Una opinión, Cinco temas

Cambia el cuadro

24 noviembre, 2017 | 12:00 am

Fernando Luis Egaña

flegana@gmail.com

 

 

La libertad que se consiguió a sí mismo, Antonio Ledezma, remueve de manera importante el quietismo de buena parte de la oposición política. Y eso es positivo, incluso para la parcialidad en la que Ledezma se convirtió en dirigente político. Además, parece que ya es tiempo que la dinámica opositora esté menos condicionada por los análisis de politólogos, sociólogos, encuestadores y comunicadores de cierta fama, y en cambio lo esté más por el quehacer de políticos con garra y experiencia.

 

Tiene la impresión correcta quien piense que Ledezma va a luchar sin descanso para promover la causa de la reconstrucción democrática de Venezuela, lo que implica, inexorablemente, la superación de la hegemonía que la sojuzga. Eso ayuda a cambiar el cuadro de las situaciones internas de la oposición venezolana, y desde luego que ese cambio es auspicioso.

 

 

 

 

El chiste del año

Como los voceros del oficialismo suelen “hablar al revés”, es decir, presentan la realidad al contrario de lo que esta es, no causa extrañeza que la representante del Instituto Nacional de Nutrición (INN) declare que gracias a la “revolución”, en Venezuela “ahora tenemos una mayor seguridad alimentaria”. ¡Por favor! Bastaría apreciar las innumerables e interminables colas en todo el país, para ver si se puede conseguir algo de harina, arroz, azúcar y hasta una lonja de carne o pollo, para saber cómo anda la seguridad alimentaria en el territorio nacional.

 

Y la verdad sea dicha, seguridad alimentaria no hay. Ni mayor ni menor. Y no la hay porque lo que sí hay es una escasez generalizada y creciente de alimentos básicos, y encima la hiperinflación hace imposible la adquisición de comida adecuada, en cantidad y calidad, para gran parte de la población. Por eso, entre otras razones, es que se ve a tanta gente hurgando en la basura, a ver si consiguen algo de comer. Un chiste, eso de la “mayor seguridad alimentaria”, pero un chiste cruel.

 

 

 

 

El petróleo en más de 50 dólares

En cerca de 54 dólares ha llegado a cotizarse la cesta petrolera nacional en este mes de noviembre. No es un mal precio. Al contrario, en términos históricos es un buen precio. Y sin embargo la debacle económica se hace tan pero tan gravosa, que reconocidos voceros de la hegemonía declaran públicamente que Venezuela está contra la pared. Pero lo más trágico es que todo ello acontezca con el petróleo en más de 50 dólares.

 

No hay justificación posible. Pero sí hay explicaciones. La principal de todas es la depredación avasallante de la hegemonía, a la par de su crasa improvisación. El repele se ha repartido con habilidosa propaganda y se llegó a crear una sensación de bienestar que, como bien se sabe, no alcanzó a tener sustento sólido. El petróleo venezolano en más de 50 dólares y Venezuela en la catástrofe. No hay derecho.

 

 

 

 

¿Navidades?

La Navidad siempre ha sido en Venezuela, una temporada esperada, disfrutada y añorada. Ya no. Hay algunos decorados navideños y el espíritu del venezolano busca algún alivio en la penuria. Pero estas no pueden ser, ni serán unas Navidades con mayúscula.

 

Lo digo, más que con pena con verdadera molestia. La hegemonía ni siquiera ha perdonado las Navidades de los venezolanos. ¿Cuánto cuestan unas hallacas para la familia? ¿O el pan de jamón? ¿O los regalos del Niño Jesús? Venezuela no merece perder hasta las Navidades. Merece otro presente y otro futuro.

 

 

 

 

Mugabe

Han sido casi 40 años al frente de Zimbabue. Al principio tuvo el viento de cola por su reconocida primacía en la lucha por la independencia y la democracia social. Además, la antigua Rodesia, conocida como “El granero de África”, tenía suficiente riqueza para esperar épocas mejores. Pero con el paso del tiempo, Mugabe se fue haciendo más déspota y más corrupto. A Zimbabue la arruinó, mientras las fortunas personales de su entorno crecían a gran velocidad. Suráfrica le ofreció un gran apoyo, hace varios años, con lo cual la economía se estabilizó, pero Mugabe siguió con sus mañas.

 

Las tropelías han llegado a colmar las paciencias más entumecidas. Las andanzas de la primera dama, Grace de Mugabe, también influyen al respecto. África tiene varios países que progresan en lo económico, social y político. Zimbabue no es uno de ellos. Y podría serlo, sólo que el nonagenario Mugabe y sus casi 40 años de poder omnímodo, no lo permiten. Veremos qué pasa…