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País

Carnavales en caos: la crisis del turismo en Venezuela

9 febrero, 2018 | 12:00 am

Hiperinflación, desabastecimiento y control cambiario son algunos de los males

 

Las cifras que manejan las distintas cámaras de turismo son de una disminución del 50%, con respecto al año pasado en unidades vendidas

 

 

Yubreiler Sotomayor

sotomayoryandreina@gmail.com

 

 

La aguda crisis inflacionaria que vive Venezuela ha permeado en el desarrollo del sector Turismo. Con un índice inflacionario que solamente en el mes de enero se posicionó en un 95%, el creciente desabastecimiento y las fallas de transporte aéreo, fluvial y terrestre, vacacionar se ha convertido en una tarea “cuesta arriba” para el ciudadano común.

 

El Semanario Quinto Día entrevistó a dos especialistas que nos dan sus perspectivas para la tan esperada semana de Carnaval.

 

Turismo hiperinflacionario

 

Para la reconocida periodista, Valentina Quintero, resulta imposible hablar de turismo en una economía hiperinflacionaria, ya que “lograr que el venezolano común viaje en medio de esta situación es muy difícil, porque los posaderos o la gente de los restaurantes, o a la gente de los servicios no puede mantener una tarifa, y con un mes de anticipación asegurar una reservación en base al mismo precio”.

 

Quintero asegura que esto motiva que cuando se habla de una dolarización en Venezuela “nos encontramos con que es un hecho real, aunque se cancele en bolívares, ya que los únicos precios que se pueden mantener están en dólares, y estos se encuentran afectados por el mercado negro”, explica.

 

Por su parte, Álvaro Montenegro, expresidente de Conseturismo, señala que existe una disminución en la afluencia de temporadistas, puntualizando que “las cifras que manejan los gremios, así como las distintas cámaras de turismo es de una disminución del 50% con respecto al año pasado en unidades vendidas. Si te guías por los bolívares, vas a vender más que el año pasado, así que eso es un espejismo, pero a nivel de unidades vendidas esas son las cifras que se manejan”.

 

Para Montenegro resulta esencial no dejarse llevar por el fenómeno monetario, sino que una medición real del impacto turístico pasa por los rubros facturados, desde la hostelería, el transporte y la recreación.

 

“Siempre son más bolívares que el año pasado, y no son punto de referencia, sino más bien la ocupación de hoteles y de aviones. Aerolíneas que operaban con seis vuelos a Margarita vuelan con uno, y eso que generalmente Carnaval es un pico. Imagina entonces esta semana antes de Carnaval, o la semana después. Si eres dueño de una posada en El Paují, ¿qué haces en el mes de mayo que no hay nada? Eso es lo que cuesta el turismo en Venezuela, y es la razón por la que aprovechar los picos es importante”.

 

El costo de la productividad

 

Además, Montenegro señala que “la productividad es más baja que en años anteriores, por una razón: no hay mucho dinero y el venezolano tiene otras prioridades; está en modo de alimentarse, así que el principal interés no es viajar”.

 

De la misma manera, según Valentina Quintero “el turismo en Venezuela ha bajado un 80%. Por supuesto, no hay cifras oficiales, pero si tú llamas a 4 o 5 posadas, eso es lo que te van a decir. Por la parte del turismo extranjero, eso se acabó, ya que la principal dificultad será el pago de los servicios. Están viniendo algunos brasileros, que han logrado mantener la hostelería en Santa Elena de Uairén, que están en la Gran Sabana o que siguen hasta la isla de Margarita y pagan con reais, y hacen el cambio que tienen qué hacer al precio de mercado negro, porque todo el efectivo del país está en Bolívar, que es el que tienen los mineros”.

 

Quintero enfatiza que la principal traba para fomentar el turismo extranjero pasa por el pago de servicios y el férreo control cambiario del país, presente desde el año 2013. “Un turista que venga de afuera no puede pagar con su tarjeta de crédito porque va a ser a dólar Dicom, y todo la va a salir costosísimo, y no puede pagar con una tarjeta de débito porque tiene el mismo problema con los precios; la única forma de pagar servicios en Venezuela va a ser consiguiendo un amigo venezolano, que le preste una tarjeta de débito y que logre que se la acepten en sitios donde tengan punto. Después tendrá que hacer un esfuerzo enorme para conseguir alguna línea aérea que lo traiga, que tenga los contactos, y después que llegue aquí, existe la dificultad de enfrentarse a la cotidianidad”, señaló.

 

De igual forma, Montenegro explica que los rubros más afectados del sector Turismo han sido, principalmente, “la hotelería, que se ha visto muy afectada por la crisis. En segundo lugar, la aviación venezolana, que hemos visto cómo ha disminuido en su calidad, en sus servicios, en su flota. La aviación venezolana tiene un drama tremendo de supervivencia. Hay líneas aéreas con tan sólo un avión en su flota, ¿cómo vuelas así? Claro, el problema es otro, a nosotros nos sale un pasaje aéreo para Margarita en 800 mil bolívares, cuando lo llevas a dólares, 800 mil bolívares no es nada; entonces, por lo menos, la aviación es un negocio dolarizado”.

 

El expresidente de Conseturismo añade que “el turismo no escapa, para nada, a la crisis económica que tiene el país. Es un círculo vicioso al que no escapa, pero que en este sector vuelve la realidad más visible, porque si estás en un hotel y estás pagando, tú quieres que en el hotel hay luz y haya agua, pero si no hay ni agua, ¿cómo haces? Debes tener una solución alterna”, infiere.

 

La alternativa a la crisis

 

Ambos expertos coinciden en que es posible una recuperación a corto plazo, pero que la misma es imposible, en palabras de Quintero, “con hiperinflación, con estos controles, con esta inseguridad, y con esta calamidad del transporte terrestre, aéreo y fluvial, no hay ninguna manera en que lo puedan hacer”.

 

Quintero explica que las perspectivas para Carnaval se vislumbran poco alentadoras, “principalmente por razones de transporte. Ahora, ¿por qué nosotros insistimos? Porque estamos absolutamente convencidos de que en Venezuela el turismo es una gran fortaleza; además hay gente que sigue, que continúa trabajando, que lo hace divinamente bien y que logrará que la gente haga lo que seguimos haciendo nosotros, que seguimos viajando”.

 

Como alternativa, Quintero propone que las personas incentiven el turismo cercano en las fechas de asueto, ya que “en Venezuela hay muchísima gente trabajando con el turismo, y lo que hay es que buscar información, y eso es de lo que nosotros nos ocupamos, de dar a conocer lo que tenemos más cerca. Si tú vives en Valencia, procura conocer los valles altos de Carabobo, procura ir hacia Puerto Cabello, o puedes incluso llegar hasta Morrocoy, que te queda un poco más cerca, porque esa es la forma en que cada uno de nosotros nos podamos convertir en los mejores clientes de cada región, y es la manera en que nos estamos preparando para cuando, finalmente, podamos hacer de Venezuela el destino turístico preferible con el que soñamos”.

 

Para Álvaro Montenegro es importante reforzar la sensación de seguridad, en los restaurantes, hoteles, posadas y en especial las líneas aéreas, recordando que “es algo que le toca al Estado y no a los particulares, porque como particular puedes poner a un vigilante privado, y eso no alcanza. Lo segundo que haría sería fortalecer la industria aérea venezolana. Es fácil hacerlo. En Colombia, por lo menos, la edad promedio de la flota aérea es de tres años; la edad promedio de la flota aérea venezolana es de 30 años. Si a eso le añadimos fomentar el turismo extranjero, una recuperación a corto plazo es completamente posible”, finalizó.