Quinto Día Online
22 de Noviembre del 2017

Destacada

Ciudad Bolívar, 72 horas de angustia

Ciudad Bolívar, 72 horas de angustia

“Por diversas fuentes pudimos conocer que los saqueadores se organizaron por grupos y arremetieron nuevamente en la madrugada del sábado 17 de diciembre”

 

“Funcionarios policiales fueron captados participando en los saqueos y los guardias nacionales optaron por observar y dejar pasar”

 

 

María Alejandra Pasarella A.

@mpasarella25

 

 

Años de esfuerzo y dedicación se esfumaron en 72 horas de vandalismo y violencia. La capital histórica de Venezuela, esa misma donde Simón Bolívar pronunció su célebre Discurso de Angostura y la misma que se caracteriza por su pasividad y aparente apatía, se vio envuelta en una trágica seguidilla de eventos que dejaron como resultado, al menos el 80% del comercio de sector alimentos y víveres devastado, además de un importante número de pequeñas y medianas empresas en la rama de licorerías, ferreterías y farmacias afectadas.

 

La medida presidencial de sacar de circulación el billete de 100 bs en 72 horas, fue el detonante de la situación en esta localidad del país. El viernes 16 de diciembre, los bolivarenses se apostaron a las afueras de los bancos, exigiendo que les recibieran los billetes de 100 que aún tenían, pues luego de enormes e interminables colas, fueron muchos los que quedaron con billetes de esa denominación.

 

Los ánimos se caldearon cuando los gerentes de las instituciones bancarias se negaron a recibir los billetes, pues la orden presidencial era que a partir de ese día, todo venezolano que tuviera billetes de 100 bs debía dirigirse, en los próximos cinco días, a la sede del Banco Central de Venezuela, en Caracas.

 

Ya rondando las horas del mediodía del viernes 16, se comenzaron a conocer las noticias de los intentos de saqueo en el Paseo Orinoco, que es la principal zona comercial de esta ciudad. No obstante, los cuerpos de seguridad alertaron a los comerciantes, se bajaron las santamarías y la situación pudo ser controlada, en ese momento y en ese lugar.

 

Al mismo tiempo y casi de manera sincronizada, comenzaron los disturbios en el sector “El Corito”, en La Sabanita, zona de comercio informal con muchos mercados y abastos de chinos, que se convirtieron en el blanco a atacar. En un lapso de 36 horas se produjo en esta zona y en la avenida perimetral que colinda con este sector, una guerra campal: gente saqueando, mientras la policía y los guardias nacionales lanzaban bombas lacrimógenas.

 

De la misma forma comenzó a ocurrir en diversos puntos de la ciudad: en el sector de la Redoma del Psiquiátrico; en la avenida Libertador; en el sector Los Próceres; en Los Coquitos; en la avenida 17 de Diciembre, en el sector Menca de Leoni; en la urbanización El Perú, avenida España y en la calle Colón. Esto fue dándose paulatinamente, un evento tras otro, hasta producirse el hecho de que toda la ciudad estaba en guerra.

 

En horas de la noche del viernes 16, se conocieron los primeros reportes. El alcalde de la ciudad, Sergio Hernández, publicó un tweet en el que aseguraba que la ciudad estaba en completa calma. No obstante, ya se sabía que había muchos negocios saqueados y que aún la guerra no había terminado. Por diversas fuentes se pudo conocer que los saqueadores se organizaron por grupos y arremetieron nuevamente en la madrugada del sábado 17 de diciembre. Al amanecer de este día, las fuerzas de seguridad en la ciudad eran insuficientes, muchos funcionarios policiales fueron captados participando en los saqueos y los guardias nacionales optaron por observar y dejar pasar. En otros casos, lanzaban bombas lacrimógenas y abandonaban los sitios por algunos minutos.  La gente interpretaba que les estaban dando tiempo para que saquearan.

 

 

Blackout informativo

 

Durante todo ese sábado también hubo una guerra informativa a través de las redes sociales. Para ese momento, ninguna televisora o emisora de radio informaba de lo que ocurría. Los diarios locales mostraban sólo una parte de los hechos y finalmente, de sábado para domingo, dos de los tres periódicos de la ciudad tomaron la decisión de no circular al día siguiente. No había garantías para los trabajadores, ni para los vendedores de los periódicos y a esto se sumaba la posibilidad de perder un tiraje, teniendo graves problemas para conseguir el papel.

 

Los medios nacionales también mantuvieron total silencio. Las únicas ventanas a través de las cuales los bolivarenses comenzaron a expresarse y a pedir ayuda ante la insuficiencia de funcionarios de seguridad, fueron las redes sociales. Desde el sábado hasta el domingo, la etiqueta #CiudadBolívar se convirtió en tendencia nacional y luego el domingo 18 y el lunes 19 de diciembre, #SOSCiudadBolívar se mantuvo entre el primer y el segundo lugar como tendencia nacional e internacional, en la red social Twitter.

 

 

Acabaron con todo

 

La noche del sábado, fue una de las más duras del fin de semana para los comerciantes. Tras más de 24 horas en situación de emergencia, ya los cuerpos de seguridad no eran suficientes. Las turbas vandálicas se fueron haciendo cada vez más grandes y prácticamente Ciudad Bolívar quedó en manos de los saqueadores.

 

No sólo se llevaron comida, también cargaron con aires acondicionados, refrigeradores y televisores. Se llevaron hasta las carpetas con facturas de años anteriores, rompieron vitrinas y destrozaron baños. Los daños muestran saña, extrema violencia, anarquía y ninguna o muy poca acción por parte de los cuerpos de seguridad.

 

Esa noche, algunos comerciantes intentaron sacar la mercancía de sus locales -incluso mobiliario- para tratar de salvaguardar su patrimonio. En algunos casos, lo lograron. En otros fue imposible repeler la violenta y dura acción de los saqueadores. En las redes sociales se hablaba de una lamentable “guerra de pueblo contra pueblo”.

 

 

Pronunciamientos oficiales

 

No fue sino hasta la mañana del sábado, 17 de diciembre, cuando en una rueda de prensa el gobernador del estado Bolívar, Francisco Rangel Gómez y el alcalde del municipio Heres, Sergio Hernández, emitieron pronunciamientos oficiales. Todo lo demás había sido dicho a través de las redes sociales.

 

Hernández emitió el decreto N° DL-12-16-094, en el que se prohibía la circulación de motos entre las 5 de las tarde y las 6 de la mañana del día siguiente, y de niños sin sus representantes legales. Ambas medidas estuvieron vigentes hasta el lunes 19 de diciembre y fue lo que la gente comenzó a llamar el “toque de queda”.

 

Por su parte, Rangel Gómez señaló que se estaba a la espera de un contingente de la Guardia Nacional Bolivariana para reforzar las medidas de seguridad. Parte de este contingente llegó en horas de la tarde de ese mismo día y la otra parte en la tarde del domingo 18.

 

A la “ciudad en calma” que describió el Alcalde del Municipio Heres en su cuenta de Twitter, arribó el día domingo el Comandante General de la GNB, mayor general Benavides Torres y el día lunes el vicepresidente del PSUV, Diosdado Cabello; el vicepresidente de la nación, Aristóbulo Istúriz y el jefe de la bancada oficialista del PSUV en la Asamblea Nacional, Héctor Rodríguez.

 

Estas visitas dejaron la oferta de 58 mil bolsas de los CLAP que serían distribuidas en la ciudad y el otorgamiento de préstamos por parte de la banca pública a los comerciantes afectados, además de las acusaciones a dirigentes opositores de “orquestar” el macabro plan vandálico que mantuvo en jaque a la población bolivarense por más de 72 horas.

 

 

Tres días después, amaneció

 

La noche del lunes por fin los bolivarenses pudieron dormir. Los días anteriores fueron de mucha angustia porque una vez que devastaron el comercio, los saqueadores intentaron ir a las casas. Los vecinos se organizaron y defendieron sus patrimonios. La noche del domingo hubo un efectivo despliegue de las fuerzas de seguridad y tal como se dice por allí, “candelita que se prendía, candelita que apagaban”.

 

La semana inició en un ambiente de dolor. Muchos bolivarenses intentado reconstruir desde las cenizas, otros aun abatidos por los duros golpes que les dieron a su patrimonio, pero en definitiva, amaneció una ciudad que perdió en todos los sentidos.