Responsabilidad social

Bono demográfico, responsabilidad de todos

29 marzo, 2016 | 1:44 pm

De acuerdo a la Comisión Económica Para América Latina y el Caribe (CEPAL), el bono demográfico es “el período durante la transición demográfica en que la proporción de personas en edades de trabajar (potencialmente productivas) crece en relación a la de personas en edades potencialmente dependientes”. Oportunidad que de ser aprovechada por los países, puede derivar en mayor crecimiento económico y calidad de vida para sus ciudadanos.

 

Hoy por hoy, todos los países de la Región se encuentran en esta transición demográfica, aunque para algunos empezó hace más tiempo que para otros. En el caso particular de Venezuela, este proceso se inició en 2007 y aunque no existe una fecha exacta de culminación, algunas Organizaciones Internacionales como el Fondo de Poblaciones de las Naciones Unidas (PNUD) señala que este duraría hasta el 2050, fecha a partir de la cual el porcentaje de la población mayor de 50 años se incrementará, por lo que tendríamos una población envejecida, que va a demandar del Estado más y mejores servicios (especialmente en salud), que no podrán ser ofrecidos por un Estado disminuído, ni en la cantidad ni en la calidad requerida por los ciudadanos.

 

Esta transición demográfica es vivida por todos los países, y por muchos ha sido aprovechada al máximo para impulsar su desarrollo. Tal es el caso de Alemania, Japón, Canadá, China entre otros, quienes supieron entender que no bastaba con tener una población mayoritariamente productiva para generar crecimiento, si no la intervención directa de todos: Gobierno, Empresa y Sociedad para producir los cambios que el momento requería.

 

En el caso de los países de América Latina y el Caribe, los beneficios de la transición no han sido uniformes para todos, dada la inestabilidad política y económica por la que han y están atravesando algunas Naciones. Por lo que en muchos casos, podríamos esperar saldos negativos que sólo seguirán abriendo la brecha entre quienes dan el salto al Desarrollo y quienes permanecen rezagados.

 

La diferencia entre quienes se quedan y quienes avanzan, está en la capacidad de cohesión que exista en los países entre Gobierno, Empresa y Sociedad. Mientras los Gobiernos deben generar políticas públicas dirigidas a promover la productividad, el emprendimiento, la mejora en la calidad de la educación, y de los servicios de salud, la Empresa debe asumir su responsabilidad primaria de generar riqueza, además de invertir en Programas de Responsabilidad Social enfocados en la educación de los jóvenes y la generación de empleo productivo.

 

Para el caso concreto de Venezuela, si queremos aprovechar la transicion demográfica es apremiante la inversión en los jóvenes y la generación de oportunidades reales para ellos, pues hasta la fecha la ola migratoria de jóvenes profesionales sólo ha beneficiado a las Naciones receptores, mientras el país va perdiendo el activo más importante, su capital humano.