. “No hemos tenido ninguna contestación del gobierno nacional porque nunca se sentó con nosotros a dialogar. En muchas oportunidades hemos intentado sentarnos con el Ejecutivo, con los ministros para establecer estrategias de abordajes en el ámbito de la salud, con personas que saben de la materia y que han sido preparados durante años. Nunca hemos tenido respuestas.

A pesar de la omisión, profesionales del gremio médico han manifestado a la prensa que seguirán exigiendo sus derechos en la calle; otros han decidido probar suerte en países del Cono Sur como Chile, Argentina, Uruguay, incluso Colombia, donde pueden llegar a ganar hasta dos mil dólares mensuales.