Opinión

“¿Cómo se hace para mantener un estado de derecho?”

31 agosto, 2018 | 12:00 am


El estado de derecho está presente, cuando todos los órganos ejercen la función que, le ha sido atribuida sin rebasar su ejercicio

Un Estado es la organización política que posee un territorio determinado donde vive un número de sujetos que se consideran ciudadanos de dicha entidad. La organización está integrada por múltiples órganos, cada uno de los cuales ejerce una determinada función. El estado de derecho está presente, cuando todos los órganos ejercen la función que, le ha sido atribuida sin rebasar su ejercicio. Las funciones tienen diferentes contenidos: algunas serán activas; otras contraloras; otras represivas y otras normativas.

De allí que el estado de derecho opere en estructuras dotadas de funciones de diferente contenido, grado y alcance que se atribuyen a los múltiples órganos, los cuales, están obligados a ejercer la que le ha sido asignada. La falta de ejercicio; el ejercicio incompleto, parcial, equivocado, rompe la armonía del sistema.

Pocos se dan cuenta que la estructura orgánica del Estado es análoga a la estructura orgánica del cuerpo humano: cada órgano tiene su propia función: si se detiene en su ejercicio, o si se desborda, para imponerle a otro órgano una tarea que le es ajena, o para quitarle una que le es propia, el cuerpo se enferma. La estructura organizativa es exactamente igual: cada órgano con su propia tarea y, en el caso de que cese de hacerlo, o lo realice equivocadamente, la estructura debe utilizar los mecanismos de saneamiento para restablecer el orden. Lo grave está en el hecho de que tales mecanismos sean los que fallen o los que se excedan.

Si nos preguntamos ¿qué es lo importante en esa estructura organizativa? Independientemente de la respuesta obvia de que todo es importante, está la evidencia de que lo esencial es la función de los órganos que obligan a los restantes a cumplir con las propias y en el caso de que fallen, sustituirlo por nuevos elementos, cualquiera que ellos sean, pero capaces de seguir los pasos básicos de la función: cumplirla eficientemente y sin interrupción.

Consideramos que esto es lo que debe decir una Constitución; lo que debemos enseñarle a los aspirantes a obtener posiciones de gobierno; lo que deben saber los legisladores: que existe una estructura que debe mantenerse activa lo cual no puede producirse mediante la sustitución de un órgano en otro, sino que, el sistema está sano en la medida en que cada quien ejerza su propia tarea.

Venezuela está enferma no solo porque algunos de los poderes clásicos están ausentes (Poder Legislativo, Poder Judicial), sino porque existe un poder sobrevenido (Poder Constituyente) que ha intentado sustituirse en el Legislativo y, porque las ausencias orgánicas, han sido ocupadas por las manos del Ejecutivo, carente de la práctica, del conocimiento y de la destreza, a la cual vamos a llamar “competencia”, para el ejercicio de las tareas que ha usurpado.

En un país enfermo, la medicina no es la parálisis de los órganos, sino la emergencia, constituida por operadores accidentales, temporales y eficientes.

El estado de derecho es el aparato operativo a través de todos y cada uno de sus órganos para cumplir sus fines y desconocer, simplemente desconocer al elemento disturbador que rompe las reglas del cumplimiento del deber asignado. La medicina del sistema está: 1) En la utilización, cuando hay crisis, de los órganos transitorios de emergencia; y, 2) en el desconocimiento del órgano o de los órganos que rompen la armonía del sistema.

Lo acertado es abandonar al infractor a su propio destino que es la pérdida de su propia función y de su propio poder.