Opinión

“Acción Democrática y los problemas económicos de la nación”

7 septiembre, 2018 | 12:00 am

Fue en el Nuevo Circo de Caracas, hará pronto 77 años, que Acción Democrática celebró su primer Mitin.

El 13 de septiembre de 1941 con intervenciones de Rómulo Gallegos, Luis Beltrán Prieto Figueroa, Andrés Eloy Blanco, Mario García Arocha, Ricardo Montilla y al cierre Rómulo Betancourt, el Partido del Pueblo nacía formalmente. Los orígenes datan de 1928, cuando un puñado de estudiantes se alzó contra la dictadura de Juan Vicente Gómez y su gestación la marcó la cárcel, el exilio, la muerte incluso, de centenares de hombres y mujeres que se entregaron por entero en procura de democracia para Venezuela.

El discurso de Betancourt, reconocido por todos como el fundador de la organización, se tituló “Acción Democrática y los problemas económicos de la nación”. Releerlo nos lleva a un tiempo que cuando jóvenes creíamos superado por siempre, lamentablemente hoy agobiantemente presente. Entre tanto expresó:

“Acción Democrática reconoce y proclama que el más angustioso problema nacional es el de la bancarrota de nuestra economía. Somos una nación paradójicamente rica y empobrecida, una nación con un Estado que maneja millones y una industria minera que cierra sus balances anuales con cifras astronómicas. Y, sin embargo, la mayoría de la población venezolana está pauperizada y vive bajo el signo de la inseguridad y de la angustia económica. Nuestro país, en 1941, es la negación de aquella Venezuela de hace más de cincuenta años, de la cual pudo decir Cecilio Acosta que en ella las bestias pisaban oro y era pan cuanto se tocaba con las manos”.

¿Proclamaría algo distinto Betancourt hoy? ¿Acaso no afirmaría con mayor fuerza que “el más angustioso problema nacional es el de la bancarrota de nuestra economía”?

Con hiperinflación, que pareciera superará largamente el millón por ciento que pronosticó el FMI, y una caída del PIB superior al 18%, miles de empresas técnicamente quebradas porque a partir del 1 de septiembre sus pasivos laborales superan en mucho su patrimonio sin contar las que ya cerraron, una deuda externa que ronda los 184 mil millones de dólares americanos y de la cual no se paga ni intereses ni capital, sin dinero orgánico para cubrir los más recientes ajustes salariales lo que obligará a imprimir billetes sin ningún respaldo, los que por cierto no se ven en una crisis de efectivo jamás sufrida en Venezuela —comentan en las redes que en las últimas horas el poco efectivo se compra hasta por 7 veces su valor nominal—, sin prácticamente inversión extranjera ni interna, con 19 demandas de multinacionales, solo por delante de dos estados fallidos, Eritrea y Somalia, en el índice de 190 naciones del Banco Mundial “Doing Businees”, escasez alarmante de bienes de consumo de primera necesidad, falta de oportunidades y de empleos de calidad que han empujado a millones a marcharse del país —en lo que medios especializados etiquetan como la mayor ola migratoria después de la segunda guerra mundial— ¿Cómo calificamos la economía nacional?

En muchas ciudades se celebrarán misas de acción de gracias por el 77 aniversario de AD, realizarán campeonatos deportivos, “ollazos” y asambleas, cantarán el feliz cumpleaños, pero no tengo duda que la mejor manera de honrar a los fundadores es, como ellos lo hicieron, poniéndonos a diseñar un Programa-País y enarbolarlo como bandera.

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