Opinión

Con votos, sí salen

9 marzo, 2018 | 12:00 am

Cada día me indigna más lo que como loros repiten en las redes supuestos influencers, carentes de formación o cultura. Muchos de ellos ni siquiera existen, sino que son el resultado de artificios electrónicos que multiplican cuentas. Algunos disparan desde el extranjero, y uno que otro es un imberbe jamás ha pisado un barrio, ni arriesgado el pellejo en la calle y cuya artillera intelectual se limita a 280 caracteres.

Lo peor, por cierto, no es esa despreciable fauna –a veces me pregunto cuánta atención le hubiera prestado Betancourt o Caldera- sino el cada vez mayor número de autodenominados dirigentes nacionales que en lugar de dedicar tiempo y seso al análisis frío y racional de los grandes desafíos que por delante tenemos, ocupan horas mirando las pantallas de sus móviles, contando likes para resolver cuál es el camino a seguir.

De las tantas idioteces que leo, de los que proclaman que la única salida es no votar, sin explicar qué hacer el día después, es que dictadura no sale con votos.

Dictadura sí sale con votos. Y en el escenario más desfavorable, con votos se combate. Pregunto: ¿Cómo salió el generalísimo Augusto Pinochet, dictador en serio de Chile? ¿No fue con votos? ¿Es que acaso la Concertación echó a la tiranía absteniéndose?¿Y los Ortega en Nicaragua? ¿No fue con votos que Violeta Chamorro reemplazó a los antiguos guerrilleros del Frente Sandinista? ¿Y a Jaruzseski, en Polonia, no lo aventaron con votos y la presión de Solidaridad? ¿Y a Husák en Checoslovaquia ¿Y qué decir de España tras la muerte de Franco, asesino de un millón de españoles y cancerbero durante casi cuatro décadas? ¿No fue con votos que la transición se hizo posible, y con votos los otrora clandestinos se convirtieron en gobierno?

Regresemos a nuestras fronteras. En 1941, a sabiendas que no tenía ninguna oportunidad, Rómulo Gallegos fue postulado candidato presidencial, no para ganarle al abanderado del postgomecismo, sino para construir un partido que fuese herramienta de lucha y transformación. ¿Qué chance podía tener el más ilustre de nuestros escritores, cuando el nuevo Jefe de Estado sería designado por el Congreso de la República, cuyos diputados había “elegido” López Contreras? Años más tarde, mandando el entonces coronel Pérez Jiménez, y convocadas las elecciones para Asamblea Constituyente, URD y Copei inscribieron candidatos y AD –que en las primeras elecciones universales, directas y secretas de Venezuela había obtenido el 74,47 % de respaldo popular- decidió no participar. Los dirigentes en el exilio llamaron a no legitimar la dictadura votando, pero quienes sufrían los embates de la tiranía en el terreno, entre ellos los líderes de la resistencia, convirtieron al cuestionado proceso en una oportunidad para la protesta, la denuncia y el rechazo a la gorilada militar. Y contra todo pronóstico, alcanzaron la victoria. Que los vencedores se dejaron poner presos es otra cosa. Si en lugar de atender la cita del ministro Vallenilla se hubieran echado a la calle, la historia sería distinta.

Twiteros, adictos al Facebook, Instagram el Whatsapp, para que lo sepan dictadura sí sale, o se combate con votos. Y no les recomiendo que se lean el Libro Gordo de Petete, no por ser de antigua data, sino porque tiene muchas páginas.

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