Quinto Día Online
23 de Enero del 2017

Reflexiones

2017: la economía mundial en letargo

2017: la economía mundial en letargo

Luis Beltrán Petrosini

reflexionesqd@gmail.com

 

 

Después del arriesgado intento realizado la pasada semana de vislumbrar los principales hechos políticos que podrían influenciar nuestras vidas en el año que comienza, resulta aún más resbaladiza la aventura de prever la conducta de la economía mundial en los próximos meses. Antes de referirme a las múltiples conjeturas en cuanto al comportamiento de los indicadores económicos en el corto plazo, me referiré a un muy interesante artículo que el respetado profesor inglés Robert Skidelsky, miembro de la Cámara de los Lores, la cámara alta del Parlamento Británico, publicará a mediados de diciembre en la página web de Project Syndicate (www.project-syndicate.org), artículo que recomiendo altamente su lectura, especialmente a mis colegas economistas. El artículo en cuestión, “Economistas versus la Economía”, se inicia con una afirmación por lo demás sorprendente, aunque muy certera en mi opinión: “Seamos honestos, nadie sabe qué está sucediendo en la economía mundial hoy. La recuperación del colapso de 2008 ha sido inesperadamente lenta. ¿Estamos en el sendero hacia una salud plena, o atrapados en un estancamiento secular?” Después de argumentar cómo ha fracasado la aplicación de las palancas habituales de políticas económicas, hasta el punto de afirmar que los responsables de esas políticas ya no saben qué hacer, se pregunta la razón por la cual en ese fatídico 2008 la mayoría de los economistas no vieron la tormenta que se avecinaba, lo que llevó a muchos a considerar dicho error como “un fracaso de la imaginación colectiva de mucha gente brillante”. En su opinión, la que comparto, el problema estriba en que “ningún campo de estudio se ha propuesto entender la condición humana en su totalidad. Pero ninguna rama de la investigación humana se ha aislado tanto del todo -y de las otras ciencias sociales- como la economía.” Una perspectiva amplia de los problemas económicos no puede reducirse a una simple serie de ecuaciones matemáticas, por muy sofisticadas que sean, y el conocimiento perfecto de esas complejas técnicas, por sí solo, es lo que da lugar a la frase final del artículo de Skidelsky, vistos los resultados obtenidos, según la cual “los economistas son los idiotas sabios de nuestro tiempo”.

 

De nuevo es la incertidumbre la que, como consecuencia de las transformaciones políticas que están ocurriendo en el orbe, reina en el escenario económico mundial. Se trata de auténticos terremotos, como la emergencia de figuras como Trump y de fenómenos como el Brexit, que de alguna u otra forma van a impactar notablemente el devenir económico en 2017. Sirva como ejemplo de lo sorprendente de los acontecimientos de hoy, el hecho de que fuera el presidente de China, Xi Jinping, quien pronunciara el discurso inaugural el pasado martes en el Foro Económico Mundial en Davos, sitio privilegiado de reunión de la élite capitalista, y ofreciera una defensa apasionada del libre comercio y la globalización, a la par que Donald Trump amenaza con barreras proteccionistas y el desconocimiento de tratados de libre comercio entre países.

 

Es esta suerte de mundo al revés en el que vivimos, que transforma en un deporte de alto riesgo el pronóstico del comportamiento económico en el año. El informe de las Naciones Unidas, “Situación y Perspectivas de la Economía Mundial”, señala que “el producto bruto mundial creció solamente en 2,2% en 2016, la menor tasa de expansión desde la gran recesión de 2009… y se proyecta que el crecimiento global mejore moderadamente a 2,7% en 2017”. De acuerdo con las cifras del Fondo Monetario Internacional, el producto mundial crecerá en 3,4%, las economías avanzadas crecerán 1,19%, una cifra que puede verse seriamente afectada por la orientación de las políticas del nuevo gobierno estadounidense. China, la segunda potencia económica mundial, muy probablemente verá debilitado el fuerte ritmo de crecimiento que ha tenido en los últimos años. Las economías de mercados emergentes y en desarrollo tendrían un incremento de 4,5% y los países en desarrollo de bajos ingresos crecerían un 4,7%. América Latina y el Caribe, de acuerdo con las cifras de Cepal, tendrán una expansión en su PIB en 1,3%. El sur del continente será menor, con un 0,9%, resultado en el que influye la terrible situación venezolana.

 

En general, puede afirmarse que la economía mundial enfrenta varios retos importantes. El primero de ellos lo constituye la posibilidad de un fuerte auge del proteccionismo, impulsado por los gobiernos de Estados Unidos y Gran Bretaña, países cuyos votantes decidieron por un candidato de extrema derecha con consignas contra el libre comercio en el primero, y por un Brexit duro -salida total de la Unión Europea- en el segundo. La probable alza de tasas de interés en Estados Unidos tendría un impacto negativo en la actividad económica de los países emergentes, así como en los que mantienen un alto nivel de deuda externa. Es previsible que continúe una gran volatilidad en los precios de las materias primas, y en cuanto al petróleo, a pesar del reciente acuerdo de los países productores de OPEP y Non-OPEP, lo más probable es que su precio se mantenga en niveles ligeramente superiores a los actuales.

 

Finalmente, para concluir en forma similar a mi artículo anterior, sobre nuestra parroquia solo puedo afirmar que de continuar el estado de auténtica locura con el que se maneja nuestra economía, a finales de año estaremos recordando el 2016, hasta ahora el peor de nuestra historia en tiempos de paz, como un año envidiable ante lo experimentado en 2017.