Cartas del Lector

Caracas primaveral

3 agosto, 2018 | 12:00 am

A los pies del Waraira Repano, enhiesta masa de la Cordillera de la Costa, continuación de sus estribaciones y cauces de quebradas, se extiende sobre un asiento aluvial la ciudad de Santiago de León de Caracas, que, plena de moles pétreas y/o vítreas y automotores que embotellan sus calles y avenidas más importantes, y pese a las variaciones por el cambio climático, aún ofrece temperaturas variables propias de su eterna primavera.

Aún así, no deja de ofrecernos atardeceres con el sol de los venados observable sobre la vertiente sur de su guardián natural que, al tramontarse, por cualquier vía o medio, nos premia con las hermosas playas tropicales del litoral central, así como los puntos de partida hacia allende de los mares en busca de opciones. También, recinto de bienvenida para propios y extraños, con el picacho de Galipán y los picos Humboldt y Naiguatá, íconos ante el piélago caribeño, articulación del Atlántico.

Pero, a causa de la dinámica poblacional, propia de toda urbe con las ventajas de Caracas, desde la misma época de la Colonia se ha visto sometida a diferentes presiones que han impactado su medioambiente. Y, es así como ahora no observamos desde hace tiempo los tordos, aquellas aves negras que todas las tardes pululaban por plaza La Candelaria, además de Chuao y plaza Altamira. Tampoco los cristofués luego de alguna precipitación. Lo que sí se observa en horas matutinas son las prensoras (guacamayas, loros y pericos) que, a manadas, sobrevuelan la ciudad, hacia el Waraira Repano, con sus chirridos característicos.

No obstante los avatares, aquí está Caracas, cuna del Libertador Simón Bolívar, junto con sus habitantes a la expectativa y su fe recia en el porvenir de la ciudad capital y del país en general.

Isaías Márquez
Isaimar@gmail.com