Cartas del Lector

Cuando el bisturí es una mandarria

5 octubre, 2018 | 12:00 am

Desde los inicios del siglo pasado hasta la fecha, los cirujanos del socialismo científico han elegido como bisturí de diamantes para cambiarle el corazón a los ciudadanos el instrumento demoledor por excelencia: la mandarria, para acabar con las estructuras “capitalistas” de la vieja sociedad, desde donde surgirán, luego del cambio, los hombres nuevos con un martillo a cada mano para entrarle a golpes y porrazos a todo cuanto les parezca obstáculos, para adecuar al recién salido cuerpo social al sonido de sus latidos y hacerlo de una vez hipertenso a la autoridad del nuevo mandante, asistidos a la vez por un cuerpo de cooperantes ahora organizados como los “burropolis”.

No hay así ningún recato para entrarle a cualquier procedimiento o alerta silenciosa, pues con la furia del monomaniaco del “Hammer Man”, transformado en burócrata, ejercen el poder con violencia destructiva revolucionaria lo que considera doctrinario para la conversión en “robóticos” obedientes a los ciudadanos, que de lo contrario serán aplastados por la tormenta del fuego de la ignorancia desde la condena en las ergástulas del sistema.

Ahora bien, la mandarria también se combina con el anestésico de la corrupción cuando es necesario. Tal cual ocurrió en los primeros tiempos cuando el artefacto venia envuelto en papel navideño y el “¡Feliz año!” con lo cual los golpes se convirtieron en un ballet de ensueños cuando todo era de todos sin aviso y sin trabajo y surgieron del sombrero del mago cooperativas, dólares, viviendas y cuantos sueños pudieran adornar los estantes de la Feria de la Alegría Popular, que no era otra cosa que un escondite clásico para negar el tiempo por venir y entonces ¡Uh, ah Chávez no se va! Era el canto de moda y solo uno que otro avispa’o sabía que la trampa jaula estaba en la espera de Juan Bobo para atraparlo.

Así, al compás del golpe certero y efectivo fueron desapareciendo las murallas protectoras de la economía de mercado y aparecieron los fantasmas del control de precios, del mercado cambiario y el engendro también llego a los sueldos y salarios para también limitar la propiedad, dándole un matiz esclavizante al trabajo que ahora solo sirve para comer a medias.

Por otra parte, los ejecutores del método “mandarriazo” y la corrupción para repetir la historia y dejarnos ver que no hay nada nuevo bajo el sol socialista (fracasado, una y otra vez) nos presentan el surgimiento de los “intocables”, que no son otros que los ejes de la vieja carreta del feudalismo, la oligarquía y la esclavitud cuando llevan una vida al estilo monárquico con poco trabajar y mucho “chachareo” para sembrar con promesas los caminos por donde el nuevo pendejo transitará, buscando el final del túnel establecido como viaducto trampolín hacia la eternidad, donde el engatusado logrará la felicidad eterna luego del largo transitar por el purgatorio del socialismo del siglo XXI.

Tony Rivera Chávez
C.I: 2.923.879